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jueves, septiembre 05, 2013

EL ESTILO ARACHONÉS



La primera vez que me enfrenté a la manía que hay en los Pirineos aragoneses de hacer arquitectura en piedra lo llamé ESTILO FORROPIEDRA; pero años después, cuando vi que la obsesión por la piedra no es un mal de Aragón sino de España toda, lo califiqué (ya en Cascotes) de NACIONAL ESTILO PIEDRA VISTA. Unas cortas "vacaciones" (no de arquitectura, claro está) en el pirenáico Valle de Tena (o de Pena, por lo que a arquitectura se refiere), me habían sugerido la idea de llamar ESTILO PIRINEOS a ese sustrato común de formas, materiales y texturas que alimentan la nueva arquitectura de la zona, pero el "cachondeo" que se traen en Aragón con el tema de las lenguas (v ER SPYPCHINÉS) y la existencia ya de una Escuela de Arquitectura en Zaragoza que en su presentación de hace cuatro o cinco años dice trabajar por Zaragoza y Aragón, me han llevado a pensar que lo del ESTILO ARACHONÉS encajaría mejor con los designios y leyes de la CHUNTA o con los futuros proyectos salidos de manos de los alumnos formados en su nueva y flamante Escuela de Arquitectura de Zaragoza, dirigida por Javier (Patxi para los amigos) Monclús.


No importa mucho que coincidan o no la zona donde la Ley de Lenguas de Aragón dice que se habla "aragonés" (ver mapa) con la zona donde parece haberse implantado ya el arquitectónico estilo arachonés, porque no es un asunto de demarcación lo que de momento nos importa. Como veremos en el muestrario fotográfico que traemos aquí, también la arquitectura castellana, e incluso la catalana (especialmente en su variante aranesa) conviven y se influencian mutuamente, de modo que para un mapa de la arquitectura de estilo arachonés sería mucho mejor revolver los tres colores del gráfico en cuestión y dejarlo como la observación de la propia arquitectura sugiere.


 Porque según parecen sugerir las dos primeras fotos, ya se advierte que el estilo arachonés tiene que ir en piedra o en piedra, sea gris o tostada, aunque mucho mejor en gris, que es la que abunda en el lugar. Importante también es que las obras en estilo arachonés tengan arcos, importando poco que se construyan como arcos o aparezcan donde sea, por ejemplo, como adorno de las puertas de garaje casi siempre imprescindibles en la nueva edificación.


Importante es también que las cubiertas tengan muchos accidentes (bobarrilles, mansardas, chimeneas, hierros y todo tipo de cosas que detenga la siempre peligrosa caída de la nieve en invierno.


Pero lo más importante de todo es que las texturas de las fachadas de piedra sean feas de narices y no se parezcan en nada a las texturas de las fachadas existentes antes de implantarse el estilo arachonés. (No pierdan la vista intentando leer el cartel, que ya les digo yo lo que pone: PELIGRO DESPRENDIMIENTO DE NIEVE).


En caso de que no sea necesario el derribo de las casas anteriores y se opte por su mantenimiento, deberá en lo posible sacarse la piedra y adaptarla al modelo del estilo arachonés.


Para el caso de algún arquitecto que haya estudiado en escuelas "del resto del Estado" o incluso "de fuera del Estado" y tenga resabios del rossianismo al que aludía el Sr Monclús en su presentación a Moneo del año pasado, da igual. Usará la misma piedra vista y llegado el caso, ventanas Velux.



Lo más importante en el estilo arachonés es la uniformidad de la nueva piedra vista, importando poco que el arquitecto tenga formación wrightiana...


....deconstructiva...



... o se decante por los arcos (archos, en aragonés) bien a lo grande (véase casa de arriba) o rebajados (la de abajo)



Cuando la puerta del garaje vaya en estilo de modernas diagonales, se compensará con algún elemento emergente tipo vieja torre pirenáica.


Y si a los arquitectos les da por soluciones porticadas (muy poco frecuentes en el estilo arachonés) se hará la foto desde lejos...


... porque de lo contrario se notará mucho la importación de vocabulario ajeno.


Lo de la madera por todas partes, se da por supuesto en todas partes, y si la pizarra de las cubiertas la ponemos junto a las maderas de la fachada, mejor que mejor.


Abundando en la apertura de horizontes del estilo arachonés, también se admitirán soluciones neorregionalistas modernistas...


... o minimalismos esencialistas, siempre y cuando haya piedra de por medio, y cuanta más piedra mejor.


En caso de hibridaciones con revocos, primará la piedra en los testeros y en aquellas zonas más visibles de la obra.


La Escuela de Arquitectura Arachonesa no sólo enseñará y difundirá los principios del estilo arachonés, sino que en caso de que no cale, se organizarán campamentos de verano con los estudiantes que quieran trabajar en la zona a fin de que consigan la variedad tradicional del sistema popular de agregación de casas...


... o que aprendan a integrar detalles de tecnología y modernidad.


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Y ahora sí, querido lector, si Vd ha tenido la santa paciencia de seguir la coña hasta aquí, entonces tiene derecho a mirar algunas muestras de casas de la zona que aún sobreviven al arachonés y que a buen seguro desaparecerán pronto con el nuevo programa autonómico de inmersión lingüistica. Vamos viendo.

Por ejemplo, en Sallent aún se puede ver esa birria de casa con una textura de piedra que poco o nada tiene que ver con el arachonés.


En Piedrafita aún queda un par de ellas en las que subsiste algo así como un encalado manchego. Cosa tan fea. Menos mal que a la segunda ya han empezado a arreglarla por el tejado.



A continuación otra casa que incumple notoriamente con el tipo de textura impuesta. Y ya no digamos la de al lado, ¡revocada y todo! ¡nooo!


Aquí otra que incumple claramente con la normalización lingüitica.


Todas estas de revocos y tejados limpios de ventanas desaparecerán en los próximos años:




Para muestra un botón. Esta casa no quiso acogerse a la normalización lingüistica y mirad cómo le ha ido:



Otra casa rebelde que se resiste:


De todos modos, lo peor de lo peor está en Jaca. Mirad qué casas tan poco pirenaicas, tan poco arachonesas. Y para más inri, enfrente mismo de la catedral:


Aunque la peor de todas seguramente es esta otra que sólo pude fotografiarla de noche y a escondidas porque si me ve llega a ver algún policía municipal seguro que me encierra en chirona: "¿qué hace Vd echando una foto a esta vergüenza de dios? Pero si parece una casa extremeña. Ande y deme la cámara inmediatamente..." (seguro que me hubiera dicho el representante de la auchoridad):


En fin. Vaya trabajo que tiene Monclús y su escuela de Arquitectura de Zarachoza. Menos mal que en los primeros cuatro años se han dedicado a despistar trayendo a Ignacio Vicens, Iñaki Abalos, Rafael Moneo y demás artistas internacionales, porque lo suyo, está claro, será seguir profundizando y enseñando el estilo arachonés.

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Adenda: y ya que hablábamos de la influencia del aranés en el arachonés, ahí va una fotico de Gaussac, que es un pueblecico encima de Viella (ahora Vielha for google) en donde la nueva arquitectura de la Escuela de Barcelona brilla tan autonómicamente que casi raya en la independencia, es decir, que ya casi apenas se ve la vieja torre de su iglesia. (Por si queréis buscarla, está abajo a la izquierda).


miércoles, agosto 22, 2007

EL ESTILO FORROPIEDRA EN EL PIRINEO ARAGONES



“No siempre podemos pedir arquitectura buena o bella, pero podemos exigir una arquitectura honesta. La escasez de la pobreza puede perdonarse, la severidad de la utilidad respetarse, pero sólo cabe el desprecio para la mezquindad del engaño”.

John Ruskin

No soy muy aficionado a empezar los escritos con una cita, pero como no quería iniciar la temporada con palabras tan duras como desprecio, mezquindad o engaño, esta sentencia de Ruskin me viene muy bien. Con frases como esta, cargadas de esperanza para la arquitectura, empezó el periplo de la modernidad; y a edificios como los que aquí traigo, fotografiados este verano entre excursiones a bellas montañas por el norte de Huesca, es a lo que ha llegado. Tremendo.

Me hicieron recordar los esfuerzos de mi compañero de mesa en el Consejo Superior, el Decano del Colegio de Arquitectos de Aragón, por poner en marcha el Docomomo, es decir, el programa de catalogación y protección de los edificios del movimiento moderno en España. Qué curioso: mientras la modernidad arquitectónica ha llegado en las casas del norte de Aragón a lo que aquí puede verse, todo el esfuerzo de los arquitectos “más concienciados” se pone al servicio de salvar los restos del naufragio. ¿No sería mucho más lógico y operativo ponerse a “despreciar” la “mezquindad” arquitectónica de lo que están construyendo sus compañeros (o quizás hasta él mismo) en los últimos años del siglo XX y primeros del XXI por esos pueblos de su demarcación, que dedicarse a lavar la conciencia de la catástrofe de la arquitectura moderna mediante colecciones de estampitas y santitos de los años treinta?

Me voy de viaje para olvidar penas, para ver el mar o contemplar montañas, y siempre vuelvo a casa con un rosario de calamidades arquitectónicas. Ya recordaréis las de Isla Cristina en Huelva o las de Noja en Santander, bien ilustradas en este blog. Pues nada, sigo la serie con estas casas de Aínsa, Boltañá, Biescas, Plan, Labuerda, San Vicente, Gistain, Escalona, Laspuña, Guaso, La Torrecilla y cuantos pueblos hay en la cabecera del Cinca.


Lo de Aínsa es terrible y merece un capítulo aparte -o más bien una denuncia colectiva en alguna de esas Jornadas de Intervención del Patrimonio que se celebran por aquí si fueran mínimamente serias. En apoyo de la industria turística salvadora de la economía de la zona se han gastado millones de dineros en reconstruir un pueblo todo en piedra como si fuera auténtico, y el resultado es más falso que un judas. Funciona como escenario de turistas a media tarde buscando aburridamente restaurante para cenar durante dos meses al año (triste escena esa, por cierto), pero el resto del tiempo parece un desolado teatro sin función y con un suelo impracticable. Vi en el castillo un cartel de que el Ministerio de Cultura poníamos los dineros y que el célebre Manzano-Monís López-Chicherri ponía el “arte”, y advertí que su manera de intervenir, al menos en el castillo, empieza a tener ya esos tics modernos que tanto gustan a los organizadores de las Jornadas de Intervención en el Patrimonio: unas tablitas por aquí, algo de acero corten por allá, etc. Como ese tipo de imágenes me resulta bastante vomitivo prefiero poner este par de armarios o cajas de registro de dos casas de Ainsa para que se vea hasta donde llega el estilo del forro en piedra.




La maravilla de casa que he puesto junto al título puede verse en la plaza de Boltañá, justo enfrente de otro edificio sin desperdicio, el Ayuntamiento. Helo aquí.


Lejos de mi ánimo estaba investigar la paternidad de semejante pastiche, pero en el porche hay una orgullosa placa en que lo dice: siendo alcalde Enrique Buil Sarrado y cómplices una larga lista de canteros, carpinteros, etc., el arquitecto: Pedro Miguel Bernad Rivera; año 1991. Glorioso año pues para la historia de la arquitectura moderna.

Boltañá no tenía una almendra amurallada tan clara como Ainsa y se ha salvado de una “rehabilitación integral”, pero casa a casa pueden llegar a obtener un resultado parecido. Véase, por ejemplo cómo va quedando el resto de fachadas de la plaza.


La ley de toda esta arquitectura parece no ser otra que la que me ha sugerido el título de este post: donde hay piedra debajo de los revocos, se saca la piedra, y donde no la haya, se forra todo con piedra (se forra, digo, porque obviamente, la estructura interna de toda nueva edificación es siempre de hormigón). La piedra del lugar rejuntada con mortero de cemento da unas texturas muy feas y por completo diferentes de la piedra rejuntada con los viejos morteros de cal, pero ese es un detalle demasiado sutil para que lo entiendan los nuevos pobladores de la zona. Traté de explicárselo al guía que intentó enseñarnos la iglesia (también salvajemente desvestida de su tradicional capa de mortero para dejar vista la piedra, ahora rejuntada con mortero de cemento) pero me miró como si fuera un terrorista (de ahí que no le dejara que me guiase).

Otro día sigo con más pruebas de la gloriosa arquitectura de nuestro tiempo allá por el Pirineo oscense.