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martes, mayo 13, 2008

COTO DE CAZA



"Crear para nadie y que todo quede sin explicar".

Ayer estuvo Perejaume en la Escuela de Arte de Logroño "explicando" Su Arte:
Pedro Moral se presenta a las elecciones a Decano del COAR. Y Domingo también, claro.

jueves, enero 18, 2007

112. UNA VOZ


Los más atentos observadores de este blog se habrán dado cuenta de que en la columna lateral de los links, debajo del índice de los primeros 100 LHDs del 2006 ha aparecido otro enlace titulado UNA VOZ EN UN LUGAR.

Cuando me di cuenta que nuestro mecenas Blogspot (de la gran familia de los Google) permite al autor de un blog abrir otro nuevo y asociado al anterior para cambiar de temática, pensé que ese podría ser el lugar ideal para colocar el contenido de mi primer y nunca publicado libro de artículos de arquitectura.

Lo creé la semana pasada (el blog B) e inmediatamente empecé a “subir” artículos, pero me atasqué porque algo hacía mal en la creación del link y no salía donde yo quería, -y lo importante en todo esto de las webs es que haya un enlace fácil y claro para ir de un lado a otro. Mis colegas Mónica Yoldi y Kike Fernández me lo arreglaron el viernes pasado por el precio de un café y con la alegría compartida que da siempre superar los pequeños obstáculos de todo esto de la informática e internet. Sobre todo porque según me dijeron, tampoco ellos tienen mucha idea del lenguaje html. En los próximos días seguiré colgando artículos hasta completar su total de cuarenta y dos, y cuando acabe les haré otro índice como el de los 100 LHD para evitar el desorden de entrada por fechas de edición.

Como cuento en la “presentación”, Una Voz en un Lugar es la selección que elaboré en 1999 para editar mis “mejores” artículos de arquitectura. Bueno, mejores no sé, quizás debiera decir los más ambiciosos, los más largos, los más intensos, lo más duros, los más incisivos, etc. Mientras hacía aquella selección iba desechando los más locales, los mas efímeros, los marrulleros, los de temáticas ajena a la arquitectura y ciudad, etc, Al paquete de los primeros les puse como título Una Voz en un Lugar y me lancé infructuosamente a buscar editor nacional. Al paquete de los segundos les puse como título El Retablo de Ambasaguas, y como lo llevé a mi Colegio de Arquitectos y la Junta de Gobierno de Pedro Moral tenía por entonces conmigo una relación un poco rara de aprecio/rechazo, les debió de dar un ataque de piedad y me lo publicaron en un visto y no visto. Publicar pensamiento o crítica de arquitectura es en estos tiempos un asunto de piedad: pobre chico, se le ve con tanta ilusión que vamos a hacerle un libro para tenerle contento, -debieron pensar.

Los posibles editores nacionales de Una Voz no lo vieron así. Hice unas cuantas copias y lo envié con cartas de presentación, currículo y toda la historia, a editoriales que tenían colecciones de arquitectura, diseño, temas urbanos etc. La mayoría ni contestaron, y los que lo hicieron, fue con una nota de dos líneas hecha con tampón: “muy agradecidos por su envío, muy interesante su contenido pero lamentamos que no entre en nuestra programación”. Los más simpáticos concluían deseándome suerte.

Hubo uno o dos editores que me dijeron que si yo ponía la pasta para la edición, que por ellos encantados en publicarlo, pero para eso, me dije, lo edito yo. Craso error por mi parte porque eso significa no entender que una editora no es sólo una máquina de hacer libros sino también una red para distribuirlo.

El único editor que se interesó de veras por el contenido de Una Voz, o sea, el único que debió leer algún que otro de sus artículos fue Manuel Borrás, de Pretextos, con quien llegué a estar en el despacho de su editorial en Valencia, departiendo sobre los pros y los contras de la posible edición. Acababa de iniciar una colección de arquitectura y mi libro le podía encajar, pero claro, “una miscelánea de un autor desconocido…, -decía-, no es normal, no es lo habitual”. Como cuento en el “prelogo” del Manual de Crítica de Arquitectura, Borrás me dijo que escribiera un libro, y que ese era el mejor camino para poder publicar luego mis artículos. Y le hice caso.

Cuando le mandé el libro, creo que ni me contestó, así que el Manual acabó felizmente en Biblioteca Nueva con el padrinazgo de Antonio Fernández Alba, lo que fue para mí un final historia mucho más bonito y feliz.

Y cuando ya casi me había olvidado de los artículos de Una Voz, el entusiasta editor de Pepitas de Calabaza, Julián Lacalle, se planteó editar unos pocos seleccionados por él y así surgió Ciertas Cuitas sobre la Ciudad Incierta, librito que se distribuyó muy bien por los canales alternativos que conoce Julián y que según me contó recientemente, ya está agotado.

Bueno, mientras todo eso sucedía, yo estaba cada vez más animado a escribir y seguir escribiendo, así que entre el 2000 y el 2003, redacté otra buena carpeta de ellos (una muestra son esos dos de “La Ciudad en Obras” y “La Ciudad sin Obras” que recuperé para los primeros 100 LHDs). Supongo que cuando acabe de colgar los de Una Voz me pondré con ellos.

Ya sé que el papel es una cosa y el ordenador es otra ,y que la longitud de la mayoría de los artículos de Una Voz no se lee muy bien en pantalla, pero en estos tiempos tan raros y confusos de comunicación y manipulación, la gratuidad de Blogspot, la facilidad para hacerlos públicos y para que cualquiera que se interese pueda acceder a ellos, es una oportunidad que no sólo quiero aprovechar, sino también agradecer sinceramente:

Gracias Blogspot por permitirme publicar al fin los artículos de mi primer libro.

miércoles, junio 28, 2006

38. PABLO ALVAREZ





Nada como tener una buena panorámica para darse cuenta del éxito o fracaso de una empresa. La página semanal de Arquitectura que el 2 de octubre de 1999 pactaron Pedro Moral, José Miguel León y Giovanni Muzio con el entonces director del diario La Rioja José María Esteban, ha llegado, según nos cuenta el periodista Pablo Alvarez el 17 de junio del 2006 desde la propia página, al número trescientos.

Como es sabido, el interés del periódico La Rioja por la arquitectura no era otro que el hecho de que la hija de José María Esteban se había puesto a estudiar arquitectura. He ahí a un buen padre. La pena es que no le aconsejara estudiar periodismo, porque así el mal se hubiera quedado en casa.

Leo en un prometedor libro del profesor Albert Casals Balagué titulado "La arquitectura, otro arte enfermo" (que ya comentaré cuando lo acabe, si es que se lo merece), que la infección que padece nuestro oficio se ha producido por un doble contagio procedente de transfusiones interculturales de dos disciplinas infecciosas, a saber: el arte y la filosofía. Pero, de entrada, ya no estoy de acuerdo. Si hay foco claramente infeccioso en nuestro panorama cultural, ese el periodismo (véase el inapelable e incontestado Informe Espada en elhAlln65 p1) por lo que estoy completamente seguro de que buena parte de los males que nos afectan (igual que a política, al deporte, etc.) tiene ese origen.

Mejores o peores, las primeras dieciséis entregas de esa página pactada de arquitectura fueron redactadas por arquitectos, y hasta la diecisiete no entró el periodismo en ella; al principio firmando como "Redacción", y en seguida con el nombre del periodista Pablo Alvarez, quien al parecer acababa de descubrir el interesante filón que suponen las selecciones bianuales del COAR para llenar papel sin mucho esfuerzo: cuatro fotos por aquí, un par de planos por allá , un mismo texto como de sorpresa y admiración con distintos nombres cada vez, y dale a la manivela una y otra semana.

Durante las siguientes ochenta entregas, y mientras elhAll colegial languidecía, aún se pudo encontrar alguna que otra reflexión arquitectónica por parte de los más entusiastas colaboradores, algunas de ellas memorables, como la que hizo Gerardo el 24 de nov del 2001 sobre "La moda de las cancelas forjadas". Fue en esa época cuando Giovanni Muzio me dijo que si quería seguir colaborando con la página de La Rioja tendría que escribir textos mucho más breves, y a poder ser fragmentados, pues, al parecer (eso ya no me lo decía Giovanni), y según los criterios periodísticos al uso, razonar sostenidamente debe ser peligroso para la salud de los lectores de periódicos. Yo me tomé la embajada del entonces coordinador cultural del COAR como una ofensa y ya no volví a escribirles ni una línea más. Por la misma senda, fueran cuales fuesen sus razones, debieron de ir saliendo el resto de colaboradores mínimamente inteligentes, mientras que Pablo Alvarez, se convertía en el campeón absoluto de la página muy por encima de Pablo G. Mancha, P.A.L o Jorge Alacid, que también firmaron algunas.

Ironizando sobre su infecciosa labor, en cierta Comisión de Cultura comenté la posibilidad de dar a este periodista el título de "colegiado honoris causa", pero para mi sorpresa, alguno de los compañeros de aquella comisión no lo vieron como una broma de mal gusto sino como una propuesta factible...; así que me quedé con la preocupación de que algún día lo hicieran. Aprovechando que uno de los que no entendieron la broma está ahora en la Junta de Gobierno, y que esa página de La Rioja nunca ha sido tan servil a la Junta como ahora (sólo hay que ver cómo trató el tema de las últimas elecciones /v LHDn3) no me extrañaría nada que pronto lo tuviéramos de "compañero", o mejor dicho, que lo tuvieran de compañero todos esos arquitectos a los que les hace publicidad dándoles grasilla por el hecho de hacer una arquitectura, o más bien unas "fotos de arquitectura" que se acercan a la "pose cultural" de lo que la arquitectura significa para cierta progresía.

Un pose que, como suele ser normal en los progres, le lleva a despreciar al grueso de la profesión : "estos siete años no han sido un periodo como otro cualquiera (…) lo cierto es que los resultados son bastante desoladores: la calidad media de lo que se hace tira a deplorable". Ya en plan elitista, Pablo Alvarez nos regala otra perla preciosa para que nos enteremos de cómo se produce nuestra ciudad: "Logroño en estos años ha sido un ejemplo bien evidente de lo que está pasando en España. Los poderes públicos apenas cuentan en estas cosas: el sector privado decide qué se urbaniza y cuándo se hace. Así se explica el crecimiento desorbitado hacia el Sur a base de Planes Parciales relámpago…".

Ahora ya no es broma: si no le hacen "colegiado honoris causa" seguro que la Junta de Domingo se estará planteando, cuando menos, hacerle un homenaje. Al tiempo.


viernes, mayo 12, 2006

7. PREMIADOS




En tiempos de la decanatura de Pedro Moral y cuando a elhAll le crecían las telarañas, la archivera provincial Micaela Pérez empezó a preparar un artículo para nuestra publicación sobre los “Premios de Arquitectura” de los años cuarenta que nunca llegó a terminar (probablemente por falta de estímulo). Así que hacia febrero del año pasado (justo cuando me limpiaban a mí elhAll, y no precisamente de telarañas) pasé un día por el Archivo y me dio el material que tenía más o menos ordenado pidiéndome que fuera yo el que lo completara y lo diera a conocer. Con los meses que han pasado desde entonces y sin medio donde escribir, ya tenía olvidado el encargo, pero el lunes pasado, cuando fui en búsqueda del ansiado expediente del Gobierno Civil (ver LHD5) me lo volvió a recordar y me facilitó las mismas fotos que me había mostrado entonces, pero ya escaneadas. Teniendo ahora a mi disposición el LHD ya no me podía escaquear.

La historia es que un buen día, ordenando los archivos que le habían pasado del Gobierno Civil, encontró un sobrecito con unas fotos de edificios de los años cuarenta en las que, por detrás, ponía el nombre del promotor/propietario y el año de concesión de un premio de arquitectura. Intrigada por el dato, buscó en el Ayuntamiento, lo relacionó con ordenanzas y confeccionó una ficha algo imprecisa de localización de las casas, fechas, conservación y nivel del premio. Debido a las dudas que me suscitan esos datos y al escaso interés que tiene si fueron primer premio, segundo o tercero, prefiero dar sólo su localización y arquitecto. Queda así:

República Argentina 5 y 7: Gonzalo Cadarso
Avda de Colón 10 12: Luis González Gutierrez
Gral Primo de Rivera 18: José María Carreras
República Argentina 27 29: Gonzalo Cadarso
Avda de la Paz 42: Gonzalo Cadarso
Duquesa de la Victoria 6: Agapito del Valle
Pérez Galdós 73: Gonzalo Cadarso

Como puede verse el campeón indiscutible fue Gonzalo Cadarso, pero no nos hagamos ilusiones los arquitectos porque como bien se especifica en las ordenanzas que regulaban el concurso, el premio era para las casas que “presenten mejor aspecto exterior” y los premiados eran los promotores y no los arquitectos. El premio consistía en el doble de los derechos municipales de construcción y en la exención de arbitrios municipales de toda clase durante cinco años.

El premio se concedió entre 1942 a 1945; y en 1946, estimando seguramente que la cuantía era excesiva, el Ayuntamiento lo recortó dejándolo tan sólo en el primero de los conceptos. De ese año 1946 no hay ninguna foto de casa premiada, y de 1947 sólo hay ya una casa (Duq Victoria 6) por lo que la fiesta se debió acabar ahí.

Digo fiesta y creo que digo bien, porque eso de los premios, concursos y selecciones (nótese que ninguno de estos edificios estaba recogido en la extinta Guía de Arquitectura de Logroño) siempre me han parecido, en general, cosa festiva y de escasa relevancia. Y eso mirándolos con indulgencia, porque cuando los premios son más bien publicidad encubierta, como por ejemplo ese del mejor libro de arquitectura del vino para el de "Vivankamon", que nos informaba La Rioja el sábado pasado, mejor verlo como un anuncio, pasar página y no hacer mal café.