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miércoles, mayo 14, 2008

MURAC



Sin saberlo, ayer puse en este blog una foto para el MURAC, la del “coto de caza”. Hoy mismo la mandaré al museo para que la incluyan en sus colecciones.

El MURAC, o sea, Museo Riojano de Arte Contemporáneo es una creación de cinco jóvenes riojanos que juegan (como todos los que jugamos en internet) en el terreno de los límites entre virtualidad y la realidad, identidad y anonimato, arte y acción, o apertura de espacios críticos ante el omnipotente poder validador de los medios de comunicación o el entramado de las Instituciones del Arte.

En realidad el MURAC es sólo esto que pongo aquí abajo, una página web, un enlace, un grupo de amigos, o… lo de ayer por la tarde en la Jornadas de Arte Contemporáneo de nuestra Escuela, o sea, un bolo con ordenadores y cañon de luz, una “presentación pública”.

La diferencia entre el MURAC y algunos otros que jugamos en internet es que los chicos del MURAC son jóvenes y parece como que van en vez de estar de vuelta: se diría que están desengañados antes de empezar y que eso le hace a uno dudar de su desengaño. O aún peor: ¿será el desengaño lo que les habremos enseñado a estos chicos para que ya no vivan el desengaño por ellos mismos?

Dada la similitud generacional lo voy a contar de otra manera: mi hija Teresa que acaba este mismo curso la carrera de arquitectura ya ha decidido abandonar la Arquitectura y empezar Medicina en el mes de octubre. Yo estoy completamente de acuerdo con su decisión (¿cómo no iba a estar de acuerdo?) porque en arquitectura no hay nada que hacer; y aunque los médicos puedan estar desengañados con su forma de trabajo, tratar el dolor, curar enfermedades y entender la vida desde el cuerpo humano me parecen tareas mucho más honestas que explorar la ruinas de nuestras paredes y calles, o aún peor, reproducirlas, para tratar de entender nuestra propia ruina.

Supongo que los del MURAC tarde o temprano acabarán en el MRAC, o sea el Museo Riojano de Arte Contemporáneo de la Consejería de Cultura. Y que sus nombres harán Historia, o sea, más desengaño.

Pero bueno, son jóvenes y ayer nos dieron una buena tarde. Aunque sólo fuera porque nos vimos en el espejo y sin arrugas.

Aquí el MURAC:

http://www.museomurac.com/index.htm

miércoles, abril 04, 2007

ARTE CONTEMPORANEO Y DOCENCIA



Probablemente lo peor del arte actual, o lo menos interesante del arte de nuestros días sean sus productos, es decir, las obras de arte en sí mismas y así consideradas. Especialmente cuando estas obras de arte son susceptibles de entrar en el mercado, inflar su valor, y convertirse en mercancías de especulación. Y probablemente (hablo con incertidumbre, pues no soy un experto en el tema) lo mejor del arte contemporáneo sea su carácter educativo.

Es el caso que mientras los pobres profesores de instituto y universidad están cada vez más desolados con la burocracia de las instituciones para las que trabajan y con el panorama de los alumnos a quienes tienen que educar, y en consecuencia, que la sensación de que la enseñanza en general ha entrado en barrena; en la Escuela de Arte y Superior de Diseño donde trabajo vivimos un ambiente que no tiene nada que ver con ese pesimismo. Casi me atrevería a decir que vivimos en un ambiente idílico.

Yo soy un escéptico del Arte, o más bien un Ateo del Arte. Desde que aprendí que el Arte Contemporáneo es un sucedáneo de la religión (antes el arte era un servidor más de la religión) y que los Artistas son los Santos de nuestros días, yo nunca quise saber mucho del Arte.

Pero hay algo en el arte contemporáneo que me interesa muchísimo y es el carácter de búsqueda que se les transmite a los alumnos y que hace de ellos (¡y a los pocos meses de estar en la escuela!) unos tipos estupendos. A un artista de hace dos siglos se le enseñaba un oficio. Y eso exigía mucha disciplina y mucha selección. Mucho trauma. Tanto como el que hay ahora en los institutos y universidades que tienen que impartir conocimientos sin mayor disciplina ni selección. A un estudiante de artista actual, sin embargo, no se le enseña apenas nada (por lo menos en las asignaturas creativas, como la mía). Se le dice que busque, y se celebra lo que encuentra. Se consigue así unos estudiantes la mar de majos. Y un buen ambiente.

Y por si fuera poco, ¡¡¡¡hoy nos vamos de vacaciones....!!!!!


viernes, febrero 23, 2007

135. ARCO 2007










Ayer cuando fui a buscar alguna de las fotos que hice de los Proyectos Finales de Carrera de la Escuela de Harvard con la intención de ilustrar los retorcimientos que los ordenadores le están haciendo a la arquitectura (es decir, para demostrar lo fácil que es manejar los ordenadores y lo difícil que es entender la arquitectura), me encontré, justo al lado de la que puse (v LHDn134), esta otra con la que abro el LHD de hoy, que es igual de extraterrestre, es decir, que podría perfectamente estar también en ARCO, pero que está hecha sin ordenador. Ello me llevó a pensar (recordar) de inmediato, que no sólo son los ordenadores los que están haciendo daño irremisiblemente a la arquitectura, sino que es la “así llamada” pintura, o el “así llamado” arte, el que desde hace mucho tiempo la está matando.

Yo voy a ARCO más o menos regularmente desde hace años, o más bien, desde que estoy en la Escuela de Arte, para ser precisos. Y si al principio pude ir con ese mismo espíritu con el que van todos los alumnos y profesores de arte de España, espíritu que tan acertada como divertidamente denuncia Alberto Adsuara (http://www.albertoadsuara.blogspot.com/) en el magnífico comentario de su blog “Por amor al arte” (escena propia de Un Mundo Exasperado de González Sáinz con estilo bernhardiano), enseguida cambié mi enfoque y empecé a ir como arquitecto, es decir, con el espíritu de un antropólogo que fuera a misa.

Ya en el Manual escribí mi postura sobre la relación entre arquitectura y pintura (v pag 171 y ss) así que no es cosa de repetirme aquí. Pero la cita de Félix de Azúa en la que me apoyaba, es impagable, y necesita repetirse cuantas veces haga falta: “tras una perfecta inversión de las jerarquías, fue la propia pintura la que pasó a dominar y determinar el espacio arquitectónico y a construirlo según sus propias leyes” (v Diccionario de las Artes, voz Cuadro).

En ARCO puede verse que la “pintura”, en tanto que fluido pigmentado aplicado sobre un soporte, va ocupando cada vez menos espacio en la “producción de nuevas imágenes”, siendo sustituida por una mezcolanza de otros procedimientos, a veces regresivos (materias, collages, efectos escultóricos, etc,) o las más de las veces, tecnológicos: fotografía, hologramas, computadores, videos etc.

Yo creo que, bien prevenido contra la religión del arte, es interesante echar de vez en cuando una ojeada al mercadeo de imágenes; sobre todo para un arquitecto, pues además de que la producción de formas es para él algo así como una gimnasia de su propio trabajo (Le Corbusier), también es normal que en el curso de su profesión se vea en la necesidad de incorporar algunas de ellas en sus espacios: para decorarlos, alterarlos, o significarlos.

Prueba de que aún es mejor el primer ejercicio que el segundo, lo pude ver este fin de semana pasado en Madrid.

1) en la exposición de la fundación COAM, descubrí que detrás de la siempre sorprendente arquitectura de Francisco Asís Cabrero (le hice una foto a su retrato para fijarle personalmente en la memoria), había un importante rastro pictórico.

2) en las obras de la ampliación del Museo de Prado, pude ver una vez más a mi “maestro” Moneo perdido ante el “arte”, incorporando en la puerta de su edificio (foto 3) a una “artista”, Cristina Iglesias, que como ya está por encima de Arco y de la Arquitectura, se exhibía en el Palacio de Cristal de el Retiro con textura similar a la de la puerta para Moneo pero en marrón (foto 4) a la que el folletito llamaba pomposa y estúpidamente “Espacio para Habitar”.

No es tan difícil desenmadejar el actual desorden jerárquico entre pintura, ordenadores y arquitectura. Con sólo sobornar a media docena de periodistas influyentes (descartando a Verdú, por supuesto, que ése es un converso al arte) está hecho. A ver si se enteran en los Colegios de Arquitectos y las Escuelas de Arquitectura.

(Dedicado a mi amigo Monchito, arquitecto, por las sonrisas de desdén que nos causó a algunos su sorprendente embeleso por el “arte”)

martes, enero 02, 2007

DIOS


"Dios es la más antigua obra de arte. Está muy mal conservado y muchos fragmentos se han restaurado, posteriormente, mal que bien. Pero, claro está, es parte de la formación poder hablar de él y haber visto sus restos".
(pag 47)

"Los príncipes y el pueblo bajo tienen, en el fondo, el sentimiento más justo respecto al arte: indiferencia. Los ricos medio hidalgos y burgueses de clase media, fingen ese interés forzado que lleva consigo tanto ridículo".
(pag 41)

Rainer María Rilke, 1898, Diario Florentino. Pretextos, 2000. Traducción de Eduardo Gil Bera.