lunes, marzo 17, 2008

CIERTAS CUITAS SOBRE LA CIUDAD INCIERTA


(Un entusiasta lector del librito que bajo el título que arriba figura editó Julián Lacalle en sus Pepitas de Calabaza, me ha pedido que también cuelgue en la red la Presentación que hice del mismo. Este agradecido lector llamado Juan Manuel Grijalvo, vive en Ibiza, tiene una “website” en la que, junto artículos suyos, noticias y enlaces de todo tipo, va colocando todos los textos y autores que le interesan, http://www.grijalvo.com/ y allí que me veo. Como los doce artículos que conformaron este librito están en Una Voz en un Lugar, pondré también en su índice el link a este post para que de alguna manera esté aquí localizable. No es que sea un texto que me entusiasme, pero diciendo cosas siempre se nos escapa alguna verdad y va alguien y las recoge. Muchas gracias, Juan Manuel, por encontrarlas y hacer eco de ellas).

Presentación

Contrariamente de lo que se piensa, los libros no los hacen los escritores sino los editores. A lo sumo, los autores que figuran en la portada suministran el grueso del texto, igual que los fabricantes de ladrillos ponen los materiales de las casas –aunque en el caso de éstos nadie dice que son ellos quienes hacen las casas.

En los libros de mucho fuste y ringorrango la Presentación corre a cargo de alguna egregia Personalidad que bendice al editor a la vez que echa un hisopazo sobre el escritor. Pero como sé que el modesto editor de este libro busca las bendiciones en los lectores y no en los renombrados presentadores, me arrogo la labor de presentación, no tanto para restar protagonismo al editor como para hacer la declaración con la que he empezado, esto es, que los libros los hacen los editores y no los escritores; y más que nunca en este caso.

Durante mucho tiempo cometí el error de creer que la escritura en los periódicos tenía algún sentido, y me di a ello con inusitada ilusión. Suponía que la inmediatez de la prensa serviría para que mis palabras, mis razones o mis opiniones entrasen en diálogo a un nivel superior al que lo hacen en la conversación o, dado las pocas conversaciones interesantes que logro tener en mi ciudad, para que entrasen de algún modo en conversación. Pero los periódicos hacen de los artículos que uno envía gratuitamente poco menos que material de relleno entre los anuncios y las noticias de actualidad, que son los contenidos que, por ese orden, interesan de verdad, no sólo a los editores, sino también a los lectores. He tardado mucho tiempo en darme cuenta de que al mezclarse en los periódicos los anuncios, las noticias de actualidad y las opiniones, y al dar igual tratamiento y valor a las opiniones de quien las quiere confrontar que a las de quien las quiere imponer, la prensa es el medio idóneo para el ahuecamiento de las palabras y el nihilismo verbal, o dicho de otro modo, para el uso de la palabra en la función unívoca del adoctrinamiento y el adocenamiento de las masas. Para quien esté interesado en el asunto le señalaré que la clave puede que esté en el uso y redacción de los titulares.

Sólo cuando me convencí de lo nefasto e inútil que era escribir para los periódicos se me ocurrió intentar salvar algo de lo ya escrito juntándolo en libros. Agrupé por temas los que yo creía que eran mis mejores artículos y lo envié a las editoriales nacionales. Pero el error me seguía persiguiendo: el que sabe hacer ladrillos no sabe hacer casas. Así que, independientemente de la calidad de los artículos (que por lo general gustan bastante), la agrupación que yo hice con el nombre de Una Voz en un Lugar, no le ha convencido hasta la fecha a ningún editor. (La otra agrupación de artículos que publiqué en forma de libro con el nombre de El Retablo de Ambasaguas no tiene mérito porque me lo editó el Colegio de Arquitectos al que pertenezco para devolverme el favor de haberlo dirigido durante un par de años).

Es por ello que celebro y estoy encantado de que un editor entusiasta me pida ahora doce de mis artículos para confeccionar un librito. No tengo ni idea de por qué ha escogido estos doce de entre los casi doscientos artículos que he escrito y publicado en los últimos veinte años, pero sus razones tendrá.

Lo cierto es que ahora conforman ya un libro y eso les rescata definitivamente de la nada a la que la prensa les condena, no sólo con el periódico del día siguiente, como usualmente se dice, sino tal y como aquí decimos, mediante el batiburrillo del propio periódico en que se publica.

Pero también los libros tienen algún inconveniente. El más serio, a mi juicio, es que adquiera vida propia, esto es, que se aleje del autor. Si para ser humana (y no divina) la palabra ha de ser palabra-en-diálogo, la autonomía propia y consustancial del libro convierte fácilmente a éste en un producto de editor o (aún peor) en la obra de arte de un artista (un dios).

A Dios gracias (adios, gracias) ni Julián pretende ser un productor ni yo un artista, así que, dado que el lector no tiene un periódico en las manos, estamos todos salvados.

Logroño, 4 de febrero del 2002

viernes, marzo 14, 2008

VPO (III): EL PROBLEMA



El llamado “problema de la vivienda” es considerado en este país como un asunto de “escasez”. He consultado en el censo del INE a ver cuál era la relación entre número de habitantes y número de viviendas del último censo del 2001 pero no viene o no lo he encontrado. Sí he dado con el de 1991, que era de 2,25 hb por vivienda (38,8 millones de habitantes por 17,2 millones de viviendas) que no está nada mal, aunque con el boom de la construcción registrado en estos últimos quince años, es de esperar que esa relación haya incluso mejorado y que esté cerca de 2 hb por vivienda que es una cifra más que aceptable: una pareja por casa. El problema de la vivienda en España no es por tanto un problema de escasez sino en todo caso, de reparto, o más bien de “concepto”.
Me parece por tanto necesario enfocar el “problema” desde otras perspectivas.

El “problema” de la vivienda en España consiste haber creado una cultura o un modo de pensar en que la casi totalidad de las viviendas se han reducido a ser, por un lado, un producto de la maquinaria productiva del país y por otro, un fondo de ahorro para el ciudadano. Un modo de pensar, dicho sea de paso, que los arquitectos que han dado forma a ese producto rara vez han puesto en crisis.

A poco que uno viaje y observe se da cuenta de que en otras culturas las viviendas tienen otras connotaciones. En Estados Unidos, por ejemplo, la vivienda es principalmente un signo de status. Según varía la fortuna del ciudadano a lo largo de su vida, va cambiando de barrio y vivienda sin la menor pereza, y al parecer, sin gran dificultad. O los americanos son unos desarraigados (que lo son) o tienen muchos menos problemas que nosotros para cambiar de empleo y ciudad, y para comprar y vender sus viviendas.

En nuestra cultura, sin embargo, el viejo arraigo al pueblo, al barrio y a la casa paterna de una sociedad agrícola ha sido sustituido por la escasa movilidad laboral (el funcionariado, por ejemplo, constituye una enorme masa estanca cada vez más atascada o ligada a un lugar a partir del Estado de las Autonomías y de la paulatina desaparición de los Cuerpos Nacionales). Así mismo, los importantes gastos y trabas derivados de la compraventa de viviendas, o la ligazón casi emotiva que crea una enorme y dilatada hipoteca, parecen ser causas disuasorias de la movilidad de residencia.

Pero en esencia la vivienda no tiene porqué ser un producto que hipoteque nuestras vidas o nos ate a un lugar, y mucho menos esas viviendas-pisos que no son sino más que unos simples nichos de almacenamiento humano sin ningún tipo de gracia o encanto. El parque de viviendas creado en los últimos cincuenta años es tan feo, que lo más espantoso que puede pensar uno al mirarlo es que nos ate de por vida.

Por eso y para aclarar el “problema de la vivienda” me parecería muy útil empezar a distinguir entre lo que podrían ser viviendas dignas, viviendas hermosas, viviendas símbolo, viviendas cómodas, viviendas capaces de imprimir un carácter a sus moradores, viviendas heredables, viviendas con raíces, etc., por un lado; y viviendas utilitarias, viviendas piso, viviendas nido, viviendas nicho, viviendas anodinas y anónimas, por otro. Con sólo hacer esa pequeña y sencilla distinción ya se empezaría a ver cómo cambia el enfoque del “problema”.

miércoles, marzo 12, 2008

VPO (II): A LA IGUALDAD POR LA LOTERIA


Lo primero que se aprendía en la escuela cuando yo era niño era que la desigualdad humana era un hecho incontestable: unos eran más altos y otros más bajos, unos mayores y otros pequeños, unos las cogían al vuelo y otros tenían que esforzarse más, unos corrían como galgos y otros eran más torpes, y así sucesivamente. Y lo segundo, lo segundo que se aprendía, era que muchas de esas diferencias, que de momento sólo tenían una expresión en las notas o en el dominio en el recreo, a la postre tendrían que ver con el diferente éxito en la vida o con su traducción económica: unos acabarían siendo más ricos y otros más pobres.

Más allá de la escuela aprendimos otras dos cosas: una, que esas pequeñas desigualdades humanas no tenían un justo correlato con el nivel posterior de éxito o riqueza; y dos, que el éxito y las riquezas eran a su vez mecanismos que disparaban exponencialmente las diferencias iniciales, por lo que era preciso pensar en algún sistema que las corrigiera. Como lo primero era un asunto muy aleatorio y difícil de resolver, el consenso estuvo en lo segundo: se convirtió en una verdad muy extendida que era preciso inventar “mecanismos de compensación o redistribución de la riqueza”.

Pero dado que los encargados de la redistribución de las riquezas iban a ser por lo general quienes no habían accedido a ellas, o sea, los menos inteligentes, los menos valiosos, los menos hábiles, etc., la única fórmula simple y universal que se les ocurrió era que “los ricos paguen más”.

Cuando se implantó en este país el famoso impuesto de la renta, con sus cuotas crecientes según los ingresos, yo empezaba a ganar dinero y entendí perfectamente y acepté que quien ganara más pagase más. Ahora bien, lo que nunca he llegado a entender (lo que nunca he podido aceptar porque entonces todo se me tambalea) es que una vez hecha la declaración de la renta tuviera que seguir escuchando el sonsonete de que quien más tenga, más pague, o a quien más dinero tenga, más trabas se les ponga a la hora de escoger el colegio público a sus hijos…, por ejemplo. Hubo unos años en este país en que era tal la obsesión de pedirte la declaración de la renta para cualquier trámite administrativo que llegué a pensar que iba a llegar el día en que tendría que ir con la declaración de la renta a la panadería y que tendría que pagar por la barra de pan un poco más que mi vecino de arriba y un poco menos que mi vecino de abajo.

Bueno, viene toda esta digresión a plantear una pregunta (que no sé si se hace mucha gente) de si los mecanismos de ajuste de las riquezas han de pararse en la contabilidad de los ingresos o deben seguir hasta el valor de los productos. Yo no tengo mucha idea de economía, pero lo de que una misma casa (el producto más caro del mercado) pueda valer cuarenta millones de pesetas para uno si es libre, o diecisiete millones de pesetas para otro si es VPO, me parece tan injusto como el problema que pretendía resolver.

Y ya no digamos si el mecanismo por el que uno consigue las segundas es la lotería.
Y ya no digamos, si al cabo de unos años el afortunado al que le ha tocado una puede venderla al precio de libre…

¿VPO?
No, gracias.

(…y los del PP presumiendo de que ellos hacen más VPO que los de PSOE…)

lunes, marzo 10, 2008

VPO (I): EL ESCANDALO DEL SUELO



Ahora que ha acabado la tormenta electoral quizás sea bueno hablar un poco de política, y eso que no es tema de este blog de arquitectura. Pero como en el tema de las viviendas de protección oficial confluyen ambas cosas (política y arquitectura) y no creo que sea bueno separarlas, voy a empezar a tocar este tema tan importante como delicado.

Y lo voy a hacer con una cita de Ignacio Paricio en el último número de la revista Arquitectura Viva, número sobre el que ya he dejado una nota ya en el Cascotes: Arquitectura Viva, Vivienda Normal.

Tengo a Paricio por uno de los arquitectos más generosos e inteligentes de este país y de ello he dejado constancia en el Manual de Crítica de la Arquitectura. Pero el hecho de que publique en Arquitectura Viva y que en sus artículos haya una de cal y muchas de arena (en el tono sobre todo y en las concesiones al editor), no deja de ser una pena.
Esta es la de cal en materia de la política general de vivienda en España, una política en la que los partidos políticos que han concurrido al juego electoral apenas difieren:

"La forma tradicional que adopta la intervención pública es absurda: la venta de vivienda protegida, es decir, el regalo a unos pocos de un suelo cuyo valor en venta es superior al coste del piso. Una lotería insultante para aquellos a los que no les toca. El suelo público jamás debería dejar de serlo. Alquileres, concesiones temporales de uso, parecen caminos más adecuados. Y sobre todo, hay que ofrecer soluciones beneficiosas a todos los afectados y a todos los estratos, no sólo a los más bajos, puesto que muchos, un poco por encima de los máximos actuales, tampoco accederán a la vivienda de promoción privada”.

martes, marzo 04, 2008

NATURALIDAD EN LA MODERNIDAD


Mi conocida aversión a la arquitectura moderna tiene que ver con su rápida elevación a los altares de la Historia es decir, con su impostura o su imposición cultural vía progre o por la izquierda. Y es que no tiene uno más que ir a la exposición de Arquitecturas 2005 – 2006 del Colegio de La Rioja (o a la semejante que hagan en cualquier otra provincia desde donde me lean) para comprobar los resultados de ese pensamiento único, tan generalizado como aburrido.

Pero no toda la modernidad es así. Sería muy tonto por mi parte no reconocer que se puede ser natural, espontáneo y sencillo siendo moderno. Y en ese sentido, seguramente el mejor arquitecto de esa modernidad tranquila y amable, el descubrimiento más emotivo que me ha ocurrido en mi observación de la arquitectura moderna, haya sido el de la figura y la obra de Arne Jacobsen.

A Jacobsen se le conoce en el mundo por las formas femeninas de la silla hormiga, es decir por su producto más erótico y expresivo (Mariscal dixit), pero a mí el Jacobsen que más me interesa es justo el más tranquilo, el menos aparatero y exitoso.

No soy ni mucho menos un experto en la obra y vida de Jacobsen y la verdad es que me gustaría tener más datos sobre su personalidad para saber si encaja o no con mis intuiciones. Pero esa imagen suya tan amable, fumando en su pipa y dibujando, siempre me ha cautivado.

En el hall88, Javier Dulín relató con entusiasmo nuestra visita al Santa Catherine College de Oxford de 1964. Como todavía no lo han quitado de internet los jerifaltes del COAR os doy el link para que le podáis echar un vistazo: Colegios de Oxford. Maqueté entonces su texto con algunas de las fotos que ambos habíamos hecho conjuntamente, pero como en aquel formato tan reducido y en blanco y negro no decían gran cosa, voy a poner aquí cuatro fotos más en color para que se entienda mejor el estupendo rato que pasamos aquella tarde de un viaje de estudios con la Escuela de Artes y Oficios.






Sin embargo, el gran viaje a la obra de Jacobsen fue el que hicimos con el COAR a Copenhague Aarhus y Hamburgo, donde visitamos muchas de sus obras más significativas. No es mi intención ni mucho menos hacer aquí un reseña sobre toda la obra de Jacobsen, sino colgar tan solo unas pocas fotos que hablen de esa “naturalidad” que veo en su modernidad. Una naturalidad tan auténtica que hasta puede que algunos de sus edificios nos parezcan vulgares, como el Ayuntamiento de Rodrove de 1954,

o sencillamente feos, como el National Bank de Copenhague, de 1966,



o algo caóticos, como esas casas de Bellevue (1930-35) cuya espontánea composición deviene tan desordenada como la de cualquier arquitecto de apartamentos de nuestra costa.


Pero bueno, hay que fijarse bien en las fechas y en el contexto mundial y no dar tanta importancia a los resultados. Y es por eso me apetecería saber más de Jacobsen hombre, y por lo que, si alguien me cuenta algo de su biografía personal, le quedaría muy agradecido.

Con todo, os dejo con una foto de la Hew Haus en Hamburgo (1962-69) que da buena cuenta de la “finura” que tanto gusta a la progresía moderno-académica,

y con otra imagen urbana del magnífico Ayuntamiento de Aarhus (1937) que nos devolverá siempre a ese momento mágico en que la arquitectura ya empezaba a ser moderna sin dejar de ser buena arquitectura, o sea, arquitectura sin apellidos .

miércoles, febrero 27, 2008

EL TIO DULIN

Javier Dulín no pudo venir ayer al pase de Mi tío, pero a cambio me envió un par de fotografías que hicimos hace unos años cuando, estando de vista en Oxford, nos acercamos a ver el Queen´s Collage del en otro tiempo famoso James Stirling.

Cuando tuvimos ante nuestra vista esa especie de gigantesca nave espacial de ladrillo que hizo furor en los setenta y nos dispusimos a fotografiarla, nos dimos cuenta de que justo al lado había una casa que podía pasar perfectamente por ser la de “mí tío”. No paramos de reír. Como ayer yo en el pase de la peli. Estas son las dos fotos:




martes, febrero 26, 2008

MI TIO


A Christopher Alexander le tendría que gustar mucho esta película.

En las argumentaciones de El Modo Intemporal de Construir o el Lenguaje de Patrones, esos dos libros magníficos de los años ochenta que en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Logroño venimos usando para enseñar arquitectura y decoración, Alexander se apoya en las fotografías, pero no lo hace con el cine. Sin embargo el método es el mismo: para desenmascarar la arquitectura moderna, la arquitectura de autor, la arquitectura de las revistas y los libros de historia, Alexander contrapone fotografías de lugares anónimos pero vivos, frente a fotografías de lugares de autor pero desolados. Justo lo que hace Jacques Tati en su célebre película “Mi tío”: contraponer el viejo barrio del Sr. Hulot y el modernísimo chalet de su hermana para denunciar el corte brutal que parecía haberse producido justo en aquellos años al perderse “el modo intemporal” de hacer y vivir la ciudad.

En referencia a Gattaca, la anterior película que vimos en este Ciclo de Cine y Diseño de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Logroño, es curioso hacer notar la coincidencia de fechas: mientras el Centro Cívico de San Rafael en North California de Frank Lloyd Wright, construido en 1957, era utilizado como escenario para una historia de ciencia ficción, la película de Jacques Tati, estrenada justamente en 1958, planteaba el desazonador futuro que nos esperaba de seguir por la línea de la modernidad arquitectónica y urbana triunfante.

Cincuenta años después (buena ocasión la de celebrar su cincuentenario para haber programado esta película) el problema sigue siendo el mismo pero la perspectiva ya es otra: los viejos barrios como el que habita Mr Hulot están ya mucho más decrépitos y exhaustos, o aún peor, “rehabilitados” desde la falsedad escenográfica de una arquitectura de apariencias.

Por ello, la única esperanza que nos queda, la única esperanza que nos trae esta película y que definitivamente nos engancha, es la del humor tierno del personaje de Mr Hulot y la admiración que el niño, nacido y criado en este nuevo mundo moderno y desolado, siente por él; por su “tío”. A falta de una ciudad viva que mostrar a los alumnos, quizás lo más sensato que podemos hacer los profesores de arquitectura y diseño es imitar o seguir a “mi tío”, es decir, hacer mofa continua y amable, pero demoledora, de la tontería del diseño moderno. Otra cosa es que consigamos con ello la admiración y el cariño de los alumnos…, mas no hacia nosotros, claro, sino hacia el modo intemporal de construir lugares llenos de gracia y vida.

Quien quiera ampliar datos sobre Jacques Tati y esta película puede ver:
http://architettura.supereva.com/movies/19990601/index.htm
donde el arquitecto tinerfeño Jorge Gorostiza (buen amigo mío) llega incluso a realizar los dibujos contrapuestos de los dos escenarios: la vieja casa de Hulot (en alzado) y la casa moderna de su hermana (en planta).

martes, febrero 19, 2008

LA BIBLIOTECA DE BERLIN



Uno de los edificios que más me han emocionado en mi vida es la Biblioteca de Berlín, de Hans Scharoum.

Scharoum fue uno de los primeros arquitectos que conocí como estudiante pero no me interesó gran cosa. Provenía de una tendencia artística que pretendía hacer de la arquitectura algo “expresivo”y para ello los edificios tenían necesariamente que retorcerse, -nunca supe muy bien si para expresarse o para impresionar.

La primera vez que estuve en Berlín, en septiembre de 1995, entré en su edificio hermano, es decir, la Filarmónica, y aunque me gustaron la pobreza de materiales de los accesos y la riqueza espacial de su interior, el espectacular exterior, precursor de la moda en auge de los guggenheim, libeskinds, hadides, etc., me seguía echando para atrás.

Diez años después y ante el mismo edificio, con todos los guggenheims, libeskinds y hadides en candelero, pensé que La farándula de artistas y críticos periodistas le tenía que estar muy agradecido a Scharoum por las dos grandes obras de Berlín, pero la farándula parece ser corta de memoria y muy desagradecida. En desagravio, esta vez me animé a entrar a la Biblioteca con mis amigos Javier Dulín, Javier de Blas y Guillermo Morales Matos, y oh maravilla, nos quedamos boquiabiertos.
Muchas veces me he preguntado si la emoción de aquella visita tuvo que ver con los planos que Wim Wenders rodase en su interior para su extraordinaria y poética película “Cielo sobre Berlín”, pero si mal no recuerdo, esa película, estrenada en 1987, ya la había visto antes del viaje de 1995, pues traté entonces de ubicar los impresionantes paseos por los descampados cercanos al muro de aquel anciano que seguía buscando la desaparecida Postdamer Platz con la atónita compañía de los ángeles protagonistas.

En la visita al interior de la Biblioteca del viaje del 2005 el proceso fue al revés: no llevaba las secuencias cinematográficas en el recuerdo sino que las imágenes de la gente leyendo y estudiando con los ángeles alrededor me fueron asaltando a medida que recorría el edificio, y por ello tuve que atribuir parte de mi emoción a la interpretación que Wenders hizo del mismo.

Para salir de la posible ensoñación producida en mí por el cine, me apoyé en el testimonio de mis compañeros de visita y pude ver que también ellos estaban fascinados con la grandeza, la riqueza de espacios, la variedad de lugares e iluminaciones o la ocupación tan intensa y el silencio tan severo que se vivía allí (¡hubo quien nos recriminó por el clic de la máquina de fotos!). La ciudad de la gran pira de libros, todavía dividida por la guerra, había conseguido construir pocas décadas después el templo más hermoso de lectura que yo jamás había visto (y he visto unos cuantos).

Durante el curso siguiente mi hija Elena fue a Berlín en viaje de estudios desde Münster donde estaba de Erasmus, y ante su pregunta de qué ver en Berlín le dije que sin lugar a duda, lo más importante de esa ciudad era la Biblioteca de Scharoum de 1978. Tras su visita me contó que ya no dejaban entrar a no socios, pero que gracias a su incipiente alemán consiguió convencer a una de las vigilantes de la entrada (muy serias, por cierto) y le dejó pasar. Y lo mismo tuvo que hacer cuando nuevamente volvimos a Berlín con ella en el verano del 2006: Elena les pidió nuevamente permiso para que nos dejaran entrar y no hubo mayor problema. Se agradece.

Pongo aquí diez fotos de entre una y otra visita que no creo que digan gran cosa. Ante arquitecturas así yo no me conformo con un recorrido turístico o con unas fotos. Lo que me gustaría en verdad es vivir cerca de ese edificio para ir a leer allí muchas, muchas tardes.



















viernes, febrero 15, 2008

MIS HORRORES FAVORITOS

En las clases de fundamentos de diseño que he estado dando en los últimos años, solía proponer hacia el mes de diciembre un ejercicio que me dejaba unas buenas perlas para afrontar la navidad. Consistía en hacer dibujos simplificados o iconos mediante las técnicas de silueta, caricatura o reducción a blanco y negro. Los profesores de instituto recolectan perlas similares en los exámenes escritos y los suelen publicar con éxito como antologías del disparate. Y es que lo gracioso de estas perlas tiene que ver con su inserción en un largo collar, pues vistas una a una sólo parecen dibujos algo desafortunados y poco más.
La colección con la que finalmente cerré ese periodo docente tiene ciento y pico dibujos y me es casi imposible hacer una selección de diez para un post como éste. Pero bueno, para que os hagáis una idea, creo que vale.

He aquí dos gatos muy distintos: el primero me hace gracia porque parece que va en trineo, y el segundo por su aire de misterio y el diseño del rabo.




Muchos alumnos eligen dibujar barcos por su simplicidad, pero ya veis qué forma tan diferente de interpretarla:




Estos dos alumnos más atrevidos, se pasaron al windsurf, y mientras uno parece que vuela, del otro diríase que ha encallado:



En el tema de las tazas de water parece que tienen problemas con la proporción y con el encuadre:




El humo de esta fábrica nos remite a cabañas de indios. Menudo imaginario tan extraño:


Y esta imagen de un libro seguramente dice mucho del concepto que el dibujante tendrá de ellos:



En fin, así podría seguir hasta casi unos doscientos. El nombre que le di a la carpeta tampoco es muy afortunado: más que horrores son errores, "perlas" o disparates, pero tampoco me apetece mucho cambiarlo ahora. Otro día que queráis sonreír un rato, me decís.

lunes, febrero 11, 2008

LAGUARDIA


Creo haber comentado alguna vez que a los amigos íntimos y valerosos que vienen a La Rioja de visita les suelo llevar a Villamediana o Ribafrecha para que se hagan una idea de lo bonitos que son nuestros pueblos y lo prometedora que es nuestra arquitectura… Pero como muchos de los que me visitan no son tan íntimos ni valerosos, lo más socorrido para quedar bien como anfitrión y guía turístico de esta región es llevarles a Laguardia. Está a un paso de Logroño y en poco más de un paseo de media hora ofrece media docena de momentos muy originales y memorables: la vista hacia el Este con la cambiante silueta del León Dormido al fondo y los humedales cercanos al pueblo justo debajo; el paseo por el parquecito del Norte con el telón tan próximo de la Peña del León y toda la sierra de Cantabria; el balcón hacia los tesos arcillosos de la ribera del Ebro, hacia el Oeste, que en los días fríos nos exime de subir al mucho mejor balcón de Peñacerrada; el excelente callejero medieval interior a la muralla, la bodega de la Primicia o del Diezmo (que era de mi tío Luis y de la que en un tiempo tuve hasta la llave por haberles hecho unos bocetos para la distribución de una vivienda que no llegaron a hacer); la iglesia de San Juan Bautista, o la parada en alguna de las tascas…

Sí, ya sé que me dejo el sorprendente pórtico del siglo XIV de la iglesia de Santa María de los Reyes, que aunque policromado en el XVII causa siempre un gran impacto al visitante pues ofrece la oportunidad de ver cómo pudieron ser o imaginarse muchos de los pórticos medievales. Pero si me lo dejo es porque desde hace un tiempo lo han secuestrado los de la Oficina de Turismo local y si lo quieres ver tienes que pasar por caja, horario y guía. Es una lata, qué le vamos a hacer. Yo no puedo pasar por ello cada vez que voy.





Cuando tenía la llave de la bodega de mi tío solía enseñar sus calados, o cuando me encuentro por la calle con algún amigo mío, les suelo pedir que les enseñen la bodega de su casa a mis amigos visitantes. Y todos se quedan admirados. (Recuerdo con emoción la vez en que bajé con José Angel González Sainz y Graciella a la bodega de la casa de mi amigo Fernando el trombonista, y estuvimos allí sin luz durante un rato…). El plano de las bodegas de Laguardia es una de las informaciones fundamentales que deberían tener en la Oficina Local de Turismo, pero ya veis que no, que les va más lo del horario, guía y caja. En mi apresuramiento y amateurismo yo tampoco lo suelo llevar encima; y es por eso que lo traigo aquí, para que lo puedan consultar todos los amigos a quienes les he hablado de él, todos los que faltan por venir a verme, o todos los amigos de este blog.

Lo realizaron Iñaki Galarraga y José Ignacio Linazasoro para la Diputación Foral de Alava y está incluido en el libro que la Gili le publicó a este último con el título “Permanencias y Arquitectura Urbana” (Barcelona 1978). No sé de quién es la propiedad intelectual del plano, si de la Diputación, de los autores o de la Gili, pero espero que con la peste ésta del canon que padecemos no me pidan que lo retire y os impidan descargarlo y disfrutarlo. Lo he colocado arriba a un tamaño razonable y aquí abajo os pongo un detalle del mismo, también ampliable.

Yo reconozco y agradezco el trabajo de sus promotores, autores y divulgadores, y espero que se sientan suficientemente pagados con ello -igual que yo me siento más que pagado cuando alguien me lee en este blog incluso sin necesidad de que me lo diga o lo comente. Porque esa es la más valiosa de las esencias del trabajo intelectual y creativo: la de regalarse. O mismamente, la de entenderlo como la amistad de quien te enseña media docena de bellezas en un pueblo de su región.

sábado, febrero 02, 2008

SORPRESAS AALTIANAS



Este fue el primero de los edificios que vi de Aalto, el Enso-Gutzeit Headquarters de 1959-62 en pleno centro de Helsinki. Cuando lo vi me causó la decepción que ya me esperaba (ver post anterior), pero..., casualmente, tomé esta foto, y al ir luego conociendo el tipo de sorpresas que sus arquitecturas encierran, le he ido cogiendo el gusto: es como si le hubieran pegado un bocado a esa fachada tan sosa y aburrida justo en su entrega con el suelo ¿no?

En la universidad de Otaniemi hice esta otra fotografía de la biblioteca:


Parece como si la fachada hubiera estado pensada en un aplacado de mármol blanco sobre unos muros de ladrillo pero que el presupuesto no hubiera dado para más y la obra se hubiera quedado para siempre inconclusa...: como esas fachadas de tantas iglesias italianas pero con una composición abstracta de lo más moderno.

En la fachada al patio de la villa Maiera en Muuratsalo hay otro detalle parecido, aunque esta vez con un azulejo azul cobalto. El aplacado a un lado de la ventana y en el zócalo convierte la simetría de ese fragmento de fachada en una descarada asimetría, o aún más, en un descarado deshabillé por la forma escalonada en que se resuelve el encuentro entre lateral y el zócalo. (Están graciosos los dos javieres de la Escuela en esa foto):


En el centro cívico de Seinajoki los edificios se rompen constantemente en una dualidad de colores, -el blanco y el azul cobalto-, y en una dualidad de formas, -los paralelepípedos y las líneas inclinadas de cubiertas siempre inesperadas. No recuerdo si en el famoso libro de Robert Venturi hay alusiones a la complejidad y contradicción en la obra de Alvar Aalto, pero tiene ejemplos a patadas. Complejidad y contradicción como riqueza de expresión, como sorpresa y como magia:


Este otro remate de un edificio de la universidad de Jyvaskyla también me sorprendió por su novedad. Es frecuente que los edificios de Aalto se abran a la luz cenital pero en este caso esa apertura se incrementa por lo liviano del remate superior y con la no coincidencia geométrica del plano de las ventanas con el plano del zócalo de ladrillo:


¿Y qué me decís de ese hueco de la iglesita de Muurame abierto sobre esos ingenuos arquillos? ¿es una ventana original o se abrió luego? En cualquier caso es de una frescura sin igual:
La última de las sorpresas que aquí traigo requiere cuatro fotos. El espacio interior de la iglesia de Lathi tiene la solemnidad y la complejidad de sus mejores iglesias,




pero el ventanal a ras de suelo de la parte de atrás parece como venido de un mundo mucho más doméstico y amable. Qué duplicidad tan espléndida ¿verdad? Parece una foto tomada en otro lugar:


Y así muchos y muchos detalles sorprendentes logrados con una gran sencillez y economía de medios. Detalles sobre los que raras veces he leído algo. Detalles sobre los que es aún más raro poder leer algo escrito con sencillez y economía de medios....