jueves, enero 29, 2026

don LUIS VICENTE o LUISVI

Ayer me encontré con Luis Vicente Elías Pastor en una calle de Logroño. Nos cruzamos y casi no nos reconocimos. Fui yo el que me di cuenta cuando ya había pasado por mi lado, le llamé y tuvimos un encuentro muy cordial hablando de nuestros nietos, de las salidas por la montaña o de la tozudez de los zurdos en no dejar hablar a los demás cuando no opinan lo mismo que ellos. Por la noche busqué algún vídeo para saber algo más de él. Encontré una conferencia del año 2022 en Santo Domingo dentro de un homenaje a Tomás Ramírez y me la vi entera. Al final de la misma tuve la sensación de que Luisvi quería justificar una vez más sus trabajos en la Fundación Cajarioja y rebendecir la Exposición de LA RIOJA TIERRA ABIERTA del año 2000 sobre la que expresé una opinión radicalmente divergente en dos artículos publicados en la revista EL PENDULO de Roberto Iglesias que no tenía colgados en red: VACACIONES y TRES EN UNO. Los he releído y me he sentido orgulloso de haber escrito esas cosas en las que me ratifico ahora más aún que entonces. Por eso los traigo aquí.


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VACACIONES

(revista EL PÉNDULO n 6 pag 22, septiembre del 2000)

Aprovechando que la Rioja es Tierra Abierta, en cuanto dieron las tres de la tarde del día 30 de junio salí disparado lo más lejos que pude de ella, pues aún estaba bajo la influencia de esa otra interpretación que había descubierto en el slogan “La Rioja Tierra Abierta” (véase “Tres en uno”, en EL PENDULO n. 6), donde la veía como una sepultura dispuesta a tragarme para siempre.

Pero en esa pulsión por escapar de la tierra que le traga a uno yo no debo ser nada original porque es costumbre en estos tiempos vacacionar (¿vacacionear?) huyendo de la ciudad propia. Mientras cruzaba Europa de Sur a Norte por autopistas y carreteras atestadas de coches que hacían lo que yo, veía de continuo que, por los carriles opuestos, otros miles o millones de gentes huían mismamente de Norte a Sur con los ojos igual de desorbitados e idéntica sonrisa. Todos íbamos a otras ciudades mucho más bonitas que las nuestras, con gentes mucho más simpáticas y “abiertas” en donde hacer nuevos amigos (e incluso “ligues”), pues todas las tierras, excepto la nuestra, se nos habían ofrecido durante el largo otoño, el crudo invierno y la no menos insoportable primavera laboral, como auténticas tierras abiertas dispuestas a acogernos con sus brazos también abiertos.

O dicho de otro modo, la Tierra Abierta de La Rioja y todas las demás tierras abiertas del mundo (legión de ellas) parecen ahora más que nunca, sepultura para los propios y cálido regazo para los foráneos, por lo que no cabe vida mejor (no hay otra “vida” en sentido pleno) que la de quien recorre sin descanso una tierra tras otra sin parar en ninguna. Si las tierras fueron alguna vez lechos de vida, lugares de habitación del hombre, ahora que están permanentemente abiertas, son ventilados corredores por donde discurrimos aquellos hombres afanados en bucar la vida.

Pero un mes al año de vida frente a once meses de sepultura sigue siendo un reparto inadmisible, casi un gulag. Los profesores a los que no les ha pillado un tribunal de oposiciones o un cursillo de reciclaje, ya conseguimos tiempo ha dos meses de vacaciones de Verano, -amén de las vacaciones de Navidad, Semana Santa, Festivos, Puentes y todos y cada uno de los largos Fines de Semana. Es muy justo que quienes tenemos el deber de enseñar a las futuras generaciones lo que es la vida y no la muerte, la aprendamos primero. Aunque no deja de ser un engaño porque de un modo u otro lo que hacemos los profesores en vacaciones es seguir trabajando, esto es, experimentando y estudiando lo que tenemos que explicar a nuestros alumnos. Los que no son profesores tienen un poquito menos de vacaciones, pero parecen un poco más auténticas porque no están a primera vista tan conectadas con su trabajo.

Ahora bien, unos y otros, profesores y no profesores nos afanamos juntos y sin distinción en hacer constantemente fotografías de aquellas maravillosas tierras que descubrimos en vacaciones. Yo me digo que las mías son para enseñárselas a mis alumnos durante el curso (prueba inapelable de que sigo trabajando), así que me pregunto entonces por qué harán tantas fotos los que no son profesores. He pensado en estas vacaciones de Verano -y así como lo he pensado se lo digo a mis lectores de esta meritoria (¿benemérita?) revista/periódico- que las fotografías de las Tierras Abiertas y acogedoras que retratan a cada paso durante sus vacaciones les serán durante los penosos y largos meses del otoño, y del invierno , y de la primavera, recuerdo de vida pasada y esperanza de vida futura; por lo que yo también me he puesto a imitarles, claro que sí, y ahora hago fotos, no para los alumnos, sino también para mi recuerdo de vida y para mi esperanza de vida.

Decía yo hacia el final del punto 2 del artículo “Tres en uno” de El Pendulo n. 6 que la escritura era uno de los pocos hilillos de vida que me quedaban en tanto que espectro urbano y habitante de una Tierra Abierta cual sepultura; pero ahora debo añadir que las fotografías de las Tierras Abiertas hechas durante las vacaciones de Verano, de Navidades o de Semana Santa, de Fiestas, Puentes o de Fines de Semanas, quizás sean también otros débiles hilillos de vida o de conexión con la vida. Y que es posible que entre unas y otras, entre escritos y fotos de vacaciones, ande yo haciéndome una telaraña en el aire (ande cada buscador de vida haciéndosela también), sobre la que conseguir habitar de nuevo en esta inundación de Tierras Abiertas. 


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TRES EN UNO

(revista EL PENDULO n 5 junio del 2000)

Permítaseme en esta Tribuna de Opinión un texto triple y heterodoxo. El núcleo central del mismo es el artículo titulado Luisvi, remitido a La Rioja junto a la carta que va como tercer texto. El presente artículo puede entenderse por tanto como esas historias que se cuentan dentro de otras historias.

Yo escribo de una manera bastante inconsciente e impulsiva. Como diría Agustín García Calvo, cuando escribo no es que yo hable sino que yo me dejo hablar. En el ejercicio libre de la escritura -diré en el punto 2-, encuentro uno de los pocos hilillos de vida por los que trato de trepar para descubrir horizontes más amplios.

Sin embargo los productos de estas investigaciones o aventuras pueden ser para otros mas bien confusos o equívocos. Además de enviar “Luisvi” a La Rioja para poner a prueba a su director, y acabar publicándolo en este meritorio Péndulo, lo he dado antes a leer a algunos amigos y se han escandalizado con su contenido. Yo lo he leído y requeteleído y casi me escandalizo de que otros lo vean como un texto escandaloso; pero... por si acaso... lo remito a El Péndulo no sin miedo y sin hacer alguna advertencia.

Yo no puedo pedir a nadie que sea un héroe y siempre pediré disculpas por hacer un mito de un hombre o incluso de un momento de la vida de un hombre. La utilización de una persona viva para la exposición de unas ideas sobre la forma de habitar la tierra o de hacerla desolada puede parecerles a algunos una falta de respeto o de consideración, pero me parece extraño, sin embargo, que en los tiempos del Gran Hermano alguien se escandalice aún por estas cosas. Yo confío que a Luisvi este artículo no le ofenda sino todo lo contrario. Y en ese sentido, el argumento que me acaba convenciendo para finalmente publicarlo, es lo agradecido que yo me sentiría si alguien escribiera con mis nombres o mis personas un artículo similar.


  1. LUISVI

Yo no voy a Calahorra hasta que se quite la Exposición. Porque me gusta Calahorra y no me gusta la Exposición. E incluso me abstendré de ir a Calahorra hasta que pase un tiempo después de la Exposición, porque indefectiblemente, Calahorra ha de quedar marcada durante algún tiempo por la Exposición. La segunda ciudad riojana en población es, como toda ciudad, un lugar de vida, pero la Exposición es un relicario de muerte; de ahí que tarde aún en volver a Calahorra.

     Calahorra no existe para mí mientras Calahorra sea el nombre de una Exposición de relicarios organizada por Luisvi, un nombre que también era muy querido para mí y que ahora tampoco existe. Luisvi era el nombre de un licenciado en antropología que en los años setenta dejó Logroño y su cómodo trabajo de profesor en el Instituto para irse a un pueblo abandonado, Trevijano, que volvió a la vida gracias al reba–o de cabras que Luisvi puso all’ícon otros dos amigos. Por si eso fuera poco, Luisvi también era el nombre de esa persona que después de haber dado vida a un pueblo y a unas cabras (y a dos hijos), se fué a vivir a la casa del santero de la ermita de Lomos de Orios a cuidar a la Virgen y a sus vacas. Allí le conocí y allí me quedé prendado de su empresa. Mientras la mayoría de los hombres éramos espectros urbanos, diluidos en lugares extraños y sujetos a las dinámicas de las instituciones, Luisvi reencarnaba al hombre libre que da vida a un lugar. Luisvi era para mí en aquellos días, el héroe de La Rioja, y La Rioja era una tierra con sentido porque la habitaba Luisvi.

    Pero La Rioja es una tierra y no un lugar, y una tierra con límites precisos es cosa de Instituciones (y cada vez de más y más Instituciones) y no de hombres (que son hacedores de lugares). Llevado de su amor a La Rioja Luisvi no se dió cuenta de la diferencia y cambió su identidad por la de don Luis Vicente, o más bien habría que decir que vendió su identidad de Luisvi, -el poblador de lugares-, a una Institución del dinero. Flaco favor hizo Cajarioja a La Rioja acabando con Luisvi. Le transformó en un ejecutivo (un espectro) de la Cultura y del Turismo, esas Instituciones que aún están por encima de las Instituciones de la Tierra, y le puso a su servicio.

    En la trayectoria profesional de don Nuevo Espectro Urbano de la Institución ha habido a lo largo de estos años iniciativas y proyectos en los que se colaba la sabiduría o el buen humor del Luisvi del que procedía; pero en el zenit de su carrera de Ejecutivo de Dios que es la exposición Tierra Abierta de Calahorra ya no hay ni puede haber ni el más mínimo asomo del Luisvi que yo conocí: porque esa Exposición es la feliz conjunción de todas las Instituciones de esta Tierra fagocitando juntas todos los lugares y toda la historia de sus lugares para ofrecerla, con la presentación de un producto apto para el Turismo y la Cultura a los espectros urbanos hacedores del Turismo y devoradores de Cultura llegados de la propia Tierra y de cualquier parte del mundo.

    En Tierra Abierta la tierra se abre y lo traga todo. No se podía haber elegido mejor título a una Exposición como pura representación del entierro en tanto que rito capital de la Muerte. Me dicen que allí hay marfiles auténticos junto a reproducciones tramposas, preciosas tablas flamencas junto a ovejas de cartón piedra (¡ay! ¡las cabras de Trevijano han acabado siendo falsas!), catedral de verdad junto a paneles de escenario, torres de iglesias junto a señuelos de feria, un nuevo puente en que el nervio de antes es la decoración de ahora, y fotos, muchas fotos de hombres dispuestas como en los nichos de un cementerio (seguro que don Luis Vicente de la Institución no ha puesto allí la foto de aquel gran Luisvi ya desaparecido).

    La tierra se lo traga todo y la nuestra se ha abierto en Calahorra. Por eso que a mí, -que aún me queda un hilillo de vida, aunque sólo sea el que me proporciona de vez en cuando el ejercicio libre de la escritura-, no me pillan por allí ni en pintura.


    3. Logroño, 17 de mayo del 2000

    Sr. Director de La Rioja

    Estimado José María Esteban:

    Después de la falta de respeto que supuso la edición del último artículo que le envié "La uni va bien", con el título cambiado y el final recortado, y publicado después de más de mes y medio desde la fecha en que se lo mandé y al poco de haber sido publicado íntegro por la revista-periódico "El péndulo" de Roberto Iglesias, parece casi un desafío que yo le vuelva a enviar otro artículo para la tribuna de Opinión. Pero contra lo que pueda pensarse yo no le guardo el más mínimo rencor por ello porque el único afectado por esa transgresión fue Vd. y su periódico que han quedado desacreditados ante quienes pudieron comprobar sus maneras de hacer.

    Soy consciente de que La Rioja no sólo es un medio de comunicación sino también una Institución importantísima de Poder y que depende de a quién quiera servir, a uno u a otro (aunque no se puede servir a dos Señores...), obrará en consecuencia. Pero La Rioja no es omnímoda y todopoderosa y la sociedad ya tiene resquicios editoriales por los que se cuelan las verdades que La Rioja Poder quiera ocultar.

    Así que antes de acudir a esos resquicios yo aún confío que La Rioja pueda ser también un medio de comunicación plural, libre y abierto y por eso le envío a Vd. este artículo tan hermoso y verdadero como de difícil publicación, para ponerle una vez más a prueba. La confianza es lo último que perderé porque con la pérdida de confianza en los demás se va también la sensación de libertad que otorga la vida en sociedad .

    Reciba un cordial saludo de

    Juan Diez del Corral