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miércoles, octubre 04, 2006

55. PRITZKER A ROCHA


LHDn55 Pritzker a Rocha, miércoles 4 oct 06

No tengo noticia de las revistas que puedan publicar las Asociaciones de Arquitectos de los Estados de Brasil y que nos pudieran dar otro enfoque del panorama de la crítica de arquitectura en ese país. Así que en esta nota me ceñiré a comentar algo sobre la única revista de arquitectura que en nuestro reciente viaje encontré en los quioscos de prensa: "aU, arquitectura & urbanismo".

Es una revista creada en 1985 que arrancó con una periodicidad irregular, pero que pronto se convirtió en bimensual. He tenido la suerte de que en este mes de septiembre del 2006 editaban su número 150, por lo que a modo de autohomenaje y publicidad publicaban en las últimas páginas de este ejemplar las portadas y los contenidos de todos y cada uno de los números publicados. Y aunque no sea concluyente, eso ya da una idea de los temas que han divulgado y los autores que han escrito sobre arquitectura en esta revista durante los últimos veinte años. Y cómo no, ahí está ocupando un puesto principal el amigo Roberto Segre, al que dediqué el anterior número del LHD.

Sin ir más lejos, Segre escribe en el número 150 un largo artículo acerca del arquitecto argentino Mario Roberto Alvarez, sobre el que algún día habrá que volver si es que organizamos un viaje a Buenos Aires. Y eso que las fotos no son como para entusiasmar. Lo curioso es que en la bibliografía que cita hay un estudio sobre Alvarez publicado en la UPC nada menos que por Helio Piñón… (¿qué habrá encontrado Helio en los masivos edificios de oficinas de este arquitecto?). Perdón, que me extravío.

La revista la compré por mera curiosidad y porque salía en portada y en un reportaje interior, la intervención en un edificio histórico en Salvador de Bahía que acabábamos de ver por fuera (pues su aspecto no nos invitó a más): el museo Rodin en el simpar Corredor da Vitoria. Pero sin lugar a duda, lo que más me llamó la atención fue la foto que he extraído para confeccionar esta nota.

Es la de una escuela estatal recién acabada en Sao Paulo por el nuevo Pritzker brasileño, el paulista Pedro Mendes da Rocha, quien con semejante premio parece querer decir al mundo que Brasil está, como cualquier otro país galardonado, en lo más alto de la cultura arquitectónica.

Los colorines del edificio, las formas esquemáticas, y el minimalismo de sus texturas ofrecen un contraste tan trágico con el paisaje de favelas que lo envuelve, que la frase de Roberto Segre que citaba al final del LHD anterior cobra todo su sentido: la arquitectura tiene "vida propia" y baja del cielo de vez en cuando (y bendecida por los Pritzker) para mejorar la ingrata cotidianeidad de la población. En el pie de foto se dice que "a escola busca requalificar o espaço urbano".

La pena es que los niños que irán a esa escuela son los de la favela de alrededor, y seguro que no sabrán respetar como es debido la pureza de los colores y sus limpios paramentos. No estaría de más que dentro de cuatro o cinco años, alguien hiciera un reportaje fotográfico de esa escuela para ver si la arquitectura ha tenido efectos salvíficos sobre el entorno o la ingrata cotidianeidad ha tomado la arquitectura al asalto. Apuesto por lo segundo. Y en el doble sentido: en el del juego y en del deseo.

jueves, junio 22, 2006

34. SAO PAULO







Cuando anuncié el Viaje a Brasil de este año 2006 con un programa formado por Río de Janeiro, Brasilia, Curitiba e Iguazú, hubo quien me dijo que porqué no había puesto Sao Paulo, la mayor ciudad del país. A las pocas semanas le dieron el Pritzker a Mendes da Rocha, cuya obra está casi toda allí, y eso me movió aún más a rascarme la cabeza. Si me había equivocado, lo lógico era saber porqué, así que dediqué unos días a reunir algo de documentación sobre esta ciudad y a conocer sus piezas arquitectónicas más significativas.

En Sao Paulo hay un Niemeyer de 1951 muy conocido, el edificio COPAN, un gigantesco bloque sinuoso con 1.160 apartamentos; y otro Niemeyer espantoso, el Memorial de América Latina de 1991. Fijaros si tiene que ser malo que hasta una revista que sólo echa incienso como es Arquitectura Viva, lo ponía a caldo (v artículo de Ruth Verde en AViva n14).

Sao Paulo es también la ciudad de una de las primeras arquitectas famosas, Lina Bo Bardi (1914-1992), cuyos “originales” edificios tienen una pinta bastante horrible; pero en fin, por ser de las primeras mujeres estrella en este oficio, se le puede perdonar. Hay un reportaje de ella en AViva n24 de la misma Ruth Verde de antes, pero esta vez en la línea oficial, es decir, deshaciéndose en elogios.
Las fotos de los edificios de Mendes da Rocha que se publicaron a raiz del Pritzker tampoco es que despertaran mi entusiasmo, pero en fin, la arquitectura hay que visitarla siempre, así que mejor dejarlo en duda.

Jesús López Araquistain ha viajado esta primavera a Sao Paulo, y aunque no sé si su mujer le habrá dejado salir de madrugada a tomar esas estupendas fotos sin gente que hacía de soltero en todos los viajes del COAR, seguro que tendrá mucho que contar ¿No se le podría animar a que nos diera un pase de diapositivas sobre Sao Paulo como aquellos tan memorables que nos daba hace años? ¿O algo para elhAll de Martín?

Desbrozar una selva urbana de 12 millones de habitantes (¡20 millones, contando el extrarradio!) para encontrar esas pocas piezas, no me parecía una buena empresa, así que mis dudas se disiparon pronto.
Cuando ya había dejado de interesarme por Sao Paulo, Kike Fernández, un profesor de gráfica, compañero de mi escuela, me trajo un libro de fotografías aéreas de los puntos más importantes de la ciudad que es realmente espectacular. He encontrado las piezas que he señalado más arriba y algún que otro edificio extravagante como el de la foto de abajo en medio; pero lo más interesante ha sido descubrir que casi todas las fotos dan una imagen de lo que podría ser su rasgo paisajístico esencial: ese caótico erizado de anodinos rascacielos de tamaño medio, salpicado por diversos tipos de discontinuidades urbanas.

Al que le toque ventanilla en el avión lo podrá comprobar, pues aunque no visitemos Sao Paulo, sí haremos varias veces escala aérea en esta ciudad. Con las fotos os dejo y, como en la portada del dossier del viaje, con el croquis que le hizo Le Corbu en 1929: un dramático gesto de poner una gran huella geométrica en tan gigantesco e informe aglomerado que puede ayudar a entender su especial fisonomía.