sábado, diciembre 30, 2006

LOS CIEN LHDs del 2006

INDICE

Escritos en el orden que abajo figuran entre el 4 de mayo y el 12 de diciembre, se encuentran repartidos de un modo un tanto desordenado en las cuatro carpetas mensuales en las que los ha ido colocando automaticamente el amable y gratuito "servidor" de esta página en función del día en que se enviaban. Así, el 27 de septiembre inicié la colocación en el blog a partir del número 50. En los fines de semana de noviembre empecé a colgar los LHD viejos a partir del número 1. En el puente de la Inmaculada Constitución coloqué del LHDn8 al LHDn26, y a partir del día 13, del LHDn27 al LHDn49.
En todo caso pueden leerse en cualquier orden pues sólo aquellos que estuvieran muy ligados a una fecha se verán resentidos de su descolocación.
Sin embargo, gracias al estupendo invento de los hipervínculos, con solo pinchar en el título que se desee del índice, se puede acceder inmediatamente a su contenido. Y el vínculo para acceder al índice siempre estará en la columna lateral del blog junto a otros blogs recomendados por el autor.

1: FALSA, INUTIL Y FALSA OTRA VEZ. Sobre la revista “de arquitectura” Proyectar La Rioja.
2: CANES EN DIENTE DE SIERRA. Una curiosidad arquitectónico-decorativa en Logroño.
3: DEMOCRACIA Y ARQUITECTURA. Sobre las elecciones COAR 2006.
4: LHD. Acerca del nacimiento y el nombre de este invento.
5: NUESTROS MODERNOS. La construcción del tramo más significativo del Logroño de postguerra.
6: CONCEPTO, CONCEPTO. Siza Viera se atrinchera en la guerra del Paseo del Prado.
7: PREMIADOS. Descubrimiento de los premios de arquitectura de Logroño en los años cuarenta.
8: TELEFONO. Asuntos feos del COAR.
9: EL MINISTERIO DE CULTURA ENCARGA A MONEO I MONÍS EL PROYECTO DEFINITIVO DEL MUSEO DE LOGROÑO. Coña marinera sobre la ampliación del Banco de España en Madrid.
10: SATISFACCION UNÁNIME ENTRE LAS FUERZAS POLITICAS Y SOCIALES SOBRE EL NUEVO PROYECTO DEL MUSEO. Más coña, ahora sobre el periodismo local en relación con la arquitectura.

11: SERT EN BOSTON. No precisa mayor explicación.
12: ELHALL Y EL SOTERRAMIENTO. De cómo cuenta ahora el periódico que fundé el concurso del soterramiento.
13: HNOS MOROY 1. Un pequeño comentario de tan singular y olvidado edificio.
14: ALAMOS. Sobre la desaparición o malversación de cuatro obras de este singular arquitecto logroñés.
15: SUEÑO DE TRIUNFAR. Impresiones acerca de Blanca Lleó después de un bolo suyo en mi Escuela.
16: PECIOS. Casas populares de otros tiempos en el opulento Logroño de hoy.
17: LA LENGUA ABSUELTA. Una reflexión sobre la convivencia y la comunicación.
18: DE BERLIN A CURITIBA. Sobre el transporte público como vertebración de la ciudad.
19: SALUDOS. Un acto sencillo con un gran significado urbano.
20: DISIMULO. El origen del estilo consensuado con el que se destruye sin alegría alguna el casco antiguo de la ciudad.

21: LANZAGORTA. Breve semblanza de un arquitecto de Guadalajara, Jalisco.
22: LIBRO. Los máximos representantes de nuestra arquitectura a nivel local y nacional acuden a la presentación en Madrid de un libro de pornoarquivinoensatén.
23: A LA TERCERA. Ultima y definitiva visita al Galleratese en Milán de Aldo Rossi.
24: APOYO POPULAR. La heroica labor de Piedra de Rayo, revista de Cultura Popular de La Rioja, fundada y dirigida por Carlos Muntión.
25: EL MEJOR Y DE LARGO. Sobre las cinco propuestas al concurso del soterramiento y los argumentos en contra del fallo del jurado.
26: CAMELO. Acerca de esa otra técnica “consensuada” de rehabilitación/restauración que se inicia con la numeración y desmontaje de piedras.
27: MILAN. Apuntes sobre la curiosa atracción ejercida por esta ciudad (del 13 dic en adelante).
28: TRES CARRILES. Una mínima reflexión sobre el diseño del viario.
29: NO ESTILO VASCO. Coña sobre la exposición en el COAR de los premios vascos de arquitectura.
30: SIMBIOSIS. El concurso de la sede del Colegio de Aparejadores en la casa de la funeraria.

31: EN LA INOPIA. Sobre el concurso de EUROPAN en Logroño y el fallo del Jurado.
32: COMER JUNTO AL RIO. Una primera mirada a los olvidados ríos a partir de una fotografía de Cartier-Bresson.
33: UNICA ACTITUD. Profundizando en los orígenes del estilo disimulo ante la amenaza de desaparición de una casa de Fermín Alamo en Rúa Vieja 17.
34: SAO PAULO. Notas sobre una ciudad que no íbamos a visitar en el programado viaje de arquitectura 2006 a Brasil.
35: BASILISCO. Fotógrafo de arquitectura milanés.
36 37: CUATRO CANTONES. Tres fotos del mismo lugar en tres épocas distintas.
38: PABLO ALVAREZ. Desventuras de la página de arquitectura de La Rioja en colaboración con el COAR.
39: UN ASUNTO DE ARQUITECTURA. Comentario sobre las barricas y su apilado.
40: COLUMNAS O CARTAS. Pequeño alto en el camino para repensar sobre el LHD.

41: KREUZBERG. Breves impresiones de mi estancia veraniega en ese barrio berlinés.
42: LA ROJA. De cómo la arquitectura era posible en el casco antiguo de Logroño hace ochenta años.
43: DE FAMA O CONTRATACION. Más sobre el ridículo de los concursos de arquitectura.
44: CAGALERA. Del color de algunas rehabilitaciones de edificios en Logroño.
45: ROBERTO BURLE MARX. Nota sobre este arquitecto especializado en urbanización y jardinería.
46: BRETON 23. Ante la desaparición de otra casa de miradores en Logroño.
47: LAS CASAS DE HIJON. Pequeña semblanza de uno de los primeros arquitectos de Logroño.
48: LECCION INAUGURAL. Iñigo Jaúregui nos enseña nuestros pueblos abandonados para que aprendamos arquitectura.
49: AACHEN. Sobre mi truco para viajar por Europa y entender ciudades como Aquisgrán.
50: MUSICA Y ARQUITECTURA/1. El festival de Música Antigua en Logroño y el problema de las salas. (El LHD se convierte en blog).

51: RELECTURA. Publicación de un viejo artículo mío “Habitación” para evitar la confusión que pudiera inducir el uso de la misma ilustración en elhall95.
52: TICSTURAS. Invención de un feliz palabro aplicable a ciertas obras actuales con pretensiones de estar a la moda.
53: VIAJES COLECTIVOS DE ARQUITECTURA. Reflexión sobre doce años de viajes organizados para el COAR (en oct 06).
54: ROBERTO SEGRE. Una especie de “cronista oficial” de la arquitectura iberoamericana.
55: PRITZKER A ROCHA. Más sobre la “cultura arquitectónica” de Brasil.
56: LAS RUINAS MAS BELLAS. Acerca de un libro sobre la arquitectura de tapial marroquí escrito por un profesor valenciano.
57: CAFÉ BRETON. En la noche de la muerte de un querido café de Logroño.
58: PENELA. Reseña del bolo de este arquitecto gallego en el COAR.
59: JORNADAS DE PATRIMONIO. Relatos de viajes de verano.
60: DON´T COME KNOCKING. Wenders vuelve a emocionar filmando arquitectura, esta vez en la norteamérica profunda.

61: METAFISICA Y ARQUITECTURA. Sobre un libro así titulado que vi en Milán.
62: GUIAS CRUZIALES. Nota sobre una Guía de Arquitectura a punto de publicarse en Logroño a semejanza de las ya hechas para las provincias vecinas.
63: SAN AGUSTIN 1. Un edificio con mucha historia y una anécdota personal relacionada con el LHDn19, Saludos.
64: A LONG AND WIDING ROAD. Segundo LHD sobre diseño de viarios a propósito de los accesos a IKEA.
65: LA CIUDAD EN OBRAS. Reedición de un viejo artículo para El Péndulo de Roberto Iglesias.
66: LAS ESCUELAS DE JUANITA MADROÑERO. Pequeña investigación de un edificio desaparecido hace ya unos veinte años.
67: PEÑAS ARRIBA. Paisajes santanderinos que me recordaron infantiles lecturas de Pereda.
68: FERNANDO AMAT. Bolo en Logroño y mi servicio de anfitrión.
69: GIMNASIO DEL PENSAMIENTO. Nueva reflexión sobre el LHD y el blog.
70: LA PUERTA DE LA COLUMNA. Y las columnas de las puertas.

71: WILLIAM CURTIS. Desenmascaramiento de un vendedor de libros que ahora reniega de las figuras del estrellato y echa incienso a las estrellitas nacionales.
72: PERIODISMO, PELIGRO, PUBLICIDAD. Con p de pecado.
73: EL EXTRAÑO CASO DE LOS ALMACENES MUNICIPALES. Un asunto turbio en torno al origen del edificio anexo a la Escuelas de Juanita Madroñero.
74: LETRAS. Mi aprendizaje de diseño gráfico y una conferencia de Laura Messeguer. (en nov 06).
75: POLIDEPORTIVO MUNICIPAL DE NAJERA. Breve historia de un edificio mío ya desaparecido.
76: LA CASA DE NIEMEYER. Impresiones positivas de una visita.
77: RUA VIEJA 21. Investigación sobre esa casa desaparecida y mis dudas sobre la labor de González Menorca al frente de la Oficina de Rehabilitación del Casco Antiguo.
78: CENTRODEINTERPRETACIONITIS. Unas fotos de Francia para un divertido artículo de Iñigo Jaúregui.
79: LOS ZAPATOS DE LA CIUDAD. Reflexiones sobre los pavimentos de Logroño. Addenda.
80: TURISMO CONGRESUAL. Nota al último sarao arquitectónico político celebrado en nuestra ciudad.

81: CARTON PLUMA. Reseña del edificio de Chipperfield para la American´s Cup en Valencia.
82: IGNACIO ZURUMEA. Nota a un libro de fantasías biográficas sobre arquitectos del profesor valenciano Juan Calduch.
83: EN OBSERVACION. Reseña del libro “La Arquitectura, otro arte enfermo” de Albert Casals Balagué.
84: OTROS MUROS. Un repaso por los muros del siglo XX y del XXI.
85: TOYITOS. Me uní a la apuesta de un columnista logroñés por Toyo en el concurso de las seiscientas viviendas, y ¡gané!, o mejor dicho, ganamos.
86: EBRO EBRO. Segunda nota sobre el lamentable estado de nuestro río.
87: LA CIUDAD SIN OBRAS. Reedición de la continuación de La Ciudad en Obras para la revista El Péndulo.
88: CUANDO LAS CASAS CRECIAN. Recuerdo de una práctica ya abandonada.
89: PINTURA ABSTRACTA. De su interés como gimnasia compositiva y decoración.
90: TAL PARA CUAL. Anatxu Zabalbeascoa entrevista a Josep Llinás.

91: BRASIL. Semblanza de un país tan rico como descompuesto.
92: CALLE SAN JUAN. La ciudad que nos rescata de la “red”.
93: ENTRE MEDIANERAS. Problema y grandeza de las medianeras. Addenda.
94: BEYOND THE SEA (MUSICA Y ARQUITECTURA/2. Sólo en el cine podemos disfrutar de la armonía entre la música y las arquitecturas.
95: UN RATO CON MIES. Sobre un librito de GG con tres conversaciones con Mies.
96: MANSARDAS. Un sombrero francés para las casas que querían crecer en el Logroño de primera mitad de siglo. (en dic 06).
97: ARQUITECTURA Y POLITICA. La vanguardia arquitectónica y las así llamadas "derechas". 98: JOAN MARGARIT. Semblanza de un querido profesor de estructuras.
99: TU QUOQUE FILLI MI. Exposición de un conflicto profesional con un viejo amigo en el tramo final de mi trabajo en la Guía de Arquitectura.
100: Y CIEN. Fin de una etapa.

OTROS POST COLGADOS EN 2006:

GRACIAS POR FUMAR (30 sep 06). Comentario a la película del mismo título.
JABLES/NITECUEN (7 oct 06). Lecciones del blog de Félix de Azúa.
CAMBIO DE RUMBO (25 nov 06). Dudas e indecisiones sobre el blog.
DISTINCIÓN URBANA (26 nov 06). Aprecio de las ciudades a las carreras populares.
JEAN NOUVEL EN VALENCIA(14 dic 06). Reportaje de una colaboradora del blog
EL ABORDAJE DE LA CASA (15 dic 06). Atraco en la casa barco de Rincón de Soto. Addenda
ARQUITECTURA Y EDUCACIÓN (18 dic 06). Una mínima nota sobre los edificios destinados a educación.

lunes, diciembre 18, 2006

ARQUITECTURA Y EDUCACION





Suelo decir que en nuestra Escuela de Artes y Oficios es muy fácil enseñar porque el edificio ayuda mucho. Sin embargo, educar en los edificios que se han construido en Logroño durante los últimos treinta años tiene que ser mucho más duro. Durísimo. Tienen que trabajar, como suele decirse, contra los elementos.

No tengo tiempo ahora para extenderme pero me parece increíble que apenas nadie haya reparado en la relación directa (si no evidente) entre la lamentable arquitectura escolar de las tres últimas décadas y la aguda crisis en la educación de la que tanto se habla.

Sólo un apunte: mientras las antiguas escuelas e institutos surgían en la ciudad como piezas claves y significativas de su trama urbana, casi todas las escuelas e institutos recientes (por no hablar de los edificios universitarios) ocupan parcelas residuales y destartaladas o se han construido sin fachadas a la calle.

Habrá una información detallada de todos los recientes edificios escolares de Logroño en el capítulo 10 de su Guía de Arquitectura. Puestos juntos uno tras otro, ofrecen un panorama tan desolador, que su montaje, en el que he trabajado este fin de semana, me ha dejado abatido. Por eso saco esta nota, para pedir ánimos. Pero no tanto para mí (pues el edificio en el que estoy me consuela), sino más bien para los profesores y alumnos que esta misma mañana han tenido que volver a esos horribles colegios del demonio.


viernes, diciembre 15, 2006

CASA BARCO



Esta es otra foto del "chalet" de Rincón de Soto (La Rioja) en la que se aprecian mejor las aguas por las que navega. Me la trajo una alumna hace un par de años y he conseguido acordarme de la carpeta en que la había metido. Es bonita ¿eh?

VIGUETAS ULTRAMAR



El crimen no es un asunto para hacer bromas. Lo escribí así en el LHDn91 a propósito de Brasil y me cabrearé siempre que se tome a chirigota cualquier manifestación de la violencia y de la maldad. Pero otra cosa es el escenario del crimen.

El periódico local de ayer daba la noticia de un asalto de nada menos que seis bandidos a un "chalet" de Rincón de Soto que es todo un icono de la arquitectura kitsch en la Rioja. Fue construido como edificio insignia de la fábrica Viguetas Ultramar y según tengo entendido, su arquitecto fue Antonio Fernández Ruiz-Navarro. Edificado en los duros años del franquismo no deja de tener su gracia como recuperación literal de aquella arquitectura moderna que predicaba Le Corbusier en sus textos más enardecidos.

A pesar de que el periódico publicaba a toda página una foto del edificio, los periodistas no hacían mención alguna a su singularidad. Habrá que esperar por tanto a ver si el magistrado que lleve el caso juzga a los asaltantes como vulgares ladrones con allanamiento de morada, o le da un tinte más arquitectónico (y romántico) al caso y les trata como “piratas”.

jueves, diciembre 14, 2006

ART NOUVEL




Una joven estudiante de arquitectura en Valencia, lectora del LHD, me remite una crónica apresurada de la conferencia que Jean Nouvel dió el lunes pasado en su Escuela. Eso es lo que Chomsky llamaba “tener buenos corresponsales”.

"Llevaban anunciándolo a bombo y platillo en mi facultad desde la semana pasada. ¡Viene Nouvel, viene Nouvel! Pues bien, bien, que venga, que venga... Los profesores de proyectos ya juzgaron como de sentido común que faltásemos ese día a su clase, porque... "aunque ahora mismo esté del lado de la publicidad y el marketing... no deja de ser Jean Nouvel... y entendemos que prefiráis ir a su conferencia en lugar de venir a ver nuestros caretos, como cualquier otro día". Si hay que ir, se irá. Lo mejor de todo fue la actitud con la que me presenté en su conferencia, sin, absolutamente, en un principio, idea alguna preconcebida de la misma o de él. Mira que conozco ya obras suyas como para poder empezar a tener una visión más crítica de su obra, pero no me puse a recordar aquellas sino cuando ya todo había pasado.

La conferencia se preveía para las 12 del mediodía de este pasado lunes. Con tanta expectación creada, y la fama, ya inseparable, de este arquitecto, me propuse aparecer por la sala en la que se impartiría la conferencia, al menos, con una hora de antelación, para poder conseguir un sitio, cuanto menos, decente. Llegué y no había un alma. El acto tendría lugar por la tarde, a las 6, me dijeron los guardas que custodiaban el salón de actos. Bien comenzamos...

No es que yo sea una maniática de las cosas en su sitio, que también lo puedo ser, pero el que me empiecen a cambiar los horarios me suele oler a chamusquina desde el principio, cuando no es por un deseo ajeno de favorecer a otros o a mí misma, lo que sería de lógica entender. ¿Se habrá quedado dormido?¿las musas no le han puesto in the mood para dar la conferencia esta mañana? Con las estrellas mediáticas suelen ocurrir cosas así. Como sufrida estudiante, volví, a la sala convenida, la tarde en cuestión. Los vigilantes se habían equivocado en media hora al darme la hora prevista para el gran acontecimiento, así que espere hora y media. En ese tiempo me pude enterar de que, hora y media antes de la conferencia, esa misma mañana, la sala ya estaba al completo, y de que los habían desalojado a todos, lógicamente, enfurruñados, por el cambio de hora. Eso debió de bajar los humos a unos cuantos, y debió quitarles las ganas de regresar por la tarde. Gracias a ello, tuve sitio.

Para empezar, blablabla del presentador, blablabla del director de la facultad, exaltando al arquitecto en exceso (le faltó besarle los pies), blablabla del representante del IVE (Instituto Valenciano de la Edificación), intentando explicar lo que era el IVE, sin éxito (cinco minutos en los que mi mente desconectó por completo, sin entender ni una sola palabra de lo que me estaban diciendo), dado que era el mismo IVE el que organizaba las jornadas, en razón de su vigésimo aniversario. Menos mal que no se alargaron demasiado, porque el asunto ya lo empezaba a ver negro.

Y de negro iba, porque Jean Nouvel vestía así para la ocasión, y, por lo que he podido ver de él en la red, es un modelito del que adolece. De primeras, la justificación del retraso (menos mal). Problemas en la circunvalación parisina, había perdido el avión. Eso de la falta de previsión respecto al tráfico ya no me supo tan bien. Comenzó la conferencia leyendo durante diez minutos partes de una reciente publicación suya, el "Manifiesto de Louisiana". A lo mejor, la lectura en voz alta, tiene su sentido en algún lugar y en un determinado momento, pero no era en aquel. De primeras, para conocer un texto, prefiero leerlo yo, en mi tiempo libre. De segundas, la traducción simultánea (con auriculares individuales para todos los asistentes), llevada a cabo por una señorita de agudo timbre, además de realizarse a extrema velocidad (supongo que porque el ritmo de la lectura de Nouvel no permitía otra cosa) no tenía modulación alguna. ¿Qué belleza o poética tiene entonces el escuchar esos fragmentos, sumándole que parecían carecer de hilo o sentido narrativo alguno? Sigamos esperando, ya vendrá algo interesante...

El resto de la conferencia lo dedicó a dar a conocer sus últimos proyectos. Y, puedo decir, ¡eso, sí que fue interesante! No habría podido imaginar que el nivel de locura, de las altas esferas arquitectónicas, anduviera ya por semejantes derroteros. ¿Proyectos? El primero, el más sensato. Era el realizado para el concurso sobre la zona del puerto de Valencia, para la 32nd America's Cup. A continuación, comenzamos a desvariar. Torre prismática junto a La Defence, París. Sencilla por abajo, barbaridad por arriba. Se culminaba con un trozo, de la misma torre, que giraba sobre un gigantesco cilindro de comunicaciones, a razón de una vuelta por hora. Sobre los lados más grandes de esa parte del prisma, dos pantallas de 70 x 70 metros, proyectando imágenes artísticas sobre París y su vida cultural. Altura, la de la torre Eiffel. Teníamos ante nuestros ojos el nuevo emblema de la ciudad de París. Una pantalla gigante, al estilo de las de Broadway o Japón (pero reducidas todas las de aquellos lugares a una sola, para resultar única), sobrevolando el skyline parisino. En tercer lugar, un bloque, o una serie de torres (es el nuevo invento de Nouvel) de cien metros de altura, a las orillas del río Neva. La ciudad de San Petersburgo no sobrepasa de media los 25 metros, por las imágenes que mostró, así que, el impacto sobre la ciudad, no puede ser más agresivo. Los de Gazprom, la empresa energética que había hecho el encargo, pedían una torre de trescientos... así que... perdió el concurso. Seguidamente, el teatro Guthrie, en Minneápolis, con un voladizo de 58 metros para volar sobre la carretera que da al río Mississippi. El voladizo terminaba en un escuálido mirador que disponía de un anfiteatro de tres escalones, que permitía, según Nouvel, que, de vez en cuando, se hicieran performances allí (¡pues como sea esa la excusa para hacer el voladizo... porque allí no cabían ocho personas sin molestarse!). La foto de éste, que traigo aquí, bromeaba sobre la posible reconversión del teatro en IKEA, por el color de su revestimiento, pero era en la que mejor se podían apreciar las dimensiones del voladizo. Por último, Nouvel mostró el Musée du Quai Branly, situado también en París, muy cerca de la torre Eiffel. Discreto, comparado con los anteriores, pero sin dejar de agrupar elementos tontos, tics innecesarios, además de la insensatez que supone un proyecto para reunir cuatro mil objetos de civilizaciones antiguas en un mismo edificio (Oceanía, África, América... todo mezclaíllo en un único inmueble, ¡que en la variedad está el gusto!) aunque, esa, sería idea de un importante artículo sobre el sentido de los museos, que no cabe ahora. De cada uno de estos proyectos, podría decir más, pero no sé si merece la pena y si ya así se ve la idea de conjunto.

A la exposición rápida, si se puede llamar así, de estos proyectos, le siguió una ronda de preguntas. La actitud de Nouvel era tan agresiva, tan por encima de la modestia con la que se formularon las cuestiones, que acabó fastidiándome del todo. Respecto a una pregunta que le cuestionaba la torre de La Defençe (de la que no es posible encontrar imágenes, sólo existen aquellas de otra de las opciones que debió de barajar para el concurso) él espetó que si preguntaba aquello era porque no había entendido para nada el proyecto, el ejercicio metafísico que suponía aquel proyecto. La desproporción del bloque de San Petersburgo, mencionada por otro, hizo a Nouvel repetir la explicación de que el bloque inferior se repetía tres veces por encima de éste, repitiendo el paseo de la ribera del río con un espacio de 18 metros entre cada una de las franjas transparentes de las torres. La última persona, atrevido él (por cierto, francés) le preguntó sobre las modas, y por si había que seguir alguna, en una época en la que todos tenemos los mismos referentes. Nouvel tenía bien clarito que él no seguía a nadie, desarrolla un arte, un estilo, independiente, el suyo (al que yo he llamado "art nouvel", ya con recochineo).

El que se parezca, según me han dicho, a un tal Dr. Evil, de una famosa película cómica, no debe de tener nada que ver con ésto de que, escudándose en lo que dice llamar arquitectura, pueda ser tan canalla con las ciudades en las que tiene la suerte o la desgracia de poder construir".


miércoles, diciembre 13, 2006

MEIDANERA Y PINTURA ABSTRACTA



Un amigo lector me envía como addenda al “LHDn93: Medianeras” la fotografía de esta casa en Tudelilla. Yo creo que también vale como addenda del “LHDn89: Pintura abstracta”.

Que cada cual la contemple y vea a su manera.

Lo que está fuera de toda duda es que la pintura abstracta nos ha cambiado la manera de percibir las cosas. Seguro que la gente culta que vea esa medianera en este blog no la ve de la misma forma que los vecinos de Tudelilla.

martes, diciembre 12, 2006

100. ¡Y CIEN!





“Prima non datur, ultima dispensatur”, dijo el último día de clase del año don Avelino, nuestro profesor de Gramática en segundo de Bachillerato. “La primera no se da y la última se dispensa”, y ya no se me ha olvidado nunca. No creo que por ser el “cien” vaya a ser éste mi último artículo de arquitectura, o mejor dicho, mi no-artículo de arquitectura pues al no dar clase lo propio es hablar de cualquier otra cosa, pero ya estaba deseando que llegara para cerrar una etapa y darme unas semanas de vacaciones. También don Avelino volvió después de Navidad con ánimos recobrados y probablemente con más gomina en su repeinada melenita.

No se me han acabado los temas ni mucho menos. Al contrario, hacen lista de espera en mi cuaderno de notas. La comparativa entre la catedral de Río de Janeiro (1980) de Edgar Fonseca y la de Brasilia (1970) de Oscar Niemeyer con clara victoria para el primero, las locuras de Paolo Portoghesi que descubrí escandalizado en la biblioteca de la trienale de Milán, las deliciosas estaciones de Furness en Filadelfia que tengo fotografiadas desde hace dos años, el sorprendente álbum de fotos de Carlo Mollino en los últimos años de su vida, el singular episodio de las torres de Lobete en Logroño, la ciudad vista con la luz de la tarde, etc., etc., tendrán que esperar a otra etapa de escritura y quizás a otro formato también. En estas semanas de vacaciones de LHDs que hoy comienzo, voy a poner en marcha una web personal donde pueda colgarlos con cierto orden y se puedan encontrar con cierta facilidad. Ya daré la dirección cuando esté accesible.

Para entonces -vuelvo a los temas pendientes- ya se habrá adjudicado el concurso restringido de la “asistencia técnica” para la redacción de la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Logroño que me tiene a mal traer desde que leí la noticia el miércoles o jueves pasado. Un encarguito de ciento y pico millones de pesetas que va a relevar al Servicio de Urbanismo del Ayuntamiento por vez primera en los últimos treinta años de hacer el Plan de la ciudad, y que bautiza y consagra a sus autores como los “técnicos”, -un eufemismo que me suena a rayos desde hace unos años y contra el que quería escribir con rabia.

Mientras estos y otros muchos temas esperan (“La Casa de don Francisco de Luis y Tomás en el Muro del Carmen”, “La Nueva Estación Central de Berlín”, “Las formas figurativas modernas como nuevos motivos ornamentales”, Vara de Rey 21 23, semáforos de tiempos cortos, etc., etc.,) tengo que poner algo de orden a los cien artículos escritos entre el 4 de mayo y el 12 de diciembre de este año, y darlos a conocer por ahí. Ya no voy a perder tiempo inútilmente en intentar editarlos en papel, como hice con aquella selección de artículos de arquitectura escritos anteriormente a 1999 a la que llamé “Una Voz en un Lugar” (y que probablemente cuelgue también en internet), pero eso no quiere decir que no los dé a conocer aquí y allá para que los disfrute y aproveche quien los pueda y sepa apreciar: “la luz se ha hecho para ponerla en el candelabro y no para esconderla debajo del celemín”.

Cierro también la etapa del LHD porque en estos últimos días del año trabajo a destajo en la redacción definitiva y en las correcciones de la Guía de Arquitectura de Logroño que me ha tenido absorbido durante los últimos tres años, y que tengo que sacar a la calle sin más dilación, entre otras cosas porque, además de que Josemi viene detrás y hay que darle el paso, ja ja ja (v LHDn99), la ciudad se mueve a tal velocidad que los datos arduamente recopilados se te quedan enseguida viejos.

Buena parte de los LHD los he dedicado a escribir sobre temas que la Guía me sugería y cuyo comentario no cabía en sus abigarradas páginas; y de hecho ya he empezado a marcar en la propia guía las referencias “bibliográficas” de los LHD para quien quisiera ampliar información. Si los LHD van a ser material de consulta, lógico es que tengan un orden superior a la forma circunstancial en que han ido apareciendo.

En todo caso, y hasta que la web esté disponible, voy a colgar aquí los LHDs que me quedan pendientes, y a seguir manteniendo abierta la página con alguna que otra nota, más que nada, dar señales de vida a los amigos y fieles seguidores de la misma.

Hoy por ejemplo, hemos podido ver en los periódicos el espectáculo que la arquitectura da desde Sevilla (la Torre de la Cartuja de Zaera) y el eco que ese tipo de espectáculos produce en nuestra ciudad: la ampliación del Instituto Cosme y García de Enrique Aranzubía (ver fotos). Y es que…, mientras la arquitectura siga yendo por esos derroteros, quienes creemos que nuestra profesión tiene que ver con hacer ciudad y no con destruirla, no podemos quedarnos callados del todo.


lunes, diciembre 11, 2006

99. TU QUOQUE FILI MII



Cuando hablan los hechos las palabras enmudecen. Así que en este caso que me afecta personalmente (y mucho) prefiero dar escuetamente los datos de lo acontecido y esperar el juicio de los hechos antes que las opiniones subjetivas. Me interesa el juicio moral y público de lo sucedido, no un juicio personal. Los hechos son estos:

A comienzos de verano coincidí en el Archivo Municipal de Logroño con José Miguel León. Llevo ya dos años frecuentando el archivo casi a diario para la obtención de datos de una Guía de Arquitectura que se inició en el COAR y que, tras el acuerdo de la Junta de enero del 2005 (sobre elhall y mi persona), asumí hacerla yo solo por mi cuenta y riesgo. José Miguel venía a buscar datos de edificios de Logroño para un trabajo que le había propuesto el DOCOMOMO, entidad nacional que se dedica a difundir y proteger el frágil patrimonio de la arquitectura racionalista o moderna. Dada nuestra larga amistad y mi confianza en su persona le dije que para facilitarle su tarea podía entender a su disposición todo mi trabajo de documentación realizado hasta la fecha dispuesto ya en las maquetas de prueba (ver foto).

Así pues, como durante la primera semana de julio iba a estar yo de vacaciones en Huelva me preguntó si le podía dejar mi trabajo durante esas fechas, a lo que accedí encantado con la única condición de que me lo devolviera al día siguiente de mi regreso porque me era imprescindible para seguir trabajando, corrigiendo, relacionando, etc.

Desde entonces no había vuelto a coincidir con José Miguel en el Archivo Municipal, y las únicas veces que le he visto ha sido de lejos en algún acto del COAR sin mediar otra palabra que algún saludo de cortesía. Pero durante este mes de noviembre me ha sido inevitable comprobar en el Archivo Municipal que José Miguel León solicitaba, para su consulta, largas listas de expedientes que no eran precisamente de arquitectura moderna y racionalista.

Por la circular relacionada con los temas de la próxima asamblea anual del COAR me entero de que entre los proyectos culturales del Colegio para el año que viene está el realizar un "Inventario de Arquitectura del siglo XX en La Rioja", e interesado sobre su autoría me han confirmado que el adjudicatario de dicho trabajo no es otro que José Miguel León.

Puestos a hacer un juicio personal ya sé que todos me van a decir que soy tonto por haber dejado mi trabajo antes de publicarlo; y lo acepto, pues el primero en decirlo soy yo. Pero no es un juicio personal lo que me interesa, sino un juicio moral de los hechos aquí expuestos. Un juicio que salga de los propios hechos y no de los atenuantes, agravantes o eximentes que a posteriori puedan ser tomados en consideración.

Por el título de la nota, y aunque el "fili" no sea del todo apropiado, puede verse que yo he emitido ya el mío.

jueves, diciembre 07, 2006

98. JOAN MARGARIT



El otro día vi que el periódico nacional de los progres le dedicaba una página entera a Joan Margarit y la leí con gusto. Con motivo de cada entrega editorial de poemas Margarit suele salir de vez en cuando en los periódicos, porque su doble condición de arquitecto y poeta les parece siempre muy noticiable a los periodistas. Pero en las reseñas que había leído anteriormente (las he leído siempre) casi nunca encontré nada interesante (o al menos no lo recuerdo) ni sobre poesía ni sobre arquitectura. De ésta, sin embargo, hay un par de pensamientos que no creo que se me olviden fácilmente: hacia la poesía hay un cuestionamiento brutal cuando recuerda su inutilidad ante la muerte de su hija; y hacia la arquitectura un cuestionamiento no menor cuando señala que su refugio en el cálculo de estructuras tiene que ver con la facilidad de convencer al otro cuando de números se trata, es decir, con la pereza en convencer al cliente cuando el asunto es la arquitectura.

Mi especial cariño hacia Joan Margarit tiene su origen en las extravagantes clases de cálculo de estructuras de cuarto de arquitectura que dio en el curso 1973-74 en la Escuela de Barcelona, a las que yo asistí con una extraña mezcla de sorpresa y admiración. A la altura del penúltimo curso de la carrera, nuestra formación arquitectónica en aquellos tiempos estaba tan politizada y tan derivada hacia la filosofía, que el sector científico de la misma nos parecía una especie de reducto del franquismo. Estudiar cálculo y ser facha eran por entonces más o menos sinónimos. Lo aceptábamos porque no había otro remedio -como aceptas ir a comisaría a hacerte el pasaporte-, pero excepto media docena de empollones, los demás íbamos tan solo a pasar. Aburridos desde primer curso con áridos profesores de álgebra, física, estática o instalaciones, las clases de cálculo de Joan Margarit tenían la novedad de estar impartidas a dúo con Carles Buxadé. Hasta aquel curso nunca había visto impartir una clase a dos profesores a partes iguales, relevándose en la pizarra cada poco tiempo (cual pareja de ciclistas en escapada), pisándose la palabra, o incluso con pequeñas discusiones entre sí. Eran una variante del Dúo Dinámico o de Tip y Coll, pero en clase. Ambos vestían de americana o traje, prendas que a nuestros hippiosos ojos nos chirriaban tanto como los uniformes de la policía, y aunque no llevaban corbata debajo, su habitual color morado o marrón nos causaba más risa que espanto. Mi admiración por la teatralidad de tan divertidos personajes llegó a hacer que en el último trimestre del curso arramblase con una vieja americana que había por casa, y fuera a clase con ella para risión de mis compañeros. No aprendí mucho de estructuras, esa es la verdad, pero me lo pasé muy bien, y de algún modo (no sé cuál) conseguí aprobar.

Bastantes años más tarde Margarit y Buxadé vinieron a Logroño a dar una charla en el contexto de unas jornadas del patrimonio sobre las estructuras del Palacio Güell de Barcelona, y estuvieron exactamente igual de divertidos, relevándose en la palabra el uno al otro y haciendo ironías sobre el desorden geométrico de esa famosa obra de Gaudí que achacaban a los caprichos y modificaciones en obra de la señora Güell. Es decir, a la falta de autoridad de Gaudí como arquitecto ante sus mecenas.
Como en la Escuela ya se rumoreaba que Margarit era poeta y nosotros éramos jóvenes, o sea, poetas, me compré uno de sus primeros librillos, pero sus versos me parecieron infinitamente inferiores a sus clases a dúo con Buxadé. Y como desde entonces siempre he oído hablar muy bien de la poesía de Margarit, no es de extrañar mi desinterés por ese género literario.

En la página del periódico del otro día, leí también algunos datos biográficos de mi querido profesor y admirado personaje que me dejaron bastante impactado. La tormentosa relación con su padre, el problema de identidad nacional y del idioma, o la cruel pérdida de su hija, dibujaban de él un duro perfil que yo no tenía. El País, como es habitual en todas sus entrevistas, parecía hurgar en las dos primeras para arrimar el ascua a su sardina política, y Margarit cedía ligeramente a ello. Ligeramente digo, porque aunque me dolió mucho la interpretación que hacía de la transformación de su padre en la postguerra (idealizándolo como republicano y denostándolo después), me pareció muy de él que le diera en las narices al periodista mencionando la caballerosidad del anterior presidente de gobierno a pesar de que le convocara para una patochada. En ese momento me lo imaginé con su traje granate y ese gesto serio tan suyo que escondía siempre una risa entre dientes. Mi mejor Margarit. El que tengo dibujado en el recuerdo.

(la foto con Buxadé, que obviamente he elegido para esta nota, es de la galería que Magarit tiene expuesta en su página web)

martes, diciembre 05, 2006

97. POLÍTICA Y ARQUITECTURA



Hace unos días nuestro periódico provincial publicaba una feliz fotografía en la que se veía al famoso arquitecto Alejandro Zaera Polo rodeado por el Presidente de nuestra comunidad Autónoma (del PP), el alcalde de Logroño (del PP), y la consejera de Ordenación del Territorio y Turismo (del PP), todos sonrientes. Visitaban el edificio que hace un par de años le encargaron construir en los terrenos de la Fombera y que parece haber entrado en la última fase de ejecución. La noticia la daba el periodista encargado de la sección de arquitectura, Pablo Alvarez (v LHDn38), a quien esta vez debo felicitar por el atino (no estrictamente gramatical, pero eso aquí es lo de menos) de un par de párrafos que aparecen publicados en la página web del periódico de Vocento:

Mientras el continente va tomando forma, también lo hace el contenido. Poco a poco se conocen más detalles sobre el programa final de un proyecto que no ha estado hasta ahora demasiado concretado, más allá de las palabras con mayúsculas: allí habrá un Centro Nacional de Formación de Nuevas Tecnologías, un Centro de Transferencia de Tecnología y un Centro de iniciativas Empresariales de Base Tecnológica.
Ayer, en la visita que el presidente Pedro Sanz giró a la obra -acompañado de la mitad de su gobierno, el alcalde de Logroño y los agentes sociales, amén del arquitecto- se llegó algo más allá. Así, se sabe ya que una parte de la Ader, la referida a Innovación, se trasladará al nuevo edificio. Y también que el Vivero de Empresas (instalaciones cedidas temporalmente a compañías tecnológicas nacientes) podrá acoger hasta 15 de ellas. Del resto, la estructura arquitectónica del complejo es lo bastante flexible como para permitir cambios futuros.Sanz insistió ayer en el aspecto emblemático del proyecto, «no sólo por el contenido, sino por el continente». El edificio dará a Logroño y La Rioja, según él, «una imagen de modernidad y competitividad». Todo «con el prestigio de un arquitecto como Alejandro Zaera». El cual, por su parte, se mostraba agradecido. «Nunca habíamos tenido un cliente tan receptivo y tan capaz de entender lo que estábamos planteando», afirmaba el madrileño.


Reléase la última frase un par de veces y celebremos con la vista en el paseíllo ritual (porque la foto de los protagonistas a la que hacía referencia más arriba no la guardé y no está en internet), celebremos, digo, ese feliz y extraordinario grado de entendimiento entre un arquitecto, que TODOS los medios progresistas de nuestra arquitectura celebran constantemente, y los políticos de un partido, que TODOS los medios progresistas de este país tachan de facha para arriba. Añádase a la contradicción el apoyo incondicional de nuestro Colegio al referido arquitecto (con dos bolos en su plaza durante este tiempo), y el recelo (si no inquina) de nuestra institución profesional a los dos altos mandatarios del PP de nuestra comunidad y de su capital, y habremos de concluir que el milagro del entendimiento entre partes tan opuestas y enfrentadas ha sido posible gracias a la mediación de la Arquitectura. O sea, que la Arquitectura obra milagros (y por eso la escribo con mayúsculas).

Puede que el milagro tenga truco y que éste consista en esa ausencia de exigencias funcionales del edificio: “lo importante es su carácter emblemático” repetía el periodista varias veces en el desarrollo de la noticia. Mismo milagro o mismo truco que la relación del Guggenheim con la funcionalidad museística, en cuyo caso habría que concluir que el escollo de entendimiento entre la derecha y la izquierda sólo está en asuntos de funcionalidad. Eliminada ésta, todos de acuerdo.

Pero no parece lógico. Si la arquitectura del poder es sobre todo “emblemática” las diferencias tenían que estar en los significados, o sea, en la estética. Hubo tiempos en los que la arquitectura burguesa, la capitalista o la imperialista tenía una expresión inequívoca, y la arquitectura progresista, socialista e igualitaria, otra. Cierto que hubo excepciones, pero servían para confirmar la regla.

Ahora, sin embargo, nadie sabría distinguir entre una arquitectura de derechas y una arquitectura de izquierdas, un edificio promovido por el PP y otro promovido por el PSOE, por lo que es obvia la pregunta: ¿qué es lo que anda mal, la política o la arquitectura?¿se ha llegado al fin de la política de derechas e izquierdas o al fin de la arquitectura como arte simbólico?

Habrá que depositar nuestras esperanzas en que el nuevo partido Ciutadans de Cataluña nos saque de dudas. ¿Alguien conoce su programa electoral en cuanto a arquitectura se refiere?


lunes, diciembre 04, 2006

96. MANSARDAS



He entrado en el wikipedia para ver qué decían de las mansardas y he encontrado que lo ilustran con un bobarril, así que les he dejado una nota para que se lo piensen; y dentro de poco les pondré otra con un enlace a esta página para que sepan que Logroño fue durante las cuatro o cinco primeras décadas del siglo XX una ciudad de mansardas, pero que entrados en el veintiuno ya van quedando muy pocas. En el LHDn77, por ejemplo, puede verse la foto de una de las desaparecidas, y en este mismo pongo la foto de otra a la que, vistas las directrices que están tomando las cosas en el casco viejo, parece quedarle poca vida.

Ejerciendo la profesión como arquitecto municipal entendí perfectamente el origen del problema: no faltaba semana en que apareciese por la oficina el propietario de una buhardilla intentando hacerla habitable o el arquitecto de una casa tratando de burlar la normativa de las alturas máximas. Creo recordar que por aquel entonces me puse a coleccionar distintas normativas sobre áticos, líneas de cornisa, aleros, medición de las alturas sobre las rasantes, etc., y entendí que el problema era poco menos que irresoluble: en un país de picaresca y de pésimos redactores de leyes, lo mejor es reírse o dedicarse a la novela. Y como para lo segundo nunca he tenido ganas ni facultades, pues seguramente opté por lo primero.

Nadie cuenta si François Mansart hizo su invento para convencer a algún arquitecto municipal, pero lo que es seguro es que hizo furor en su tiempo (s XVII) y que aún tuvo un fuerte “revival” en el XIX. En la versión inglesa de wikipedia no mencionan que la mansarda pudo ser inventada para trampear una normativa sino que, muy honorables ellos, señalan el éxito funcional logrado con tal artilugio para hacer habitable un ático. En otros diccionarios ingleses que también pueden también consultarse en la red apuntan claramente a la doble inclinación de la cubierta como recurso estructural (la formación original de Mansart fue la de la carpintería de armar) o estilístico (y es que la ampliación del Louvre no creo que tenga que ver con una cuestión de aprovechamientos). Lo más divertido (vuelven las risas) es cuando sobre una mansarda aparece otra mansarda, y aún otra más. A mi recuerdo acuden imágenes de París con mansardas en cascada que invalidan la teoría de la funcionalidad del ático y derivan su sentido hacia el de recurso estético de remate superior de los edificios. Puestos a pensar de nuevo en nuestra picaresca, unas mansardas en cascada se hubieran notado mucho, así que en Logroño no colaron.

Al margen de las consideraciones funcionales o criminales, el tema del remate superior de las casas me recuerda al de los zapatos que vimos en el LHDn79, y se me hace inevitable mencionar una vez más a mi madre que siempre mostró una gran predilección por los grandes aleros de los tejados vascongados.

Y si al hablar de pavimentos nos salieron los zapatos, al hablar de cornisas nos salen los sombreros. Es decir, que mientras que la esmirriada boina castellana apunta a los cortos aleros de nuestras casas, la exagerada chapela vasca tiene una correspondencia tan directa con los aleros de los caseríos que ni a los etnógrafos más miopes se les escapa.

Lo curioso es que puestos a emparentar la francesísima mansarda con un sombrero, el primero que se me ocurre (seguramente porque no sé mucho de sombreros) es el inglesísimo bombín: esa retranqueada elevación oscura producida sobre la cabeza que hacía a los ingleses más altos de lo que ya eran.

Otra curiosa observación es que la eliminación generalizada de cornisas, aleros y mansardas en la arquitectura del siglo XX se anticipó en un par de décadas a la desaparición de todo tipo de sombreros sobre las cabezas europeas. Digo yo si las cubiertas planas, tan calamitosas ellas en asuntos de humedades y calores, no serían en origen un diabólico recurso normativo para dejar bien claro cuál tendría que ser el definitivo límite de altura de un edificio. Lo cierto es que de poco sirvió entre nosotros porque como las cubiertas inclinadas no se llegaron nunca a prohibir, los áticos crecieron en cascada (ahora sí) cual zigurats, aprovechando la famosa “línea envolvente” de la cubierta.

Por resumir un poco y decir algo coherente: puede que ante los sobrios aleros de nuestras viejas casas nos parezcan un poco frívolas, pero ante el desorden superior (y nunca mejor dicho) de la parte alta de los edificios que se construyeron en Logroño a partir de los años cincuenta con la entrada en vigor de la normativa del Plan de Alineaciones, las pícaras mansardas me parecen mucho más graciosas. Quizás porque el origen francés de su picardía se me antoja más alegre que el de nuestra insufrible picaresca.

domingo, diciembre 03, 2006

ADDENDA AL LHD 79




Como ilustración de lo que decía en el LHDn79 respecto a las líneas del pavimento en la plaza del Mercado, he encontrado esta estupenda foto aérea que, aunque no permite ver las líneas del enlosado frontal a la fachada de la Catedral de Logroño, ofrece con meridiana claridad la referencia de su paralelismo con la cuadrícula de la izquierda. De ese modo el observador puede fácilmente imaginar el efecto del encuentro de las líneas diagonales del suelo con la fachada barroca.

viernes, diciembre 01, 2006

95. MIES VAN DER ROHE



He vuelto a Mies por un día. Me compré las tres conversaciones que la GG vende por diez euros y he pasado un buen rato con ellas. Lo poco que había leído antes de Mies (lo poco que había escrito Mies) me había parecido bastante flojo, pero en unas conversaciones, pensé, quizás encontraba alguna perla. Y las había, ya lo creo.

“La arquitectura me ha interesado toda mi vida y he intentado conocer lo que se ha dicho de ella. La arquitectura expresa la esencia verdadera de su tiempo. Es una cuestión de verdad. ¿Cómo podemos averiguar, conocer, y sentir la verdad?”.

También había datos y anécdotas sobre algunos edificios y sobre su propia vida. Hace tiempo que leí la biografía de Neumeyer sobre Mies y no recordaba que había nacido en Aquisgrán. Me ha alegrado saberlo pues como conté en el LHDn49, el verano pasado pasé por allí.

Más perlas para el collar (cito mis subrayados):

¿Cree que el pensamiento de quienes buscaban la verdad en otros tiempos es aplicable a hoy?
Sin duda, estoy seguro. Existen ciertas verdades que no se agotan. Podría haber leído otros libros, mucha poesía u otras cosas, pero no lo hice. Leía libros donde pudiera encontrar la verdad acerca de ciertas cosas.


Primero me influyeron los edificios antiguos. Los miraba; no conocía a sus autores ni sabía qué eran… la mayoría era edificios sencillos.


Mi filosofía arquitectónica procedía de la lectura de libros de filosofía. No puedo decirle en qué momento lo he leído aunque sé que lo he leído en alguna parte: la arquitectura pertenece a la época y no al tiempo, a la época de la verdad.


Sé que nos encontramos en la época de la ciencia y de la tecnología, así que esa era la dirección a seguir.


A veces rechazaba cosas que me gustaban mucho, cosas que quería de corazón, pero cuando estaba más convencido, cuando tenía una idea mejor, más clara, entonces la seguía.


La razón es el primer principio de toda obra humana (cita a Sto Tomás de Aquino). Una vez captas eso, actúas en consonancia. Así que rechazaría todo aquello que no fuera razonable.


Lo que intento desarrollar es un lenguaje común y no ideas personales. Creo que es el tema más importante de todo nuestro tiempo: no tenemos un lenguaje común.


Si fuera subjetivo, sería pintor, no arquitecto. (O escritor, imagino).


En una época en la que hay confusión ¿qué otra cosa nos guiaría sino la razón? Este es el motivo por el que, desde principios de la década de los veinte hemos intentado encontrar con tanto empeño la manera razonable de hacer las cosas. Había gente con mucha fantasía e intereses escultóricos en la época del Jungendstil y el Art Nouveau. Todos eran más o menos fantasiosos, pero entonces había muy pocos que fueran razonables. Ya desde bastante joven me decidí por lo razonable.


Las notas del libro también nos traen alguna otra perla proveniente de sus conferencias que perfectamente se puede encadenar con las anteriores: La Bauhaus era una idea y creo que el motivo principal de la enorme influencia que ha tenido en el mundo se ha de buscar en el hecho de que era una idea. Una resonancia tan amplia no puede conseguirse sólo con organización, ni con propaganda. Sólo una idea tiene fuerza para extenderse tanto.


No siempre ha salido Mies bien parado de mis razonamientos pero hoy tengo que decir que en estos tiempos emociona leer cosas así. Especialmente, si como ayer mismo Thom Mayne presentaba su ganadora y gigantesca torre retorcida para Paris con titulares y frases tan rimbombantes y huecas como ésta: “la tecnología es un modo de pensar y está al servicio de una idea”(ElPaís 29nov06 p46). Es decir, si estas conversaciones se leen ante la arquitectura y los textos de “nuestro tiempo”.

(La foto es de otro rato con Mies: el que pasé con mi mujer y mis hijas en la biblioteca Martin Luther King de Washington DC en el verano del 2004).

jueves, noviembre 30, 2006

94. BEYOND THE SEA (2005) KEVIN SPACEY




Cuando entré en la big band de Renato, allá en la escuelita de la plaza Murrieta, estaban tocando el Mack the Knife. No lo olvidaré nunca porque ya dejaban ese tema y se pasaban al Saint Louis Blues, que fue con el que yo empecé a frasear. Beyond the Sea, la película de Spacey actualmente en cartelera, comienza también con el Mack the Knife, el tema que más fama le dio a Bobby Darin, pero se corta nada más empezar para dar paso al relato de su vida. Con el tiempo me voy dando cuenta de que la vida se parece mucho a un montón de hilos revueltos que las palabras pueden tejer luego en sus textos creando relaciones, descubriendo coincidencias o buscando nuevos efectos. La película sobre la vida de Darin que vi el miércoles por la noche fue como abrir un cajón lleno de hilos desmadejados, así que voy a ver si consigo hacer algún nudillo con ellos en el blog de hoy.

Tras la presentación de la película con la interrupción mencionada dentro del manido recurso cinematográfico de filmar que se está filmando, Spacey sitúa el origen de toda la historia en una enfermedad infantil y una calle del Bronx. La enfermedad es un hilo que me llevaría a otras semejanzas autobiográficas que no vienen al cuento, así que me quedo con esa calle de ensueño que sesenta años después ya sólo podemos entender como un escenario. Un lugar mágico donde los roncos bocinazos de los coches se mezclan con las primeras notas de una trompeta, donde la descarga de un piano para instalarlo en una casa se convierte en una fiesta colectiva o donde los peatones se transforman en bailarines al son de un standard. Ya no hay más calles en toda la película. En paralelo a la veloz historia de esa espléndida música que dura menos que una flor, la ciudad desaparece. La desolación californiana de la última parte de Beyond the Sea creo que tiene mucho que ver con esa terrible pérdida de la ciudad, ese olvido y ausencia de la calle.

Pero por entre medio del film hay más escenarios que atar. Cuando la trouppe de Bobby llega a Italia y bajan las maletas del taxi me hizo mucha gracia que la casa del fondo se pareciera mucho a la entrada de la casa del jardinero de la corte del Schloss Charlotenhoff (también llamados “baños romanos”) que K. F. Schinkel hizo en el parque Sans Souci de Postdam en 1833. Como no me fijé mucho pensé que sólo era un parecido (aún no estoy seguro de que lo sea hasta la que vea otra vez).

Eso sí, cuando dos escenas más adelante, aún en la villa italiana, se organiza otro ballet de musical americano bajo la Neue Orangerie hecha por L. Persius en 1851 para el mismo parque (de ese lugar sí que estoy seguro), entonces me revolví en la butaca pensando que Schinkel y Persius también estarían dado golpes en sus tumbas. Ese enorme bucle entre la arquitectura ecléctica de la primera mitad del siglo XIX y la falsedad de la escenografía cinematográfica que nos pone en Italia cuando están rodando en lugares reales a cincuenta kilómetros de Berlín tiene su chiste un poco más adelante, cuando en el Hotel Flamingo de Las Vegas Bobby Darin le pregunta al botones que de dónde es, y al decirle que de Alemania, el cantante americano le responde: gran ciudad sí, gran ciudad. El Bronx, Postdam, la ilusión italiana, Las Vegas..., vaya nudo me ha salido. Pero en la garganta, claro. En la garganta. En la lista de los chismes (coches, móviles, internet) que matan al tiempo, al espacio y a los hombres (v LHDn92) se me había olvidado el cine (por no hablar de la tele). A la memoria me vienen aquellas primeras reflexiones sobre cine y ciudad que leí hace muchos años en el libro “Los intelectuales contra la ciudad” de Morton y Lucía White (ed Infinito), pero ya sacaré otro día esos hilos, que me queda poco folio y quiero hacer mención a los lugares centrales de la película: esas increíbles salas de música en las que toda una fenomenal orquesta se encaja en un reducido escenario (¡en el que caben hasta bailarinas!) y en las que el público se sienta en torno a mesitas y veladores perfectamente colocados y excelentemente iluminados.

Para los que nos hemos hecho adultos en el último cuarto de siglo, cuando las big bands ya son sólo arqueología de aficionados y los últimos recintos musicales de jazz a los que hemos tenido acceso no pasan de ser garitos más o menos incómodos, locales como el Copacabana sólo son posibles en el cine. Por eso yo me apunto a ver cualquier película en la que salgan esos sitios: porque la perfecta conjunción entre aquella música y aquella arquitectura (tema que empecé a tocar en el LHDn50) creo que sólo puede verse y gozarse en la ilusión de una pantalla blanca.

miércoles, noviembre 29, 2006

93. ENTRE MEDIANERAS



De tanto en tanto, algún concejal poco atareado mira por encima de la línea de las tiendas y los huecos entre fachadas y descubre la existencia de unas enormes paredes vacías de contenidos que parecen estar llamándole a hacer algo por su ciudad. La decoración de medianeras es una de esas actividades de bajo presupuesto con las que un munícipe puede ejercer durante unos meses de mecenas de las artes pláticas y salir en los periódicos media docena de veces a mayor gloria de su partido político. El carácter efímero de los soportes garantiza que por muy malo que sea el resultado siempre se te tiene coartada, pero lo cierto es que hay algunas medianeras así decoradas que se resisten a desaparecer y que llevan años y años dando la turrada (en Logroño por lo menos tres).

Los estudiantes o “jóvenes artistas emergentes” que se hacen con tales encargos, bien por adjudicación colectiva o por concurso, encuentran en ellos la oportunidad de su vida, es decir, la de mostrar su ego a la ciudad en unas dimensiones exponenciales sobre sus habituales lienzos, provocando sin saberlo un roto urbano de mayor calado que el que se pretendía resolver. En primer lugar, porque la medianera es un lugar secundario que no debe imponerse en la escena urbana sobre las más importantes fachadas; y en segundo lugar porque con sus artísticas ocurrencias, bien figurativas, informales o cromáticas, rompen con el tradicional papel de “fondo” que debe tener la escena arquitectónica respecto al protagonismo de la vida urbana. Una fachada no puede debe ser nunca un cuadro, y una medianera, mucho menos.

He hecho un repaso por mis álbumes de fotografías de viaje y me he dado cuenta de que tengo una estupenda colección de medianeras de todo el mundo, pero no precisamente de las artísticas, sino de las vacías, de las que resultan de una vecindad desigual y de un evidente descuido del arquitecto y promotor que edificaron más alto o más aislado. Mi interés por esos enormes paños desolados debe tener el mismo origen que el que me movió a escribir un bisoño articulillo sobre los espacios vacíos de la ciudad y que titulé “Huecos Urbanos” (se publicó en una hojilla sin difusión y lo rescaté para el compendio de escritos titulado Una Voz en un Lugar, que desistí de publicar después de dos o tres años intentándolo, así que igual algún día lo cuelgo por aquí). Citaba en él por dos veces una entrevista que le hicieron a Wim Wenders en la revista Quaderns de Arquitectura 177, en la que mostraba su fascinación por la ciudad incompleta o herida: “Lo roto hunde sus raíces más profundamente en la memoria que lo completo –decía-; lo roto tiene como una superficie rugosa a la que nuestra memoria se agarra; en la superficie lisa de lo completo, la memoria resbala…”; y luego concluía melancólico sobre su desaparición: “Por definición, la ciudad exige que se haga algo en esas zonas, y esa es su tragedia”.

Pero el origen de la medianera no es un roto sino un hallazgo; y en realidad no es rugosa, sino una gran “superficie lisa” nacida con el gran invento de la agregación urbana: el del ángulo recto en planta (véase el cap del Espacio en el Manual de Crítica p152). En el envés de esa calle recién creada que podemos ver en la planta de un poblado como el del Cerro de la Cruz en Cortes (Navarra) ya están ahí presentes y sin resolver los testeros y medianeras de sus casas.

Los retranqueos de la normativa neoyorquina, tantas veces denostados desde la geometría de la calle tienen mucho que ver con el retorno a la arquitectura aislada, a la arquitectura escultórica, esa que en Europa tuvo como paradigma a los bloques aislados en el parque. En tanto que piezas volumétricas, los edificios renuncian a su papel de escena y reivindican su protagonismo sobre la propia vida que convoca la ciudad. Los edificios ensimismados y escultóricos no crean vida a su alrededor, sino que la niegan. No son fondos, sino formas.

Por eso, cuando voy de viaje y veo una buena medianera, por muy fea que sea o por muy mancillada que la hayan dejado las empresas anunciantes o los artistas y concejales (que vienen a ser lo mismo en su empeño anunciador), pienso que estoy a salvo. Y por si mi memoria me falla y no se agarra lo suficiente a sus lisas superficies, les hago fotos. Para atrapar el recuerdo de que he estado en una verdadera ciudad.


martes, noviembre 28, 2006

92. CALLE SAN JUAN. Logroño



Ayer cerró Félix de Azúa el blog que desde hace justo un año venía haciendo en el boomeran de PRISA. Antes de que se pusiera a ello, yo tenía una idea bastante vaga de lo que podía ser un blog así que ha sido siguiendo día a día el de Félix como me he hecho una idea del fenómeno. Más o menos un blog consiste en que uno escribe un articulillo diario, lo cuelga en la red y el sistema ofrece a los lectores la posibilidad de hacer comentarios. Al poco de empezar ya me di cuenta de que el invento era un sinsentido pues los comentaristas eran por lo general gentes sin nombre ni lugar que apenas desarrollaban los materiales que Azúa ofrecía en cada entrega. También desde los primeros días y en lógica respuesta a ese guirigay de comentarios anónimos, Félix tomó por norma no hacer la más mínima alusión a los escritos de los lectores. Al principio, los comentaristas se ofendían por ello, pero pronto se acostumbraron y dejaron de exigir que les respondiera. Azúa siguió a su bola, y los anónimos escribientes que aparecían en su blog se dedicaron a ejercicios de lucimiento y a hacer que se relacionaban entre sí. El invento de poner a unos y a otros en fácil comunicación parecía no servir de mucho. Era un placer tener cada día un texto de Félix, pero era muy triste ver lo poco que daba de sí.

No es de extrañar que mis amigos de la calle San Juan se riesen de mí cada vez que les mencionaba la existencia de los blogs. Su forma de vivir y relacionarse está tan ligada a la presencia física que ni siquiera les puedo enviar mis artículos por internet. Si quieres darnos un artículo para la Piedra del Rayo -me dicen-, vienes por aquí, nos lo das, y aprovechamos para tomarnos un par de vinos. Ni siquiera les puedo avisar por móvil, pues no gastan de esos chismes.

Poco antes de cerrar el blog, Félix escribió un memorable artículo sobre los teléfonos móviles. Desvelaba en él que el proyecto de la modernidad incluía el doble asesinato del tiempo y del espacio. Dada la brevedad del artículo se entretuvo en contar la agonía del tiempo (eso que ya nadie tiene, excepto mis amigos de la calle San Juan) pero apenas entró en los estertores del espacio, que eran más de mi interés. Cuando lo acabé de leer pensé que el blog en que exponía tan acertada teoría participaba en un asesinato mayor, esto es, el de esos comentaristas que hacían hábito de la negación de sus nombres. Salí en el mismo blog varias veces para advertírselo pero no me hicieron ni caso. Era como hablar a los muertos.

Pero el caso es que el miércoles pasado, Iñigo, uno de los amigos de la calle San Juan nos dio un buen susto. Su mujer nos llamó a mediodía preguntándonos por él pues no había ido a recoger a las niñas al colegio tal y como le había prometido. Fue pasando la tarde, cayó la noche, y seguíamos sin saber nada de su paradero. A las siete y media nos movilizamos todos para salir a buscarle. Carlos pensó que podría haber ido al monte a fotografiar alguna de las neveras de piedra sobre las que estaba haciendo un artículo y que podría haberse caído en alguna de ellas. Llamó a todos los pueblos donde hay neveras y pudieran localizar su coche, me llamó a mí para ver si le podía llevar en el mío (Carlos no tiene ni coche ni carnet); cogimos linternas y mi cuerda de escalar y nos pusimos en marcha.

También cogí mi móvil, claro, porque Carlos tampoco tiene. Fuimos a la nevera de Leza y allí no estaba (no olvidaré lo bien que se portó un hombre del pueblo en acompañarnos de noche hasta ella). Mi teléfono no paraba de sonar con llamadas de la mujer del desaparecido y de otros amigos que se habían puesto en su búsqueda. Seguíamos sin rastro. Pasadas ya las nueve de la noche fuimos a Nalda, donde un chico del pueblo se ofreció a llevarnos en su todoterreno hacia el monte donde están las neveras, pero según subíamos llegó la llamada feliz: habían encontrado el coche de nuestro amigo en un camino de Ojacastro. Le agradecimos su generosidad al tipo del todo terreno y cuando ya bajábamos de Nalda nos volvieron a llamar para decir que habían encontrado a nuestro amigo sano y salvo en el fondo de la nevera. Al parecer se había descolgado en ella para hacer unas fotos y ya no pudo salir de allí. Su única esperanza es que nos moviéramos y le encontrásemos pues por aquel paraje no pasó nadie en todo el día y, obviamente, él no usa móvil.

Los inventos que nos comunican –los coches, los móviles, internet-, son aparatos muy útiles. Si nuestro amigo hubiera llevado un móvil en el bolsillo, no nos hubiera dado ese susto. Pero al margen de su utilidad, también asesinan al tiempo, al espacio y a los hombres. Yo enredo mucho, quizás demasiado, con esos chismes, y sé que corro muchos riesgos con ellos, más incluso que Iñigo andando solo por esos montes de dios. Pero, por suerte, también tengo a los amigos de la calle San Juan para rescatarme.

lunes, noviembre 27, 2006

91. BRASIL



El geógrafo y catedrático Guillermo Morales, que iba a haber venido al viaje que hicimos el pasado septiembre a Brasil (especialmente para enseñarnos Curitiba) pero que al final no vino, me llamó ayer por teléfono, o sea, casi dos meses después, para preguntarme qué impresión habíamos sacado de aquel país. Le contesté como pude, pero luego me quedé pensativo porque no es lo mismo que te pregunten por un viaje justo cuando has regresado (v LHDn59) que cuando ya ha pasado un tiempo. El abigarrado muestrario de imágenes y sensaciones que no hubiera cabido ni en veinte entregas de este blog, se ha quedado reducido a tres o cuatro ideas mucho más fáciles de poner por escrito en un solo día.

La primera de ellas es más un par de latiguillos de conversación que una idea, aunque a mí me suenan a latigazos: Brasil está como Cuba, pero sin esperanza: allí no hay un Fidel que se vaya a morir, sino un Lula a reelegir (como así ha sido).

Es como Cuba por el clima tropical y la población mestiza y alegre: la música, la fiesta, la poca ropa y el baile son, como en la isla caribeña, las señas de identidad del país. Pero igual que en Cuba, las ciudades están hechas polvo y la pobreza de la población se hace presente por doquier.

La gran diferencia respecto a Cuba es que, en Brasil, además de pobreza y deterioro urbano hay riqueza, mucha riqueza. Tienen petróleo para autoabastecerse, recursos minerales y una naturaleza exuberante. El colonialismo, el comercio y la explotación del campo y de la esclavitud han concentrado desde hace siglos el dinero en una pequeña clase alta que hace ostentación de casas, coches, lujos varios y medidas particulares de seguridad.

Como en Cuba, hay un sinfín de calles igual de prostituidas tanto en venta de cuerpos como de dignidad, aunque hay una diferencia esencial, y es la del grado de seguridad ciudadana. En Brasil, como en casi toda Latinoamérica, la vida parece valer muy poco, y la cultura popular respecto a esta cuestión es igual de estúpida: los crímenes son contados entre risitas como comedias protagonizadas por tipos pillos y listos y no como tragedias sufridas por las víctimas. No estuvimos en Sao Paulo, donde los índices de criminalidad son los más elevados del país, pero en un simposio de urbanismo (casualmente organizado por Guillermo Morales, v Elhall82) conocí a un consultor de la administración paulista que conseguía sacarme de mis casillas cada vez que hacía referencia al tema.

Más que un gravísimo problema social a solucionar, el crimen siempre parecía ser para él, algo así como un juego del destino, un accidente más de la naturaleza. Y lo peor es que iba de “socialulista”, es decir, un socialismo que en materia de seguridad está a años luz del “sociacastrismo” real.

Como en casi toda América, el exceso de riqueza en Brasil no es una vergüenza social sino un espectáculo de masas, y la pobreza una obscenidad. Sólo así puede entenderse que en las librerías especializadas no haya más que libros de Niemeyer y sea imposible encontrar un mínimo estudio (no digo ya planos) sobre el impresionante fenómeno de la invasión urbana que se ha producido en los últimos sesenta años. A las favelas no se puede entrar, porque ahí sí que tu vida no vale nada. No es aconsejable, te dicen. Sólo pueden verse desde los bordes de la autopista, desde los montes lejanos o desde el avión. El aterrizaje en Salvador de Bahía sobrevolando su complicada orografía de colinas plagadas de barrios autoconstruidos, o el recorrido entre el aeropuerto y la ciudad de Río de Janeiro por entre la inmensa corona norte de favelas, se convierten en las experiencias urbanísticas más sobrecogedoras de un viaje a Brasil.

Dentro ya de los cascos urbanos más consolidados, el panorama tampoco es muy halagüeño. Siempre tienes la sensación de que son ciudades venidas a menos, ciudades que en algún momento -sea en los primeros momentos coloniales, en la celebración burguesa de su independencia y riqueza, o en la alegría de la modernidad-, vivieron algún tipo de esplendor. Las zonas más antiguas están por lo general degradadas y rotas y por entre los huecos siempre se ofrece un perfil erizado de feos rascacielos. El tráfico y el estado de los pavimentos y aceras son por lo general muy agresivos, y el ruido urbano, ensordecedor.

Lo de Brasilia ya no me cabe hoy. Es una fantasmada urbanístico-arquitectónica que merece capítulo específico, así que lo dejaré para otro “lunes negro”.

(Como no es posible ilustrar estas cuatro ideas con una sola foto, pongo la última que hice en el viaje sólo a modo de relleno o de apertura. Está hecha en Salvador de Bahía, en los alrededores de uno los centros comerciales más modernos de la ciudad (el de Barra) donde nos dejó la guía unas horas antes de llevarnos al aeropuerto para que hiciéramos gasto y… ¡estuviéramos seguros!).



domingo, noviembre 26, 2006

DISTINCIÓN URBANA




Esta mañana, corriendo la popular Santurce-Bilbao en el tramo entre Portugalete y Sestao, un colega ha comentado a mi lado la enorme diferencia de calidad que hay entre San Sebastián y Bilbao -favorable a la primera, claro. Pero no se refería a la arquitectura, ni al paisaje, ni al nivel de los corredores, sino a la cara de pasmados que poníann los que nos veían pasar. En la Behobia-San Sebastián -decía-, la gente no para de animar y aplaudir, mientras que aquí te miran como si no entendieran lo que pasa.

No sé que habrá pensado el colega en el último kilómetro que discurría por el paseo peatonal junto al Guggenheim de Bilbao, pero me temo que algo mucho peor. Allí la gente no es que estuviera pasmada al paso de los corredores populares, sino que parecía que les molestáramos en su paseo dominical pues se metían por en medio de la carrera sin importarles, no ya la posibilidad de tropezar y hacer caer a algún fatigado corredor, sino hasta el propio orden (y belleza) del evento.

Como de Vitoria, Pamplona y Logroño no puedo decir en ese sentido mas que pestes, para dejar buen sabor de boca traigo el recuerdo de la última Maratón de Valencia, en la que al pasar por una de las calles situadas más o menos hacia el km 12 o así, vi un cartel que me emocionó. Decía así:

ESTAMOS ORGULLOSOS DE QUE LOS MARATONIANOS PASEIS POR NUESTRO BARRIO.

No parecía un barrio muy elegante, pero no me cabe duda de que los que pusieron aquella pancarta lo convirtieron aquel día en uno de los lugares más “distinguidos” del mundo.

sábado, noviembre 25, 2006

CAMBIO DE RUMBO


Visto el experimento de colocar los LHDs de arquitectura en la estructura que proporciona este blog, ya se pueden obtener algunas conclusiones que anuncian un cambio de rumbo.

La primera conclusión es que el ejercicio de la escritura diaria sobre temas de arquitectura es muy saludable (por supuesto, en días laborables); así que mientras haya fuerzas seguiré en ello. Forma parte de mi trabajo y profesión.

El LHD ya había nacido como diario aunque no como blog, pero como estaba inspirado en ellos, su conversión en blog fue de lo más natural. Pero del formato pdf del LHD inicial al formato rígido del blog hubo una pérdida notable de información visual pues la estructura de blogspot no permite componer imágenes, controlar su orden, tamaño, jerarquía, etc., y además cuesta bastante tiempo subirlas. Y tratándose de arquitectura esa penuria es fatal.

El blog ha ido creciendo (ya van cuarenta y tantas entregas) e incluso últimamente lo he usado para almacenar los LHDs anteriores a su nacimiento; pero como su sistema de localización no es muy cómodo ni flexible, no será fácil hacer un índice por materias para localizar los viejos artículos.

Por otra parte blogspt es una web gratuita, por lo que no hay ninguna garantía de continuidad y de un día para otro podría desaparecer sin mayor aviso.

Como recientemente me han ofrecido la posibilidad crear un dominio propio y diseñarme una web, es posible que en breve vuelva al formato original de los LHDs en pdf y que los vaya colgando ahí.

De momento y para no cargarlo más, dejo de colgar en este blog los LHDs atrasados tal y como he venido haciendo los últimos días de fiesta, y espero seguir escribiendo nuevas entregas en él hasta el número 100.

A partir de esa cifra redonda vendrá la reestructuración, es decir, la web propia con los LHDs de arquitectura.

¿Qué hacer con este simpático blog? Aún no lo sé muy bien, pero creo que puede ser interesante para dar cuenta de cosas muy sencillas y elementales a los amigos que uno puede encontrarse a lo largo del día (los amigos que le encuentren a uno, claro). Algo efímero, pasajero y sin mayor relevancia, o sea, para decir una opinión sin necesidad de argumentarla. Por ejemplo:

NO SE OS OCURRA IR AL CINE A VER BORAT. DA DENTERA. HE SIDO VICTIMA DE LAS CRITICAS DE CINE DE EL PAIS.

Otro ejemplo:

EL PAIS trae hoy como primer titular lo siguiente:
LOS OBISPOS ADMITEN LA INDULGENCIA PARA LOS ETARRAS QUE DEJEN LA VIOLENCIA.
Es fantástico ¿verdad?
1) Lo que más le importa al gran periódico laico español es lo que dicen los obispos; 2) con la indulgencia en el bote, los etarras ya van a poder ir al cielo de los obispos; cosa que tiene que traer sin cuidado a los que no van a ir al cielo de los obispos, que son la mayoría de los lectores laicos de EL PAIS, y 3) ¿cómo y dónde tienen que dejar la violencia? Es de suponer que en el confesionario ¿no? Pues como siempre. Eso no es noticia de titular.
¿A qué vendrá entonces poner ese gran titular abriendo el periódico de hoy sábado, día de la manifestación nacional de las víctimas del terrorismo?
Adivina, adivinanza.

Y el tercer ejemplo, ¡también de EL PAIS! (Ya le tocará a LA RIOJA, ya). Otro titular de primera página de hoy sábado 25 de noviembre:

EL EX ESPIA RUSO ENVENENADO CON UNA SUSTANCIA RADIACTIVA CULPA A PUTIN DE SU MUERTE

Estupendo uso del presente de indicativo. El desarrollo de la noticia no debería ir en las PAGINAS DE INTERNACIONAL sino en las PAGINAS DEL MAS ALLA.

Vale por hoy. Ya se ve por donde puede ir esto. Es obvio que habrá que cambiarle el nombre al blog. No sé si sabré hacerlo, o habrá que mudarse a otro.


viernes, noviembre 24, 2006

90. TAL PARA CUAL



Decía la periodista de arquitectura Anatxu Zabalbeascoa (v LHDn72) para presentar a Josep Llinás como triunfador del año -premio FAD 2006 por la biblioteca Jaime Fuster en Barcelona- que es un arquitecto popular sin ser espectacular, y que su arquitectura, además de estar hecha de retales, es discreta. Y a partir de ahí venía la entrevista: una serie de preguntas muy malas y respuestas bastante confusas que apenas entraban en las definiciones de los titulares y que te iban llevando de aquí para allá hasta dejarte sin ninguna idea clara de lo que querían decir entre ambos.

Llinás toreó en Logroño en mayo del año pasado presentando una exposición sobre Alejandro de la Sota. Saqué una impresión paupérrima de él, pero uno siempre piensa que pudo tener una mala tarde, o que nuestra plaza es de segunda y que los artistas pasan en ella de lucimientos innecesarios. En mi cuaderno de notas de ese día apunté: “menudo peñazo de conferencia; ¿a quién le va a interesar la arquitectura si se cuenta así?; se le podrá disculpar la incapacidad narrativa pero me temo que, por lo bajo, sus principios son muy endebles”.
 
Discreto es un calificativo muy ambiguo. Puesto en una presentación de periodismo publicitario parece una virtud, pero puesto en boca de un crítico taurino, más bien significa soso, flojo, poco interesante, prescindible, vago.

Justamente de vagancia (o de pereza, por ser precisos) era de lo que acusaba Llinás a los arquitectos que hacen la “arquitectura media” de la ciudad. “Yo sería más crítico con los arquitectos perezosos que con las grandes figuras mediáticas” -decía. Pero esto no encaja con lo de la discreción. Entre la “mediocridad” de la “arquitectura media” y las “intervenciones mediáticas”, Llinás se decantaba claramente por las segundas. Lo cual encaja mucho mejor con la imagen del edificio que le ha dado el premio que con la presentación de la famosa periodista de nuestro diario de máxima difusión nacional. Como a mí también me encaja que para hacer arquitectura mediática lo mejor es tener un discurso muy endeble.

Pero para confundir aún más al telespectador del Babelia, un poco más adelante Llinás ponía de vuelta y media a la mediática torre Agbar de Jean Nouvel diciendo nada más y nada menos que “eso no es arquitectura” sino exhibición de poder. El supermediático Gehry, sin embargo, le parece lo máximo en arquitectura. Dice de él que es algo así como “la celebración de la vida”, y como parece que se gustó en la expresión, se la aplica también a Jujol al final de la entrevista: “Cualquier ocasión que tiene (Jujol) la emplea para celebrar la vida” ¿Es la arquitectura celebración de la vida? me pregunto. Y para responderme vuelvo al recuerdo de la conferencia del año pasado: no parece lógico que quien entienda la arquitectura como celebración de la vida la cuente aburriendo solemnemente al personal.

Para entender todo este galimatías no hay como subrayar algunas expresiones de la periodista. Por ejemplo esa de “calzó un edificio fluido” que le aplica al edificio de Llinás en Grácia (2001), o la de “sus intervenciones humildemente atrevidas” que le formula en la última pregunta. Últimamente queda muy fino llamar oxímoron a esos juegos de palabras que antiguamente llamábamos contradicciones insostenibles. Es lo que ha traído el desplome del marxismo.

Siendo comprensivo una vez más con el arquitecto, uno puede aún pensar que es la periodista la que le confunde. Pero cuando entra finalmente en materia de obra y autoría se le acaba a uno la condescendencia. Si como dice Llinás, uno sale retratado en sus trabajos a poco que se esfuerce en ello; si como pretende el autor de la Biblioteca Joan Fuster, la arquitectura finalmente revela el carácter del autor, entonces ya no nos puede quedar ninguna duda: Llinás ya no podrá ser nunca ese tipo de cabeza bien formada, expresión pobre, gesto serio y mirada perdida, sino esa caja torturada, mareada, aplastada e ininteligible que convierte en desolación una amable placita de la parte alta de Barcelona; un arquitecto más de los muchos que posan para los periódicos diciendo cualquier cosa para hacernos perder el tiempo en su lectura; o ya sin duda, aquel pelma que nos aburrió soberanamente en una conferencia de arquitectura hablando, nada menos, que de la obra más graciosa de Alejandro de la Sota.

Sí, ya sé que soy muy exigente, pero a la hora de hacer crítica mi referencia es la única crítica seria que se hace en este país, es decir, la taurina: cuando uno va de figura, tiene que ser un figura.



jueves, noviembre 23, 2006

89. PINTURA ABSTRACTA



Entendido que la pintura abstracta es una pintura que se pinta a sí misma, su valor decorativo es innegable.

Siguiendo los métodos de la Bauhaus, lo primero que les pido a los futuros decoradores es que hagan pintura abstracta. Y hay que ver lo bien que lo hacen. Todos los años (desde hace ya más de quince) les propongo que hagan una “composición” con punto y línea, luego otra con manchas y formas geométricas, y finalmente una o dos más con líneas, manchas, texturas y hasta color. Y como vengo haciendo fotografías de sus trabajos antes de devolvérselos, estoy seguro de que tengo una de las más grandes y mejores colecciones de arte abstracto del mundo. O como se dice ahora, un “banco de imágenes” fabuloso. Pongo cuatro pequeñas imágenes de muestra ahí arriba porque esto de subir muchas fotos a blogspot es complicado, pero si algún día me quedo sin tema para escribir, siempre podré echar mano del “banco” para ir colgando una a una y deleitar a mis visitantes.

Atemorizados ante la lógica dificultad de la representación figurativa, los adolescentes despliegan una gran creatividad en cuanto les dices que garabateen libremente un papel. Se diría que todavía tienen fresca la infancia y que aún pueden recuperarla.

La identificación entre pintura abstracta e infancia no es nueva: Pablo Picasso solía decir que a los diecisiete años ya pintaba como Velázquez pero que a los noventa no había conseguido pintar como un niño. También recuerdo la anécdota del pintor abstracto Sadurní Pons que cuando se quedaba sin inspiración iba a casa de su amigo Joan Isart y le pedía que le dejara ver los dibujos de su hija para cargar las pilas.

Como complemento a los ejercicios de otoño sobre arte abstracto, en febrero solemos llevar a nuestros futuros decoradores a ARCO y se lo pasan en grande, pues a diferencia de toda la gente que aún sigue quedándose perpleja ante la pintura abstracta, ellos se sienten allí como pez en el agua. Excepto los precios de los cuadros, lo entienden todo. El comercio de la pintura abstracta y la producción de artistas de la pintura abstracta, -les tengo entonces que explicar- son asuntos que a nosotros ya no nos competen: son cosa de economistas, periodistas, agentes, galeristas, chamarileros, historiadores del arte, banqueros, etc. es decir, un mundo bastante ajeno al nuestro. Un mundo muy abstracto; mucho más abstracto que el de nuestras líneas y manchas.

Entre la pintura abstracta y la arquitectura suelo establecer el mismo paralelismo que entre la gimnasia y el juego con balón. Cuesta admitir que para meter goles o canastas haya que hacer abdominales o estiramientos, pero finalmente todos lo aceptan de buen grado. Le Corbusier nos brinda un ejemplo impagable. El solía decir que el secreto de su obra arquitectónica estaba en los tranquilos ejercicios con manchas, líneas y colores que hacía por las tardes; es decir, en su obra pictórica, en su pintura abstracta.

Diríase entonces que la decoración tiene su espacio vital entre la pintura y la arquitectura. En las visitas anuales a ARCO también nos llaman mucho la atención muchos cuadros que no son sino simples texturas. Los ejercicios de texturas los solíamos hacer en el segundo trimestre, justo por las fechas en que íbamos a ARCO. Ahora, con el nuevo plan de estudios, los estoy dando de un modo alternado con los de composición abstracta, y eso nos está permitiendo entender mejor el papel que tendrán cada uno de ellos en los futuros proyectos. Se consigue un continuum en el que no es fácil ver donde acaba la significación del despiece de un suelo, donde entrarán en juego los colores del techo, o donde comienza el protagonismo de los cuadros abstractos colgados de las paredes.

Los arquitectos modernos pensaron que la pintura abstracta iba a heredar toda la significancia de la pintura figurativa y optaron por pintar todos los paramentos de blanco. Inventaron así el estilo “galería de arte de pintura abstracta”, pero arruinaron la decoración. La pintura abstracta es muy bonita pero significa muy poco. Es poco más que pintura. Así que lo mejor es volver a entenderla como decoración. Es decir, tal y como vino al mundo.