domingo, diciembre 10, 2006

24. PIEDRA DE RAYO 6 jn 06





Si la vergüenza propia no se lo impide y mis informaciones callejeras son ciertas, en los próximos días nuestros "mandarines culturales" presentarán en Logroño una revista institucional de etnografía que, desde la atalaya cultural del Instituto de Estudios Riojanos, tratará de competir y hacer sombra (si es que no de acallar) el esfuerzo que desde hace años viene realizando Carlos Muntión, prácticamente en solitario y a pie de calle, con la edición de la revista Piedra de Rayo.

Me parece oportuno por tanto hacer una campaña de apoyo para que todos los lectores del LHD y todos sus amigos, se acerquen estos días a la sede de Piedra del Rayo en la calle de San Juan para hacerse suscriptores y dar un pequeño impulso de solidaridad a esa publicación libre e independiente de cultura popular.

Sí, ya sé que cultura y popular no son palabras que encajen bien…., tanto si aludimos al sobrenombre del partido político así llamado (ja, ja, ja), como si pensamos que desde que los media invadieron el mundo, la popularidad es sinónimo de incultura, vulgaridad y mal gusto. Cultura y popular son palabras desgastadas y machacadas, cierto; pero no por eso hay que dejar que se apropien de ellas los políticos y las instituciones culturales para que las vacíen aún más.

Es muy triste que la arquitectura, siendo popular por su propia naturaleza, lleve siglos alejada de la cultura popular y que sólo desde las piruetas falleras de un Graves, un Calatrava o un Gehry y desde la ignorancia de periodistas que confunden la arquitectura con el circo, los media y su público nos presten atención y hasta reconozcan algún nombrecito. Dicho así, en una revista de "Cultura Popular" (lo pongo ahora con las mayúsculas con que García Calvo se refería siempre a las instituciones del Poder) la Arquitectura tiene ya un hueco asegurado, y hasta es posible que en la del IER se recojan los proyectos en la Rioja de Zaera, Hadid, Gehry, Abalos y Herreros y los que vayan viniendo y los que les vayan imitando. Pero como ya se va viendo, la arquitectura que buscamos los del LHD no es esa, sino aquella otra que fue haciéndose y cultivándose poco a poco a lo largo de los siglos en eso que también pudiera llamarse (ahora con minúsculas) cultura popular.

Hace ya mucho tiempo que no se escribe ni una línea sobre arquitectura popular en este país. Desde aquellos libros tan ilustrados de Carlos Flores, Feduchi y García Fernández, o algunos epílogos regionales como el que hizo Luis Vicente Elías para La Rioja, la arquitectura parece haber roto amarras definitivamente con sus sustratos etnográficos. La industrialización productiva y la globalización de imágenes han cerrado seguramente el paso a cualquier expresión popular en la edificación y puede ser bastante triste que todo lo que tenga que ver con la etnografía nos tenga que sonar a arqueología. Volveremos sobre el tema.

Cuando los arquitectos y amigos de la arquitectura lectores del LHD vayan a apoyar a Carlos Muntión haciéndose suscriptores de su revista, y se lleguen hasta su local sito en la calle de San Juan, se darán cuenta de que Piedra de Rayo no es un proyecto cultural cualquiera: al ubicarse a pie de calle entre los bares urbanos de una calle tradicional de Logroño, Piedra de Rayo dignifica el entorno de esos pequeños foros donde aún es posible oír noticias que no dan los periódicos, contar cosas que no nos atreveríamos a escribir, o saludarse como ciudadanos…, haciendo ciudad (v LHDn19). Así que me da por pensar que más que por sus propios contenidos, igual es por esa cercanía a la calle y por la independencia de su director por lo que, ya que no han podido con ella desde el ninguneo y la falta de apoyo (ni siquiera las bibliotecas públicas se la compran), ahora la quieran acallar con una competencia desigual.

Una vez suscritos es importante no olvidarse de pasar por alguno de esos foros anexos a platicar sobre el asunto ese de la cultura popular y su conexión con la arquitectura, pues como escribió Aldo Rossi (sí, casualmente el mismo del bloque blanco de ayer...) la arquitectura moderna está tan atascada que para salir del atolladero va a necesitar también de un gran apoyo popular (Una Autobiografía Científica).