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martes, octubre 10, 2006

59. JORNADAS DEL PATRIMONIO 2006



Uno de los mejores alicientes de los primeros días del otoño es encontrarte en la calle con gente que te cuenta sus viajes de verano. Lo mejor es dar con los viajeros según llegan pues te sueltan sus impresiones tal cual las sienten, sin mayor elaboración. Normalmente se nota si ya llevan varios días en casa después del viaje, pues a fuerza de contárselo a unos y a otros, las impresiones empiezan a cobrar consistencia por sí mismas: se hacen más literarias y tópicas y van perdiendo su frescura inicial. Cuando eso pasa lo mejor es no dejar que te cuenten el viaje, sino hacer preguntas. A poco que camines por esta ciudad, y con las buenas tardes que está haciendo en estos primeros días de octubre, te puedes pasar horas escuchando las más variadas noticias de todos los rincones del mundo y sacar un buen partido de ello.

Carlos Muntión me ha contado que ha estado en La Alhambra y que a pesar de las miles de personas que había dentro, le gustó. Se enteró de que dentro de poco la van a cerrar por obras durante varios años y quiso anticiparse al lifting. Tan contento estaba de su viaje que no le importó mucho que le dijera que la Alhambra que hemos llegado a ver no era ni la nazarí, ni la de Washington Irving, sino la que interpretó el arquitecto Leopoldo Torres Balbás (de quien, por cierto, se ha editado recientemente una monografía laudatoria y acrítica, es decir, de mero interés documental: Alfonso Muñoz Cosme, ed Junta de Andalucía). Los edificios museificados son como viejas partituras que varían según quien las interprete y según como se organice el concierto. Las próximas obras nos depararán una nueva Alhambra. No es mala técnica comercial: habrá que volver a oírla. De todos modos, lo que más le gustó a Muntión de su viaje fueron las casas-cuevas de Guadix. Las encontró muy arregladitas y acogedoras.

Mónica Yoldi, que ha estado en Japón, me ha contado que allí odian las cosas de segunda mano; así que cuando un edificio histórico envejece, lo derriban completamente y lo reconstruyen con la máxima fidelidad. Más que una interpretación, lo que hacen los japoneses con la arquitectura es como una remasterización. También me ha dicho que los equipos que trabajan en limpieza se emplean tan a fondo que parece que les vaya en ello la vida. Y además van perfectamente protegidos (guantes, botas, mascarillas, etc) para no contagiarse de lo que limpian ni para contaminar nada con su limpieza.

El que más tiempo me ha tenido en la calle contándome su viaje ha sido Javier Solozábal y es que venía nada menos que de recorrer toda la China por la ruta de la seda. Me ha contado que es cierto que los chinos son muy hacendosos y que sus ciudades crecen a un ritmo incluso superior a Logroño, pero que la gente no se desplaza masivamente en bici como yo me imaginaba. Ni tampoco en coche: cuando los chinos tengan coches -me ha asegurado-, sus ciudades se colapsarán. La solución momentánea a la movilidad es el telefonino. Todo chino, desde el pastor de ovejas hasta el vendedor ambulante, tiene un móvil para -eso es lo curioso- que no se mueva mucho. Se ve que el Estado, medio se los regala y que debe ser tirado llamar. Le pregunté por los restos urbanos del pasado, pero me dijo que excepto la Ciudad Prohibida y la Gran Muralla, allí no hay pasado (lo arrasó la revolución cultural), sólo hay futuro. Así que no hay problemas de interpretación ni de remasterización. Es por ello que Foster y Koolhaas están encantados construyendo en Pekín (esto no me lo contó Javier, sino que es de mi reciente cosecha de titulares y entrevistas en periódicos; la foto que ameniza hoy el blog es del aeropuerto que Foster construye para los Juegos del 2008).

Creo que este otoño no tocan las Jornadas de Intervención en el Patrimonio bianuales organizadas por el COAR (tampoco iba a ir), pero yo ya me he hecho unas jornadas particulares con tres o cuatro encuentros en la calle. Y más baratas, más amenas, y tanto o más interesantes.

lunes, mayo 08, 2006

3. DEMOCRACIA Y ARQUITECTURA





Hubo tiempos difíciles en que los Colegios Profesionales conservaron en este país la llama encendida de la democracia. No podía ser de otro modo porque las profesiones liberales, igual que la propia democracia, nacieron de la razón ilustrada. Sería exagerado llamarlas hermanas gemelas, pero la metáfora puede valer. Atravesar las duras décadas del despotismo y de las dictaduras de los dos siglos pasados, fueran éstas las del dinero o las de las ideologías no debió ser fácil, pero por suerte llegaron juntas hasta nosotros, y hemos heredado sus valores al obtener nuestro título y al ingresar en el Colegio.

Exactamente igual que en arquitectura, la democracia es asunto en el que forma y contenido están tan íntimamente unidos que en cuanto flojea una, el otro se resiente. Lo aprendí del talante de los colegiados más mayores y de los errores que pude ir cometiendo cuando fui decano. Y es quizás por ese aprendizaje y ese bagaje por el que puedo decir que el pasado viernes me escandalicé al leer la circular en la que la actual Junta de Gobierno anuncia su candidatura a la reelección.

Pero antes de entrar en la forma en que lo hace contaré algo de los contenidos de esta candidatura. Desde comienzos de este año electoral empezó a correr el rumor de que Javier Solozábal iba a presentarse a Decano impulsado por un potente grupo del sector inmobiliario. Como los rumores nunca se saben de dónde salen, lo mejor es preguntarle directamente al afectado por la verdad que pudieran contener. Así que un día en que me encontré por casualidad con la mujer de Javier le pregunté por ello y me contestó indignada que no sólo el rumor era falso, sino que si podía enterarme de su procedencia, que por favor se lo dijera. Luego lo hablé con Javier y además de manifestarme la misma indignación me dio más datos: cuando Domingo organizó su primera candidatura le pidió a Javier su colaboración y éste le dijo que ya había estado en todos los cargos posibles de una Junta y que si volvía a trabajar para el Colegio sólo lo haría como Decano. El caso es que tanto le tocó el rumor en las narices, que pensó en la posibilidad de presentarse, hizo gestiones, salió en el periódico, y buscó adhesiones entre los colegiados. A pesar de haber obtenido ciertos apoyos, no le han parecido suficientes, así que la renuncia final a concurrir a las elecciones, de la que también tuvimos noticia oficial el pasado viernes (yo ya la tenía desde un par de días antes porque me lo había comunicado él mismo por teléfono), deja en evidencia que el rumor de que fuera el candidato de un influyente sector no era sino un bulo interesado.

Por el otro lado, el miedo a un Colegio influenciado por el sector empresarial e inmobiliario hizo que algunos colegiados le pidieran a Domingo que se volviera a presentar para cerrarle el paso a Javier, o por lo menos para competir lealmente; y por lo que hemos podido leer en la circular, es cierto que ha aceptado. Claro que, si lo ha hecho para competir con Javier o para cerrarle el paso, ya puede irse a casa a descansar, cancelar su candidatura y convocar nuevas elecciones porque los hechos han alumbrado una triste verdad: que el rumor era falso e intencionado.

Y ahora vamos con la forma. El respeto al adversario no es fácil cuando un candidato quiere repetir, porque para garantizar la igualdad y limpieza en el proceso ha de hacer todo lo posible para ponerse a la altura de un colegiado de a pié que se quiera presentar. En ese sentido, no cabe mayor despropósito y desfachatez que anunciar su candidatura como un Acuerdo de Junta, es decir, desde arriba y en el uso y abuso del aparato colegial. El desprecio a la equidad en la contienda electoral que ello significa es una grave ofensa para nuestro colectivo y sus valores democráticos por lo que la nueva Junta que ha salido de estas no-elecciones ya huele mal en contenido y forma, y no se merece el respeto y el apoyo de quien tenga unas mínimas convicciones democráticas y un poco de dignidad por su profesión.

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Item más: El periódico La Rioja del sábado 6 de mayo publica en la página 8 unas declaraciones de Domingo García Pozuelo en las que dice confesar que se presentó a la reelección “ante la posibilidad de que cuajara una candidatura que, en su opinión, no representaría adecuadamente los intereses del colectivo”. Una declaración pública de esa índole es por sí merecedora de una sanción deontológica porque implica una grave falta de respeto ante los compañeros que pudieran formar cualquier otra candidatura. El primer principio que debería acatar cualquier colegiado que se presenta a Decano es que todos los arquitectos colegiados estamos capacitados para representar a nuestra profesión. Decir lo contrario es una ofensa inaceptable a los compañeros y a la democracia.

Y una adenda para ver cómo es el percal periodístico de nuestra región: en la noticia citada y a continuación de la “confesión” de Domingo, el periodista J.A.L. de La Rioja que la firma, señala el nombre de Javier Solozábal como el otro posible candidato. Pues bien, también Javier me contó que tras animarse a presentarse a Decano quiso que ello fuera noticia en La Rioja y en Noticias de La Rioja, pero el primero de los diarios optó por ningunearle descaradamente y así se lo hizo saber. Ahora sin embargo publica su nombre.