miércoles, noviembre 01, 2006

El 4 de mayo del 2006 inicié la experiencia de escribir un diario público (o semipúblico) sobre arquitectura. Las primeras cincuenta y tres entregas las fui enviando como mails colectivos a amigos y conocidos porque no veía claro lo de colgarlas en la red y que todo el mundo tuviera acceso a ellas; ni tampoco me apetecía que tipos anónimos las parasitasen con comentarios estúpidos como en los blogs al uso. Pero al enviarlas como cartas y no dar lugar apenas a correspondencia alguna me percaté de que esa vía no era la idónea. Gracias a un amigo, descubrí la existencia de blogspot y empecé a colgarlos aquí, con la suerte (o discreción) de que los pocos que lo conocen y lo leen no hacen comentario alguno, y que si quisieran hacerlo pueden usar directamente la comunicación personal a través de mi correo electrónico juandiezdelcorral@gmail.com
Como los diarios de arquitectura tienen un carácter más o menos “laboral”, he pensado aprovechar los días festivos para ir colocando los números atrasados y tenerlos todos juntos y accesibles en la red. El lío de temas y fechas que voy a organizar espero pronto arreglarlo con un buen índice. Por ejemplo, cuando alcance la siempre significativa cifra de cien.


LHDn1: PLR33, falsa, inútil, y falsa otra vez

En el trabajo de elaboración de mi Guía de Arquitectura de la Ciudad de Logroño que, como ya se empieza a saber por ahí, no pretende hacer selección de mejores y peores edificios, sino dejar constancia de sus promotores y artífices y del valor de cada lugar, vengo usando la revista Proyectar La Rioja como una importante fuente documental, pues me proporciona una información, sobre todo gráfica, que de otro modo es complicado obtener.
Este uso meramente documental me estaba haciendo perder el juicio crítico sobre ella, y hasta confieso que con la familiaridad de su manejo estaba empezando a cogerle cariño. Y me temo, que ante la ausencia absoluta de crítica de arquitectura en esta ciudad y en este país, también otros arquitectos quizás estuviesen empezando a verla como revista de referencia o como documentación imprescindible.
Pero la lectura del editorial del número 33, con el que conmemoran el décimo aniversario de su existencia, me ha despertado del ensueño y me ha hecho coger el ordenador para tratar de decir un par de verdades, e inaugurar así esta nueva experiencia de comunicación llamada LHD.
Dice el mencionado editorial que "fieles al espíritu que desde un inicio ha marcado nuestra labor", lo que se pretende con PLR es "mostrar aquello que se proyecta y construye con el objetivo de que sean ustedes, nuestros lectores, quienes juzguen"; para señalar justo a continuación, que lo que esta edición presenta son los "hitos que han marcado la evolución de la arquitectura y la construcción en La Rioja" en estos diez años de existencia de la revista.
Ah ah ah, ¿pero presentar los "hitos" de estos diez años de una manera seleccionada, es decir, unos sí y otros no, ponerlos unos antes y otros después, etc., no es juzgar? ¡Qué cara más dura tienen algunos! ¡Qué fácilmente se miente en estos tiempos! ¡Y qué barata es la falsedad cuando se sabe que nadie la va a denunciar públicamente!
Abundando en el titular de esta nota, si PLR era una revista útil en tanto que documental, este número 33 es el más inútil de todos pues no hace sino reproducir y repetir lo ya publicado. Y en tanto que sólo repite, se hace más patente su labor de selección y por tanto la falsedad de su mensaje. PLR juzga y selecciona, y ese juicio y selección acrítica que hace, y que encima trata de ocultar diciendo que no es más que una revista documental, hace daño a la verdad y a la arquitectura.

CODA FINAL: Por suerte aún queda gente sensata e inteligente que te consuela de tu propia estupidez. Como PLR me castigó a no recibir la revista de forma gratuita durante unos cuantos números (no sé muy bien si por aquel artículo titulado "Hablando claro de Proyectar La Rioja", v elhall40p2, o porque el propio Colegio me retiró de sus listas de colegiados, v elhalln60p2), y ahora las necesitaba para la correcta documentación de algunas obras de la Guía, hace unas semanas me pasé por el despacho de Javier Dulín para que por favor me las dejara; y cuál no sería mi sorpresa, cuando me dijo que las había tirado casi todas.
En ese momento me sentí algo contrariado por su desdén documental, pero qué alivio me da ahora saber que hay gente más sensata e inteligente que yo, que se da cuenta del valor de las cosas sin necesidad de tener que andar elucubrando sobre ello.