domingo, noviembre 12, 2006




LHDn5: NUESTROS MODERNOS, 10my06

La investigación sobre la construcción del tramo de Muro de la Mata entre Sagasta y Marqués de Vallejo que estoy realizando para una nueva Guía de Arquitectura de Logroño, además de arrojar una serie de importantes datos sobre esta singular pieza arquitectónica de nuestra ciudad, pone al descubierto la frivolidad con la que se ha investigado e interpretado la arquitectura del siglo XX en temas tan importantes como el calado de la modernidad en nuestros arquitectos locales y el giro estilístico que se produce tras la guerra civil.
Empezaré por decir que aún no he dado con los datos de la pieza central, es decir, el proyecto del Gobierno Civil, -así que esta historia tiene un punto de suspense y tendrá una segunda entrega-, pero con lo encontrado hasta la fecha ya da para un primer capítulo.
Quizás les sorprenda a muchos saber que el proyecto más antiguo de las cinco casas es justamente el que pensábamos más tardío, es decir, el de Seguros Aurora de Agapito del Valle, pues lleva fecha de marzo del 1936. Véase el dibujo de este proyecto y léase lo que nuestro tridecano decía en la actual Guía de Arquitectura del COAR (felizmente agotada en existencias): "La fachada, vista la trayectoria del arquitecto Agapito del Valle, entronca más con la política oficial de postguerra que abortó toda la arquitectura del momento, que con una poética personal del autor".
Por los tristes acontecimientos que sucedieron en los meses y años siguientes, el edificio no se construyó, así que cuando el promotor y el arquitecto lo retomaron en 1945, lo hicieron con un nuevo proyecto mucho mejor elaborado en sus dibujos y detalles pero bastante similar en su "estilo". En todo caso, lo más interesante del proyecto de marzo de 1936 es lo que escribe AdValle en la memoria: "en cuanto a fachadas, se ha procurado seguir las indicaciones del Sr Arquitecto Municipal (es decir, el "racionalista" Fermín Alamo), para obtener un frente armónico en las distintas construcciones que den al Paseo del Espolón, tomando como base el Proyecto de Alzado para el Gobierno Civil y el Anteproyecto de Casa para la Caja de Ahorros de Zaragoza, y componiendo con este último el Torreón del ángulo de las dos calles".
A falta del dibujo de ese Alzado para el Gobierno Civil, lo que está claro es que el Proyecto que desarrolla ese anteproyecto, es decir, el número 1 esquina con Sagasta para la Caja de Ahorros de Zaragoza, tiene fecha de junio de 1936. Es del arquitecto zaragozano Teodoro Ríos y amén de un planta muy limpia y unos pisos espléndidos, ofrece unas fachadas muy clásicas, adornadas, eso sí, con uno de los pocos repertorios de detalles Art Decó que pueden verse en nuestra ciudad.
Entre esas dos piezas rematadas con torreones y el Gobierno Civil, también es Agapito del Valle quien proyecta en 1938 ese par de casas intermedias, virtuosas en discreción, sobre las que dice en la memoria: "en cuanto a la fachada principal, y con objeto de conseguir cierta armonía en las distintas construcciones de esta manzana especialmente en las que dan frente al Espolón se ha compuesto a la vista de los proyectos en ejecución, en estilo clásico, modernizado, empleando materiales pétreos, imitación en guarniciones de huecos y cornisas, y ladrillo prensado al descubierto". Resulta muy gracioso eso de "en estilo clásico, modernizado" porque en el mismo expediente se adjuntan unas ordenanzas de mayo de 1938 para todo el frente de casas de que venimos hablando en las que, en su artículo sexto, se especifica rotundamente que "Se prohíbe proyectar fachadas en estilo de las llamadas de vanguardia o modernista". Lo curioso del caso es que según los datos de personal del ayuntamiento de Logroño que me ha pasado la archivera municipal Isabel Murillo, el arquitecto municipal en el año 38 era Rafael Fontán, es decir, "el arquitecto más destacado sin ningún género de dudas de la arquitectura del Movimiento Moderno en La Rioja" al decir de Gorka Pérez de la Peña, historiador bilbaíno al que la Junta de Gobierno del COAR ha concedido recientemente una subvención de 6.000 euros para la publicación de un libro sobre Fontán. O no leyeron el anticipo con el que Gorka Pérez de la Peña nos regaló en Elhall 82 p3 (del que he extraído esta cita) o definitivamente están por mantenerse en la línea historiográfica de la extinta Guía de García Pozuelo.

(continuará)