lunes, diciembre 31, 2018

FACEBOOK diciembre 2018


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Tormentos

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Bolarditis detectada en el camino Viejo de Alberite. Etiología: disuadir a los peatones de subir a la estrecha acera para que no se caigan a la acequia.

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Iglesia de Santa María de Cameros. Hoy mismo

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Siempre atentos a las señales. Ermita de Nuestra Señora de Carrasquedo. Grañón

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Alcanadre. Casa

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Quel

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Adiós a las armas. Castañares de Rioja

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Doble entrada. Arenzana de Abajo

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Cenicero City

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Casa con asa. Entrena

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Plaza con fuente. Cascajos. Logroño

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Feliz Navidad 2018. Anguciana

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La vie en rose. Villarejo

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Composición con farola fernandina. Santurdejo

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Farolón merendero. Villarta

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"Dejad que los niños se acerquen a mí". Sotés

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San Millán de Yécora (cortesía de Isabel García)

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Fachada Belén. Albelda (cortesía de Valle Camacho Matute)

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Farolas románticas. Agoncillo

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Un tiesto en la ventana. Sorzano

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Ayuntamiento. Pazuengos

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Balconing + terracing. Ribas de Tereso

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¡diossss! Feliz natividad. Hospital San Pedro. Logroño (cortesía de Javier Dulín)

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Sendero de espinos. Cañón del río Leza. Soto de Cameros

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Con fuente y todo. Arco de Navarrete. Logroño

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Ampliación. Santurde

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Navegando a muerte... Manjarrés

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Alberite exótico

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Estilo farol. Nájera

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Patrimoño Mundial de la Señal. San Millán de la Cogolla

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Fantasías de Ausejo

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Santa Coloma. Zona residencial

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Jubilados podemos. Galilea

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Cuando la calefacción entró en la Iglesia. Fuenmayor (cortesía de Javier Dulín)

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JUSTO: devoción por la foto

viernes, noviembre 30, 2018

FACEBOOK noviembre 2018

 

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Cirueña

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Viguera

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Información cultural. Pedroso

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Próxima parada, Iglesia de la Asunción. Atentos al paso de cebra. Y al gato. Arenzana de Arriba

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Plaza Campo de las Eras. Anguiano
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Que ... te conserve la vista

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Tiene pinta de ser una plaza "de diseño". Está en Sojuela, entre el pueblo y el barrio de las bodegas

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Valgañón. Tres casas en la Avda de Navarra vistas desde la calle del Campo

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Murillo de río Leza

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ABALOS TE SORPRENDERÁ

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Quiero fer una prosa en román paladino/ a esta fella flor que en mi pueblo ha salido
Berceo

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Bar Stereo. Logroño

domingo, septiembre 30, 2018

FACEBOOK, primeros posts antes de empezar 2013 a 2018

7 feb 2012

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16 oct 2013

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 3 dic 2013


Nada como dejar a los niños entretenidos mientras haces tus deberes religiosos.. En Medrano, La Rioja

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9 nov 2014


Como hoy era esa cosa del referendumsíosí de Cataluña, a primera hora de la mañana se me había ocurrido colocar en el grupo SEMS (Satán es mi Señor) esta foto que veis con un comentario sarcástico e inocente que decía más o menos que...: " Puede que no encajen con el entorno, pero la prueba definitiva del cariño del resto de España hacia Cataluña ha sido poner en cada pueblo una (o más) fuente de Canaletas". Unas horas después entro en el mencionado grupo a ver qué comentarios había generado y me encuentro que los administradores lo han borrado, o sea, ¡¡¡censurado!!! Qué fuerte ¿no? Adoradores de Satán e Inquisidores a la vez !!!!???? 

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13 nov 2014


ambién es mala suerte...

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19 nov 2014


Aeropuerto de Alicante-Elche. Domingo 16 nov 2014 (cortesía de TeresaDC)

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29 nov 2014


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16 my 2018


Que alguien quite ese cartel, por favor. Ruinas del monasterio de Santa María de Toloño








viernes, junio 08, 2018

MÚSICA Y MUERTE




(Última colaboración con el programa Longitud de Onda de Radio Clásica de Radio Nacional de España)

(1) Hoy empiezo con una anécdota de mi vida de músico amateur y ya luego entramos con algo de arquitectura. Al poco de entrar a tocar la tuba en la Banda Municipal de Logroño, me contaron que uno de los músicos que había tocado toda su vida con ellos estaba a punto de morir, y pregunté entonces a mis nuevos compañeros, como la cosa más natural del mundo, si iríamos con la Banda a tocar a su entierro. Recuerdo que me miraron como si fuera un marciano… “¿pero qué dices? Eso nunca se ha hecho”. ¿Ah no? Pues hombre, les contesté,  a mí me parecería la despedida más natural del mundo. La más bonita y sentida que se podría realizar… Pero en fin, qué le vamos a hacer. Si las cosas son así…, poco voy a durar yo en esta Banda… Y así fue, ja ja ja.

Puede que la música sea una buena compañera durante toda la vida. Pero en el momento de la muerte de un ser querido, ya no es compañía lo que evoca, sino necesidad. Y cuando te encuentras  sin palabras para expresar el misterio de la muerte, la música se convierte en eso, en una estricta necesidad.  

Dicen algunos tratadistas que la arquitectura también nació con la muerte, es decir, no para dar forma a la habitación de los hombres vivos sino para recordar y respetar para siempre a los muertos. En el segundo de mis artículos sobre vejez y arquitectura (enlace aquí) mencionaba que en el entorno de la muerte la arquitectura es más necesaria que nunca. Así que yo me he pasado la vida yendo a ver cementerios. Siempre que visito o estudio una ciudad veo su templo, su estación de tren y por supuesto, su cementerio.  No pocas veces es para estar a un paso de personas a las que he admirado mucho, pero también para ver la decadencia de la propia arquitectura de nuestro tiempo que ya no sabe ni venerar a los muertos. En ese sentido, uno de los cementerios más bonitos del mundo, es el de Estocolmo donde Gunnar Asplund fue más allá de la arquitectura de su maravillosa capilla del Bosque y creó un emotivo templo con árboles (foto arriba).

Yo también voy a ir más allá de los límites musicales de este programa a la hora de seleccionar una de las piezas que más me acompañó en el entorno de la muerte de mi padre. Una canción a la que me agarré como a un clavo ardiendo. Es del grupo Radiohead y no es una marcha fúnebre ni nada así. Es una canción tan misteriosa que el propio Tom Yorke no se explica cómo pudo escribirla ni cómo tiene fuerzas para poder cantarla.

La versión estándar es la incluida en el álbum The Bends (1995) pero la que yo siempre escucho es la versión acústica de un directo que está en youtube:




Si tenéis tiempo, no dejéis de leer las propias declaraciones de Tom Yorke sobre esta canción. Las he recogido en un post de mi blog spypmusic: (enlace aquí)

(2) Pero vamos cuanto antes al cementerio Central de Viena que es lugar de peregrinación para todo amante de la música, o como decía antes sobre el tema que hoy nos ocupa, para todo aquel estrictamente necesitado de ella. Y es que es muy difícil no caer rendido allí ante la presencia agradecida  de numerosos ramos de flores en la tumba de Beethoven. Yo también le puse las más bonitas de mi vida, claro.



Allí no están los restos de Mozart, pero la música de su Requiem es atronadora. Siempre está con nosotros cuando la necesitamos. Como siempre tengo a mano la música del Ein Deustche Requiem de mi admirado Johannes Brahms, que está a cuatro pasos de la tumba de Beethoven.


Qué suerte la de los nacidos en la era de la reproducción musical la de tener siempre a nuestra disposición estas dos grandes piezas musicales para cuando las podamos necesitar, ¿verdad?

La que les voy a sugerir sin embargo, es una pieza menor, una pieza fúnebre de estudio que es tan sencilla de interpretar que cuando empezaron mi mujer y mis hijas a tocar sus primeros clarinetes la hicimos nuestra una y mil veces. Y cada vez que tocábamos algunas de esas notas tan especiales que puso Beethoven en las cuatro particellas, se nos ponía la carne de gallina. Siempre me ha extrañado que con tanta riqueza armónica no se haya realizado una versión orquestal de esta composición, pero quizás sea por respeto al propio Beethoven, porque aunque fue una obra compuesta por encargo para un sacerdote, fue la pieza que se tocó en su sepelio por las enlutadas calles de Viena: el cuarteto para cuatro trombones.

Lo mejor de esta versión de youtube es que puede seguirse la partitura:




(3) Bueno y vamos a acabar ya este ciclo de nueve colaboraciones sobre arquitectura y música en otro lugar que nadie sabe que lo que es pero que tiene tal potencia arquitectónica que uno llega a olvidarse de su actual reconversión en gadget turístico. Me refiero al anillo de piedras o Stonehenge cercano a Salisbury.  




Y es que esto de quedarse sin palabras en el momento de la muerte viene a cuento también del fracaso en el que incurren la mayor parte de los escritores, inclusive los mejores, cuando intentan el género necrológico (y ya no digo los aficionados…).  Nos solemos poner tan cursis y pomposos que más que flores al muerto nos echarnos cenizas sobre nosotros mismos.

No es el caso de algunos memoriales musicales, en el que el muerto parece volver a la vida gracias a la composición de algún discípulo. Yo apenas sabía nada de Johannes Ockeghem hasta que escuché el lamento que mi admirado Josquin Despres escribió a su muerte a finales del siglo XV.

Cuando la muerte o el caos se apodera de nosotros, y eso ocurre cada día varias veces, es necesario tener a mano los recuerdos de ciertos lugares primigenios de nuestra  civilización o las partituras de los comienzos de la música occidental, como esta bellísima polifonía de Després:





Y en este enlace, el podcast de la versión radiofónica del jueves 7 de junio del 2018.

jueves, mayo 10, 2018

MÚSICA EN PEQUEÑOS LUGARES



(penúltima colaboración para el programa Longitud de Onda de Rne Radio Clásica. Aquí el borrador previo a la emisión en directo del 9 de mayo del 2018)

Eso que llamamos la Gran Música, es decir, la Música Sinfónica, la música hecha por esa gran máquina excepcional que es una orquesta sinfónica, es lógico que se ejecute en grandes espacios o en arquitecturas magníficas, como los teatros más amplios de las grandes ciudades, los auditorios de los que hablamos hace unos cuantos programas, o incluso en los escenarios de edificios pensados para las óperas. Con Brückner y con Mahler, verdad, esas enormes máquinas de sonido que son las orquestas sinfónicas habían llegado a tener más de cien músicos sobre el  escenario, por no hablar de las decenas de cantantes de las corales cuando había que interpretar sinfonías con partes cantadas.

Pero como toda civilización que se expande y llega a su cenit, la música también se hundió, o si lo prefieren, ascendió  al cielo de las artes, o mejor aún, según la acertada expresión que acuñó Ortega y Gasset en su incipiente ensayo de 1925, “se deshumanizó”.  Nada mejor para entender el desconcierto que produjeron las vanguardias artísticas en los albores del siglo XX que  leer este precoz ensayo de Ortega, La Deshumanización del Arte. La música, como la poesía, la pintura, o la arquitectura se hicieron abstractas y vanguardistas y nos dejaron con cara de tontos.

Ahora bien, la música, tan íntima y necesaria para la vida de los hombres, no podía morir del todo, no podía deshumanizarse. Y aunque muriera en Viena, o en el corazón de Europa, y subiera a los cielos del arte por el arte con Schönberg, Stravinsky, Webern, etc, la música para la humanidad, la música con vocación de universalidad tendría que volver nacer en algún otro lugar. Y así ocurrió. La música vino al mundo donde menos nos lo podíamos imaginar: en los campos de algodón de los Estados sureños de Norteamérica y en los garitos de Nueva Orleans.  

Y es que la gran música de la primera mitad del siglo XX  ya no va a ser  la música vanguardista europea sino el Jazz, y en su origen, cómo no podía ser menos, el  jazz fue una música alegre y sencilla: el dixie tocado en los garitos de Bourbon Street. Una música, por cierto, que llegó a Europa con la Primera Guerra Mundial con otro nombre, el charleston.

1) Pues bien, para proponerles visitar ya algún local donde escuchar dixie, les diré que si van a París no dejen de ir a  La Caveau de la Huchette , templo sobreviviente de aquel jazz primitivo, un local situado en el barrio Latino que descubrí una noche con mis compañeros de Escuela por pura casualidad y sobre el que escribí este pequeño artículo para no olvidar su localización.

A modo de muestra vamos a escuchar un tema de Fats Waller y Ada Brown, That ain’t Wright  de la película Stormy Weather (1943) donde se reproduce el ambiente de uno de aquellos bares o garitos del dixie donde, como digo yo, o entiendo yo,  renace la gran música en el mundo.




2) El jazz creció muy rápidamente y tras viajar de New Orleans a Chicago, al final se instaló en Nueva York donde los pequeños grupos se trasformaron en fantásticas orquestas o Big Bands, y los bares y garitos dieron paso a elegantes clubs donde la música recobró otra de sus funciones capitales: dar baile. 

Como homenaje a un músico de mi pueblo, hace años escribí un bonito artículo titulado LA MUSICA QUE DA BAILE, 

Y decía allí que esa es una de las funciones más hermosas de la música. Pues bien, en cierta ocasión, cuando Juan Claudio Cifuentes vino a Logroño a hacer un programa sobre la Big Band amateur donde yo tocaba para su programa de TVE2 Jazz entre amigos, nos contó que la forma en que las grandes big bands conseguían los contratos de las mejores salas de bailes de Nueva York era tan sencilla como ver cuál de ellas sacaba más gente a bailar a la pista.

Por haber pertenecido a otra generación (yo nací en el 53, es decir, con el rock and roll) he lamentado mucho no haber visitado nunca o no haber buscado por el mundo alguna de aquellas maravillosas salas de baile donde las Big Band hacían vibrar su excelente música.




Sólo las he visto en fotos o en las películas, pero gracias a la magia de la imaginación podemos poner juntas, por ejemplo, la Sala Pasapoga de Madrid y una de mis orquestas preferidas la de Cab Callowey, con una invitada excepcional, Dorothy Donegan.  El corte al que lesinvito está en la película Sensations of 1945 y aunque es un poco largo y la orquesta de Callowey no entra hasta el minuto cuatro seguro que lo van a disfrutar porque tiene una entrada de piano digna de la mejor y más variada de las músicas.

3) Bueno, pero volvamos de las salas de baile a los pequeños locales de música, los bares, o los garitos pequeños donde el músico, bien el profesional o también el amateur entra en contacto directo con el reducido público que ha caído por allí a tomarse una cerveza.  Hay tantos repartidos por el mundo que es imposible hacer una lista sin olvidar alguno muy querido, pero si me pidieran que mencionara uno solo, casi seguro que me saldría el Café Central de la plaza Santa Ana de Madrid.

Lo del bar y la música en vivo era el sueño de mi profesor de Jazz, Renato Valeruz: poder abrir un bar donde no hubiera música ambiente sino siempre música en vivo, desde la más elemental a la más sofisticada, dependiendo de la suerte.

Tratando de recordar la experiencia musical más intensa o sorprendente que he tenido en un bar les voy a llevar a un pub inglés el Royal Oak Inn, el único pub de Luxborough, una pequeña aldea de Somerset, al sur de la ría de Bristol. Desde muchos hace años paso las vacaciones de verano con mi familia intercambiando la casa, lo que posibilita un encuentro más íntimo con los lugares que visitas. En el año 1996 caímos así en una pequeña aldea cercana a Minnehead que tenía un pub muy antiguo donde daban una comida elemental y una cerveza estupenda.



Pero lo mejor de ese pub era que los sábados por la noche la gente de los alrededores se congregaba para cantarse canciones unos a otros. Uno traía un banjo y cantaba una canción alegre; otra pareja tocaba una vieja melodía popular con un clarinete y un tamboril; y los músicos más preparados se acercaban al piano de pared a tocar algún tema desconocido o a acompañarse para cantar una canción de amor. Era un pupurrí de lo más tranquilo, amable y sencillo, como no he visto nunca en ningún otro lugar. Bueno, sí, una noche en un bar de Inverness viví algo parecido. Y supongo que muchos oyentes habrán tenido alguna experiencia similar.

¿Qué pieza desearía escuchar yo en un pequeño lugar como un bar de pueblo?

Jugando con el tiempo y con los géneros se me ocurre que nada más apropiado para una velada en un bar que una canción de un músico favorito. Todos los grandes músicos han compuesto bellísimas melodías para una voz y un piano de acompañamiento. Uno de mis discos preferidos es el de Lieders de Brahms cantados por Jessie Norman con Baremboin al piano (Deuschte Gramophone). Les pongo el primer corte, el impresionante Liebestrau (Amor fiel) sobre un poema de Reinick que pueden leer traducido en la web el blogdemaac:

El podcast de la versión de radio en directo puede escucharse en este enlace.