miércoles, junio 23, 2010

CADA TREINTA AÑOS

.
Según mis cálculos (aproximados) cada treinta años aparece en el mundo una silla absolutamente revolucionaria en materiales y formas:

1890:



1920:



1950:



1980:




Atención pues Historiadores: este año toca nacimiento de una jran silla.

____________________________________________

Un amigo lector me envía esta web a ver si alguno de los diecisiete modelos incluidos en ella pudiera ser el candidato. Al verla me ha recordado aquella frase de Lluscá en tiempos de la postmodernidad (cuando el diseño era cualquier cosa): "una silla es una silla y una tortilla, una tortilla". Aunque, puesto que de sillas y tiempo se trata quizás le cuadre mejor el tan castellano consejo de "no confundir el culo con las témporas".

miércoles, junio 16, 2010

EL MURMULLO DE LAS PIEDRAS

(publicado en La Rioja el 24 de octubre de 1998 e incluído en EL RETABLO DE AMBASAGUAS, COAR, Logroño 2000)

Todos los logroñeses estamos contentos de volver a tener El Espolón con nosotros, de atravesarlo en nuestros recorridos o de poder sentarnos un rato en sus bancos a disfrutar de ese magnífico espacio que une la ciudad vieja con las primeras expansiones externas a sus muros. Muchos están además contentos porque El Espolón se ha puesto un traje nuevo, y le siente o no le siente bien, es nuevo, y eso es siempre motivo de alegría. Otros elogian las farolas fernandinas porque saben que están bien, y se evitan preocupaciones por entender o por probar diseños novedosos. A muchos les gusta también que esté desmesuradamente lleno de luz, porque así parece que el centro de la ciudad está siempre de fiesta. Dentro del pesimismo con que yo acogí las obras en aquel artículo titulado “A corazón abierto”, (La Rioja 31 de octubre de 1996) ya decía que a pesar de tantas cosas como no me gustaban del proyecto, el Espolón iba a sobrevivir, y ahí está.

Hay motivos de contento para muchos, desde luego, pero también he podido oír en la calle o leer en este diario comentarios de duda, incertidumbre y desasosiego de gentes cuya sensibilidad va más allá de la alegría del traje nuevo, de la complacencia con lo conocido o de la euforia del derroche. Estas personas se fijan en el suelo y empiezan a decir que no les gusta, o que lo encuentran raro, y las veo que se quedan como pensativas preguntándose por qué: pues en realidad las losas son nuevas, y son de granito del mejor y han costado mucho dinero.... Sus dudas son parecidas a las de aquellos que oyen una lengua extranjera y no la entienden, pero notan en el tono de quien habla algo raro y poco amistoso.

Sin ser un experto, yo entiendo algo del lenguaje de las piedras, así que he paseado por El Espolón para escuchar sus murmullos y traducirles a esas personas con cierta sensibilidad lo que las piedras dicen. Porque las piedras dicen cosas, ¿saben?, las piedras no son mudas: hablan constantemente acerca de quienes las cortaron y colocaron. El oficio de arquitecto y el de comitente de las obras es de los más arriesgados que existen porque cuando las cosas se hacen mal las piedras hablan mal de uno durante años y años. Aunque cuando se ha sido amoroso con ellas, también hay que decirlo, cuando se las ha sabido entender y colocar, cuando se ha respetado su ser, también las piedras lo agradecen durante siglos, e incluso milenios.

Pues bien, las piedras de El Espolón dicen muchas, muchísimas cosas, algunas que casi no entiendo por mi falta de conocimiento de su idioma y otras que sí. Lo más claro que las he oído decir, y que les puedo traducir a los logroñeses, es que están muy enfadadas porque se les ha tratado como si fueran las baldosas o los azulejos de un suelo vulgar, y que no están dispuestas a soportarlo. Que gritarán y se romperán, que se levantarán por un lado o por otro para que nos demos tropezones con ellas o se hieran los niños al caer y que además, nos ofrecerán su rostro más feo y enfadado mientras vivan.
Yo, al principio, no quería dar crédito a lo que oía porque era muy fuerte y porque yo quiero mucho al Espolón, pero me temo que tienen toda la razón. Las piedras de El Espolón han sido colocadas como si fueran los azulejos de una azotea y no como piedras que son, así que no es de extrañar que vayan a dar mucha guerra amargando nuestros paseos y nuestros descansos en ese magnífico lugar.

Y es que la piedra es un material noble, pesado y muy duro que exige un trato de respeto y de distinción para cada una de las piezas que se llevan a la obra. Hay que entender por ello que a la piedra no le gusta que le corten en piezas estandarizadas de la misma dimensión, porque es cierto que así se parecen al azulejo o al terrazo. Y mucho menos que la troceen en cientos de piezas informes para adaptase a los caprichosos dibujos de un compás sobre el papel. La piedra tiene su orgullo, ¡vaya si lo tiene!, y amenaza con manifestarlo. Porque la piedra, después de muchos siglos de arquitectura, se había ya acostumbrado al cincel y a la bujarda del cantero y no admite que la corte indiscriminadamente un simple albañil con la rotaflex -esas máquinas de discos cortantes que emiten un chirrido horrible y levantan una irrespirable nube de polvo- como a un vulgar gres cerámico, dándole formas impensables para ella.

Tampoco le gusta a la piedra estar tan cerca una de otra y sin un poco de bisel y una sensata junta por medio, porque si su colocación no es perfecta, ó en cuanto se muevan un poco, va a sobresalir una sobre la otra mostrando una hiriente arista. No le gusta configurar, -también me dicen-, unos planos geométricos con rasantes lineales, encuentros en arista para los pasos de peatones y cambios de pendientes tan exagerados, porque la piedra es material orgánico que quiere una expresión más suave y alabeada. Está ofendida ante tantos cortes y adaptaciones a las numerosísimas tapas de registro que alteran sus formas y dibujos, y que dejan unas juntas chapuceras. No está contenta tampoco con la cara lisa que le han dado, que ni muestra las posibilidades del brillante pulido, ni las rugosidades propias de su naturaleza. ¿Y qué es eso de tener que andar a juego con unos adoquines rojos prefabricados ¡y encima artificiales!?

Alguien se ha equivocado con el granito de El Espolón, alguien que ha pensado que la piedra no tiene alma, ni tradición , ni estilo, ¡ni orgullo!, y que piensa que por encima de la piedra está la técnica que él maneja, la técnica de la gran sub-base de hormigón sobre la que pegar baldosas y la técnica de la rotaflex para amoldarlas a su gusto. Pues, bien, de eso se queja la piedra, y eso es lo que murmulla, y eso es lo que probablemente algunos logroñeses sensibles y de oído fino han empezado a advertir.
Y hasta ahí, de momento, lo que he podido oir al noble granito, porque a la vista de desatinos más evidentes, como las formas y dibujos superficiales en que están colocadas en algunas partes, - por ejemplo en el tramo de Vara de Rey-, siguiendo directrices o ejes ajenos a cualquier racionalidad, o como la falta de sentido geométrico de la mayor parte de los encuentros entre piedra y adoquín, eso cree la piedra que ya no lo tiene que decir ella, porque es tan claro, que lo tienen que ver hasta los más recalcitrantes complacientes con el estreno, el conformismo formal y el derroche. O hay que tener la vista muy gorda para no verlo, y la sensibilidad muy abotargada para no darle importancia.

jueves, mayo 27, 2010

ARQUITECTURA Y DELITO

.


(Publicado en el hC03 del elhAlln65, diciembre del 2002)


0. La conferencia

Para quienes hemos escogido la escritura como medio de comunicación, las conferencias suelen ser un pequeño martirio porque la paciencia con la que vamos buscando las palabras o hilvanando las frases en nuestros escritos poco o nada tienen que ver con la habilidad de quien sabe plantarse ante un público y un micrófono durante una hora seguida, hablando sin parar. La superioridad del arte de la oratoria sobre el de la escritura es absoluta porque mientras ésta es una actividad fantasmal en la que el autor se aleja y esconde en la soledad del lápiz y el papel, aquella nos depara siempre la intensidad propia de la presencia física. La escritura, como también el cine, se elabora sobre el truco de horas y horas de trabajo, dando a la postre una imagen de sus autores muy superior a su auténtico valor. Así que cuando el escritor debe enfrentarse al reto de decir las cosas de una manera directa y en tiempo real, cae en la cuenta de sus limitaciones y lo pasa francamente mal (justamente lo contrario de aquél que apenas nunca ha tenido nada que decir y le ponen un micrófono delante, –todo hay que decirlo).
Las conferencias son para el escritor auténticas curas de humildad, razón por la cual debe aceptarlas sin rechistar.
Por suerte, hasta la fecha no me han “invitado” a muchas de estas terapias, y quienes lo han hecho han sido casi siempre amigos. Pero eso aún es peor porque en tal caso sucede que a las propias molestias de la humillación hay que añadir el miedo a decepcionar a tus anfitriones.

De todos modos, a pesar del penoso trance de la sesión terapeútica y de la sensación de culpabilidad que te causa el fraude hacia quienes depositaron su confianza en tí llamándote para dar una charla, resulta que al final de todo sales con un buen material de frases y palabras, y no pocas energías para ponerlas de nuevo por escrito, empezando el ciclo una vez más. Con las notas y esquemas juntados y pensados antes de la conferencia, con las apreturas y sudores de la sesión de cuerpo presente, y con las preguntas y comentarios que surgen a continuación, acopias una documentación que no puedes en ningún caso dejar que se pierda sin ponerla pronto por escrito. Al revés de lo que pueda parecer sensato, últimamente me ha dado por escribir las conferencias después de darlas: un poco pues, a modo de memorandum, y un poco, también, para volver a salir de lo bajo que has caído.
La que escribo a continuación titulada originalmente “Delcoración” y finalmente “Arquitectura y delito”, tuvo lugar en Palma de Mallorca el día 24 de octubre del 2002 a invitación del decorador y profesor de decoración Francisco Romero, en el marco de la segunda edición de la feria regional MODEC. Vayan a él dedicadas estas líneas como gratitud por su confianza y como reparación de mis carencias oratorias.


1. La arquitectura

La voz arquitectura se ha desgastado tanto que para volver a encontrarle sentido o ponerla en su sitio hay que repensar todo en origen.

La construcción del habitat propio por parte del hombre pudiera verse como una continuidad con los nidos que se hacen los pájaros, las madrigueras de los conejos o los panales de las abejas; un “hacer” inocente al que los hombres no suelen llamar arquitectura sino construcción a secas. Sin embargo, William Morris, un pensador poco sospechoso de arrimar el ascua a su sardina (pues no era arquitecto), definía la arquitectura como toda alteración en la superficie terrestre destinada a satisfacer sus necesidades; así que al margen de cuestiones gremiales, bien podríamos entendernos con esa definición, –o acaso con una addenda explícita en la que se dijera que las necesidades que trata de satisfacer el hombre con la arquitectura son las de su habitat. O sea, las mismas que las del conejo o la abeja.

La arquitectura es la actividad del hombre que hace su habitat en la superficie de la tierra (...y ahora un poco más allá de esa superficie, en las estaciones espaciales...). Un habitat que comienza con la construcción del nido o la casa, pero que dada la propia complejidad de hombre, se extiende pronto a otros territorios como las conexiones entre las casas, o a los utensilios pequeños que las hacen más habitables.

El uso de la palabra arquitectura podría por tanto extenderse a los campos de lo que hoy se entiende como ingeniería civil o a los del diseño de objetos, y con ello empezar a sentir todo nuestro habitat en la tierra como un continuum sin sobresaltos. Tan habitat es la autopista o el aeropuerto por el que llego a la ciudad de Palma, como la silla en que ahora me siento. Todas las cosas hechas por la mano del hombre modificando o acomodando la naturaleza para su habitación pueden merecer el nombre de “arquitectura”, porque entre otras cosas no parece haber otro más adecuado, y porque en los tres casos siempre se usa el mismo método de pensar lo que se va a hacer –proyectar–, antes de ponerse a ello.

Y así, el arquitecto, que por etimología es el archi tectum, o sea, el primer albañil, es quien piensa lo que se va a hacer con la tierra y sobre la tierra para acomodarla mejor a sus necesidades de habitación; y lo mismo a la hora de tender un puente sobre el río como al dar las trazas para hacer una mesa. Puesto que el hombre es un ser complejo y jerarquizado orgánicamente, su habitat también lo es; y la construcción del mismo, al tener que organizarse de un modo igualmente complejo, precisa de una jerarquía en el hacer que comienza en el hacer del arquitecto. Diríase que la mejor razón en usar la palabra arquitectura para la actividad de construir el habitat humano radica en la figura de un director del proceso, el arquitecto. Incluso en el mundo de la construcción de objetos donde la complejidad inicial podría ser menor, con la industrialización del proceso la figura de un primer artífice o arquitecto (al que se le viene llamando diseñador) se hace tanto o más necesaria que en la construcción del puente o de la casa.


2. La decoración

El habitat del hombre precisa de la arquitectura y comienza en ella pero la arquitectura, y ese es el meollo de esta conferencia, no es suficiente. La arquitectura es un hacer que da lugar a la aparición de nuevos objetos en el mundo –puentes, casas, candelabros–, que relacionamos directamente con el habitar. Pero a imagen y semejanza del hombre, los objetos que el hombre hace se desdoblan siempre entre una esencia y una presencia, un ser de la cosa y un estar ahí de la cosa. Un desdoblamiento que puede tener lugar en dos actos distintos o en dos momentos distintos, pero que pueden darse también simultáneamente sin que por ello desaparezca la doblez.

La escisión entre un “ser” y un “ser-ahí” (o estar), la diferencia entre un “esto es” y un “así está bien” parecen haber sido expresadas mediante palabras con la raíz diz o dec que luego darían lugar a términos como decoro o decoración. Y del mismo modo que el hombre “es”, pero su “figura” se transforma o adapta en función de sus actos, en función de las circunstancias, en función de quién esté delante etc. etc., del mismo modo que el ser humano se viste para una boda, se modera ante una autoridad o se pinta los labios para llamar la atención del otro sexo; su habitación adopta también presencias cambiantes en función de que vayan a ser ocupadas por un bebé o destinadas a cocina, sus muros se visten de forma distinta si van a soportar las lluvias del norte o si van a dar al interior de la casa, sus columnas acomodan sus adornos al pórtico de recepción o a la fachada trasera, y así sucesivamente.

Diríase que la acomodación de la arquitectura a las circunstancias le da a ésta un cariz más efímero y circunstancial y en ese sentido, más ligado también a la condición humana. Así que cabe enunciar que frente a la aspiración de eternidad en la que suele incurrir la arquitectura (y el hombre), la decoración le viene a recordar a ésta (y a éste) su finitud. Decorar es, en el sentido más hermoso y profundo, humanizar la arquitectura: devolverla al tiempo efímero del hombre.

Y en tanto que la arquitectura no sólo es todo aquello que tiene relación con la edificación sino también con las grandes obras públicas o con los pequeños objetos, la decoración tiene justa cabida en todas ellas. La desolación de los grandes aeropuertos, las autopistas, las presas o los puentes, suelen ablandarse cuando por ellas tiene que pasar un gran jefe de estado y aparecen adornadas de banderas, alfombras, vegetación o farolillos. La llegada de la navidad o de las fiestas suele ser también buena ocasion para decorar los tristes espacios cotidianos, aunque en general hay que señalar la poca atención que se presta a la humanización de todas las grandes obras que la evolución técnica ha permitido hacer en el pasado siglo veinte. Es posible que todo sea porque unos arquitectos “fundamentalistas del ser” proscribieron la decoración en sus manifiestos teóricos y hasta la quisieron llevar a los tribunales como si de un delito se tratara. Ya va siendo hora por tanto, de que el nuevo siglo que ha comenzado ajuste cuentas de una vez por todas con esos predicadores que plantearon que la arquitectura por sí sóla era ya el habitat del hombre. Por oposición al célebre título del artículo de Adolf Loos en el que criminalizaba el ornamento, yo les propondría recordar esta conferencia con el nombre de “Arquitectura y Delito” como titular de lo que ha sido la arquitectura del siglo XX.

Por lo que respecta al territorio de los objetos industriales, la decoración aparece nuevamente como actividad humanizadora de los mismos en tanto que pretende rescatarlos de la uniformidad que les procura la cadena de producción. El tapizado personal de la silla, el tirador artesanal sobre la puerta de serie, la calcomanía sobre el cristal, o las iniciales en el cubierto son las nuevas huellas de una humanización con las que los nuevos objetos indistintos se incorporan al habitat humano. Unas huellas que de algún modo vienen a sustituir o a recuperar aquellas otras huellas de imperfección que los artesanos dejaban en los objetos preindustriales que tanto ahora apreciamos.

Dícese que la decoración a veces no es decoro sino ocultación, engaño o mentira. En el desdoblamiento entre el “ser” y el “presentarse” pudiera ser que se diese cierta continuidad o relación, pero también pudera ocurrir que ambas manifestaciones poco o nada tuvieran que ver y que a esa falta de relación entre el ser y el presentarse pudiera entenderse como falsedad. De los tres tipos de decoración de la arquitectura que aprendí de los catedráticos Iñiguez y Ustarroz, esto es, la decoración simbólica, la analógica y la ornamental, la exigencia de continuidad entre el primer hacer y el segundo no siempre es exigible. Por ejemplo la presencia de versos coránicos sobre las pechinas de la Iglesia de Santa Sofía en Constantinopla en vez de iconos cristianos no afecta apenas a la lectura espacial del lugar y sólo alude a su actual culto y propiedad. Los escudos, rótulos o logotipos con que significamos los habitats humanos en ese primer tipo de decoración rara vez tienen que ver con el lenguaje constructivo y arquitectónico por lo que la discontinuidad entre la arquitectura y la decoración simbólica es casi una constante. La sala en la que doy esta conferencia se ha decorado para la ocasión con el cartel de la feria que nos acoge y nadie diría que con eso estamos engañando a la arquitectura de la sala, sino todo lo contrario.

De entre las tres decoraciones, la preferida de los arquitectos es sin duda la decoración analógica pues se aplica a expresar o ampliar no ya el destino o circunstancia de la habitación sino sus propias formas arquitectónicas: el hueco de la puerta que se reproduce en la moldura que la circunda, la estría de la columna que se hace eco de su propia verticalidad o el tendido de mortero sobre un muro que expresa su carácter laminar. Pero, ¿es eso cierto del todo? ¿no sabemos acaso que el muro no es una lámina continua sino un agregado de pequeñas piezas que quizás sería más sincero expresar mendiante la textura rítmica de un ornamento superficial? ¿son sinceras y no engañosas las estrías de una columna romana cuyo mármol exterior sólo es el forro de una columna de ladrillos?

La decoración ornamental, la más denostada de todas por su aparente desconexión con la arquitectura a la que adorna, la decoración de la Alhambra de Granada o la de los papeles pintados de nuestra habitación, puede que nos remita, para fastidio de los arquitectos fundamentalistas de la pureza, a lo más profundo del hecho constructivo, esto es, al latido y repetición de las pequeñas piezas con que se construye.

Muy tontos han tenido que ser los arquitectos modernos del siglo XX para no darse cuenta de la diferencia entre un vestido y un disfraz, entre un maquillaje o una máscara. Y muy ridículos son todos los que toman a la desnudez arquitectónica como una manifestación de lo auténtico cuando todos sabemos que la desnudez humana es una de las presentaciones más elaboradas y costosas.


3.La palabra

Pero aún con todo, el hacer de la arquitectura y el humanizar de la decoración no son aún suficientes para que sus realizaciones llegen a ser el habitat del hombre. Dice Hölderlin en uno de los más profundos y hermosos poemas jamás escritos sobre el habitat que

muchas cosas ha experimentado el hombre y
a muchas celestiales ha dado ya nombre
desde que somos Palabra-en-diálogo
y podemos los unos oír a los otros
(...)
Lleno está de méritos el Hombre;
más no por ellos sino por la Poesía
que hace de esta tierra su morada.


Lo que explicado en prosa viene a decir que, si para que las cosas del mundo sean nuestra morada es preciso que la poesía les de nombre, no menos lo han de necesitar esas cosas que hacen los hombres mediante la arquitectura y la decoración. Para que las grandes obras de hormigón o los pequeños floreros formen parte de nuestro habitat deben ser previamente pasados por la palabra, y sólo cuando encuentren la palabra adecuada o el nombre justo, esto es, cuando la poesía entre en ellos, formarán parte de nuestra morada.

De ahí la necesidad de la crítica que, en principio, no es otra cosa que palabra y que si da con la palabra justa podrá llamarse poesía.

Suelo contar para ilustrar este tercer hacer en el proceso de configuración de nuestro habitat una anécdota humana muy sencilla y doméstica: mi mujer se levanta por la mañana ojerosa y despeinada; luego se encierra en el baño durante un buen rato y sale peinada, pintada y con un rostro resplandeciente; regresa a la habitación y se viste con ropa limpia y aseada, y finalmente se despide de mí antes de salir al trabajo mientras yo me quedo maravillado por la transformación. Cuando vuelve al mediodía le pregunto si nadie le ha dicho lo guapa que ha ido hoy al trabajo, y me contesta que no, que su trabajo es un lugar inhóspito donde ya te pongas lo que te pongas nadie nunca te dirá nada. Desde luego que tiene razón: nada más inhabitable que un lugar donde no se dice nada de la hermosura del ser y de la belleza de su presentación.

En el mismo sentido del decir sobre el habitat, Jorge Luis Borges escribía: “qué lindo ser habitadores de una ciudad que haya sido comentada por un gran verso” . Y así, los olmos de Soria o el paseo entre San Polo y San Saturio cantados por Machado o los mismos patios bonaerenses definidos por el mismo Borges (“el patio es el declive por el cual se derrama el cielo en la casa” ) consiguen la cualidad de ser definitivamente partes de la habitación del hombre.

Pero la palabra justa y adecuada a veces puede también causar un daño enorme. Cuentase que cuando el emperador Maximiliano José inauguró el edificio de la Opera en Viena, comentó con desagrado el desacierto de un planta baja realmente pequeña y fuera de escala para cumplir con dignidad la función de su relación con la calle. Al día siguiente uno de los dos arquitectos autores del edificio abrumado por la humillación del emperador (y por su acierto crítico) se quitó la vida. Todo se hubiera arreglado si el emperador hubiera visto los planos previamente a la construcción del edificio, pues tanto en arquitectura como en decoración se procede sobre proyectos que deben ser discutidos y comentados antes de ejecutarse.

La crítica es poética en tanto se esfuerce en encontrar la palabra justa para nombrar a las cosas, pero la crítica es también, para su desgracia, manifiesto del yo crítico y juicio que da vida a los objetos o los condena a muerte.

Para hacer de la crítica poética y no opinión ni juicio, yo recomiendo evitar en lo posible la expresión “me gusta” y dilatar todo lo que se pueda el “juicio de valor”. No es fácil, ya lo sé, pero ese es el secreto de la crítica. Cuento en mi “Manual de Crítica de la Arquitectura” que existe una notable diferencia entre la expresión inglesa “I like it” y la expresión latina “ eso me gusta”, porque el orden de los sujetos está invertido y mientras en la primera queda claro que hablamos del yo, en la segunda parece que estuvieramos hablando de la cosa. En el mestizaje de lenguas al que nos encaminamos deberíamos aceptar en este caso la modalidad inglesa para entender que con ese tipo de expresión no hacemos crítica del objeto sino descripción del sujeto. Cuando hablamos de nuestros gustos sobre las cosas nos estamos describiendo a nosotros mismos sin pudor, por lo que convendría tenerlo muy en cuenta. Pero si la expresión del gusto personal se queda a las puertas de la crítica, el juicio final se pasa al otro extremo, pues una vez emitido, toda la argumentación se dispone al servicio del juicio y no de la cosa. Una vez dicho que una cosa es mala o buena, lo que se pretende a continuación es justificar el juicio y no dar con los nombres de la cosa.

Para ejercer la crítica como poética, para nombrar a la arquitectura y su presentación se han escrito no pocos manuales a lo largo de la historia y se han fijado un buen puñado de palabras que actúan como referencias. Vitrubio nos proporcionó La Utilitas, la Firmitas y la Venustas. Alberti las transformó en Necesitas, Oportunitas y Voluptas. Luego aparecieron Sicurezza y Commodita, y así sucesivamente. La analítica ha arrojado otro buen puñado de nombres para acercarse a la arquitectura, tales como forma, color, luz, juego de volúmenes, espacios, secciones, texturas, proporción, sígnos, expresión, estilo, tendencia, composición, complejidad y contradicción, cualidad sin nombre, etc. etc. Todos ellos nos pueden guiar en la labor poética, esto es, en la búsqueda de la expresión adecuada al objeto que está pidiendo que hablamos de él para convertirse en nuestra morada. La diferencia entre un buen crítico que hace habitable el mundo y del mal crítico que sólo habla de sí o juzga es facilísimo de ver.

Como es muy sencillo ser lo segundo y bastante difícil lo primero, porque exige siempre preparación y disciplina. Rara vez ya se encuentra a nadie que al salir del cine diga simplemente que le ha gustado o no la película, y hasta el crítico más inepto ya hace sus pinitos diciendo que la historia era mala pero los actores lo hacían bien, que la música no acompañaba a la acción o que la fotografía era muy impactante. Que la habitación humana reciba peor trato crítico que un producto de entretenimiento debería ser motivo de vergüenza.


4. El diálogo

Pero el verso de Hölderlin no sólo habla de dar nombre a las cosas celestiales y a las cosas hechas por el hombre para hacer de ellas nuestra morada, sino que al hombre que da nombres lo define como palabra-en-diálogo.

La palabra del hombre que nombra las cosas no es por lo tanto fija y concluyente sino, como el hombre mismo, abierta, efímera y mudable. La palabra que nombra a la arquitectura y a su presentación decorativa ha de ser a su vez objeto de nuevas palabras en diálogo para que el mundo sea finalmente habitable. La palabra del hombre es pues palabra-en-dialogo, de manera que para cerrar el ciclo, la crítica de la crítica se constituye así en el cuarto y definitivo hacer del conjunto de actividades que construyen nuestra morada.

Decíamos en el punto anterior que hay mucha opinión y mucho juicio en vez de crítica, pero en este cuarto punto se ha de decir que aún se hace menos crítica de la crítica. Rara vez en estos tiempos la palabra crítica de la arquitctura es contestada y puesta en su sitio, así que me voy a permitir terminar esta conferencia mencionando lo que hay y lo que cabe hacer.

El lenguaje crítico de nuestros días está mediatizado por la sobreabundancia de información y por las necesidades comerciales del negocio de la prensa y ofrece un panorama claramente bipolar.

Por un lado, la crítica de arquitectura, ejercida mayormente por hombres en revistas de escasa tirada pero muy caras, viene expresada en un lenguaje abstracto y pseudoreligioso en el que lo único entendible suele ser el santoral de arquitectos que poco a poco se va configurando para la elevación a los altares de una Historia que le sigue después, o hasta casi se podría decir que de inmediato. La Historia pisa los talones a la crítica y ambas funcionan como el cazador y su perro obteniendo piezas para Arte. Luis Férnandez Galiano es en ese sentido uno de los pointers más trabajadores de este país. Claro que habida cuenta del negocio de la prensa y de los grandes estudios es lícito pensar que no todo es religión de Arte y servicio a la Historia sino que toda esa producción de nombres propios e imágenes fotográficas de arquitectura esconde también un deseo de notoriedad de los artistas y un trasiego de favores, invitaciones, jurados, premios y encargos. La actual crítica de arquitectura no se ocupa por lo tanto del noventaynueve por ciento de las cosas que hace el hombre sino tan sólo de ese uno por ciento que alimenta las religiones o el negocio de la Historia y el Arte. Y de ese modo la gente ha acabado por confundir arquitectura con ese uno por ciento hecho por los artistas y por entender que el otro noventaynueve por ciento hecho por los hombres no es arquitectura, –lo que entra claramente en contradicción con la definición de Morris dada al principio.

Por otro lado la crítica de la decoración, ejercida mayoritariamente por mujeres en revistas comerciales de amplia tirada y bajo precio, expresada en un lenguaje de cóctel y flirteo, lejos de llevar hacia los altares al segundo hacer del habitat, lo rebaja hacia la nada más sinsustancial. El tipo de publicación en el que viene esta crítica (por llamarla de algún modo) al estar mucho más ligado al consumo de masas que las revistas de arquitectura, muestra con mucho más descaro la componente económica y publicitaria de buena parte de sus contenidos. Y como en el caso de las bebidas edulcoradas, en vez de calmar la sed, lo que hacen es inducir a seguir comprando más y más revistas de este tipo para que nunca logremos entender lo que es la complección y naturaleza del habitat humano.

Las vanguardias y los estilos van tomando cuerpo mediante el lenguaje culto y abstracto de los críticos de la arquitectura, mientras que las modas y tendencias, aparecen y desaparecen mediante el chispeante cotilleo de las revistas “delcoración”. Las primeras alimentan los capítulos de los libros de la historia del arte y de paso, las ambiciones de los políticos que desean subirse al carro; y las últimas sirven como aceleradores de las cadenas de la producción y el consumo.
La necesidad de habitar digna y armónicamente la tierra subyace bajo todo ese palabrerío sin que se atiendan y nombren sus circunstancias y quehaceres. Y de ese modo, el mundo avanza aceleradamente, de la mano de un poderío técnico desvocado, hacia la desolación, cuando no a la destrucción.

Sirvan pues estas palabras para hacer un poco más habitable el mundo mediante el recordatorio de la definición de arquitectura, la reivindicación de la naturaleza del decoro, la consideración poética de la crítica, la crítica de la crítica y como no, la puesta en diálogo de su propio contenido y expresión.


Juan Diez del Corral

jueves, octubre 02, 2008

FIN DEL LHD



Disculpad que haya tardado tanto en decir que este blog se ha acabado. Aunque decirlo era una tautología, claro: ya se veía acabado desde Julio. E incluso se veía venir desde bastante antes en la falta de frescura y periodicidad de muchos de sus últimos post.

Cuando yo mismo me di cuenta de que el blog se estaba acabando pensé en buscar una cifra o un fecha significativa para ponerle punto final. Cerrarlo al llegar a otras cien entregas o por lo menos a unas cincuenta más era una opción, pero la que más ilusión me hacía era hacerlo coincidir con el final de los estudios de Arquitectura de mi hija Teresa. Si el Manual de Crítica de la Arquitectura lo empecé justo en el día en que ella comenzaba la carrera, podía quedar bonito que esta otra obra (el blog) se cerrara con su finalización efectiva. En uno de los últimos post ya comenté que tras un año de experiencia profesional mientras hacía el Proyecto Final, Teresa había decidido aparcar la arquitectura y ponerse a estudiar Medicina. Loable determinación la suya a la que espero hayan contribuido no poco todos mis escritos.

Aunque sigo pensando (con y como Alexander) que “una persona está tan formada por su entorno que su estado de armonía depende enteramente de su armonía con el entorno” (El Modo, pag 96), ya he dejado de pensar que podamos modificar, mejorar, o influir en ese entorno desde nuestra profesión, y que lo más que podemos hacer es adaptarnos personalmente a los entornos que el destino nos vaya deparando. Es decir, que el entorno ha dejado de ser un marco de decisiones racionales y ha pasado a ser un escenario mítico e incontrolable. Y para esa tarea de adaptación, los consuelos de la medicina seguro que son mucho más útiles que las poses soberbias e irracionales de la arquitectura que los profesores arquitectos le han enseñado en la Escuela.

Podría seguir escribiendo para otros que no sean mi hija Teresa porque temas y ganas no me faltan, pero mientras escribía no era consciente de que las obras que hacemos cobran vida propia y que en esa vida de las obras hay también un comienzo y un final. Con el parón de este verano del 2008 y la distancia con que he podido ver lo ya realizado, me he dado cuenta de que el blog (no yo) estaba acabado. Que el formato no daba para más.

Seguiré escribiendo, claro, pero en otros formatos. ¿Volver a los libros? No, ya sabéis que no me gustan nada. ¿Al periodismo? Ni hablar, en esa pocilga no me meto a menos que me vacunen de euros (para tener guardaespaldas o poder huir, claro). La correspondencia con amigos es, una vez más, la más atractiva de las tentaciones aunque como es una vía siempre abierta y conocida quizás piense en otras cosas: blocs de citas, cuadernos de notas, cadenas de pensamientos, núcleos de lecturas, etc. En internet o en papel, según la materia y la intención. La cuestión fundamental en la elección del medio consiste en evitar que internet haga demasiado pública la vida privada de uno según el vicio tan extendido en esta época de vaciar nuestras propias vidas interiores para convertirlas en espectáculo (y encima gratuito).

CASCOTES y LHD se quedan aquí abiertos a la lectura hasta que blogger lo permita (por supuesto yo tengo copia digital e impresa por si google desapareciera). Cascotes se queda con sus 100 entradas y el índice en la última; y El LHD, con las 295 entradas cuyos índices están en la columna de al lado: los 100 primeros, los 50 siguientes, y los 145 del “Nuevo LHD” que acabo de actualizar hoy mismo hasta la última entrada.

Sobre los otros dos hijos del LHD (ANGUCIANA Y MONTES) creo que tendrán dinámicas distintas. Anguciana es probable que avance en campañas temporales, mientras que Montes avanzará tan esporádicamente como las propias excursiones o los recuerdos.

Quien quiera comentar lo aquí escrito y dejado, puede hacerlo en los mismos post (que se reenvían a mi correo) o, como yo prefiero, por aquello de evitar en lo posible el horrible y fantasmal anonimato, dirigiéndose directamente al correo del autor: juandiezdelcorral@gmail.com.

(Como ilustración del otro acabamiento del que aquí tanto he hablado, el de la arquitectura, pongo a modo de despedida las fotos de un par de edificios (uno ya acabado y el otro aún en obras) que acabo de descubrir en Vera (Almería). Según me dijo una señora del pueblo son obra de un arquitecto que estudió en Barcelona).

Hasta siempre.







miércoles, julio 02, 2008

GOMEZ IJALBA / LA RIOJA / MARTINEZ LAORDEN

Las noticias que va dando La Rioja en estos últimos días de junio y primeros de julio sobre la persecución del Concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Logroño Miguel Gómez Ijalba al arquitecto municipal Javier Martínez Laorden, me llenan de estupor e indignación.

Tanto en la forma de producirse las noticias como en el contenido de las mismas, con profusión de datos económicos, infundios, constante nombramiento del afectado y acusación directa de falta de ética y moralidad, me resultan absolutamente insoportables a poco que uno se detenga a pensar en las trayectorias profesionales (política / funcionarial) del perseguidor y el perseguido.

Igualmente me resulta indignante que después de varios días de repetir y repetir la misma noticia en la forma de prensa más amarilla y canallesca, ni el Sr Alcalde ni el Colegio de Arquitectos hayan salido públicamente en amparo del funcionario y arquitecto, perseguido en sus funciones y acusado en su honor. Sobre la ausencia en el caso de la Oposición, para qué hablar.

Como he sido muy crítico durante años con los contenidos urbanísticos del trabajo de Javier Martínez Laorden, creo tener la suficiente autoridad moral como para prejuzgar en un asunto que ni me viene ni me va, y decir que desde los indicios que muestran las noticias no se desprende otra cosa que la ramplonería, el provincianismo y el profundo desconocimiento de la Ciudad y del Urbanismo por parte de nuestra prensa local y del superconcejal de Urbanismo, a quien desde estas modestas y escondidas líneas le invito a presentar su dimisión. O acaso a algo más inaudito: a reconocer su error y pedir públicas disculpas.

(Que la prensa rectifique y mejore es aún más difícil, por no decir imposible, así que ni siquiera lo pido. Bastante tenemos los lectores con aprender a leer la actual prensa tal y como hicimos en otras épocas aciagas).

http://www.larioja.com/20080702/rioja-logrono/permutas-fueron-justificadas-entre-20080702.html

http://www.larioja.com/20080702/rioja-logrono/ijalba-pide-inspeccion-interna-20080702.html


PS: 3 jul 08. Los del PP comparecen al fin. Ni que me hubieran leído.
http://www.larioja.com/20080702/local/nuestras-comarcas/pp-ijalba-200807021919.html

PS2: 4 jul 08. El Alcalde ya tiene su Informe Jurídico y aquí paz y después gloria. Qué bonito es juzgar así. Pero ni amparo ni restitución.
http://www.larioja.com/20080704/rioja-logrono/informe-municipal-exculpa-irregularidades-20080704.html

Eso sí, como puede verse por la noticia, el pueblo (mejor dicho, el populacho) quería sangre, quería salir en los periódicos, quería ser Estepona. O sea, quería lo que quiere el periódico y dejó demostrado con el caso de la muerte de Castañares: que el periodismo amarillo sea quien haga justicia.

martes, junio 03, 2008

AMSTERDAM CON GOOGLE EARTH Y SKETCH UP



Mientras mis alumnos de Diseño de Interiores están de Viaje de Estudios en Ámsterdam siguiendo así una estupenda tradición anual creada en esta Escuela con el viaje a Florencia del 2002, me he entretenido un rato viajando yo también a Ámsterdam en mi ordenador con la ayuda de Google Earth (GE en adelante) y la aplicación del Sketch Up (SU en adelante) que mencionaba en la entrega anterior.

Como decía maliciosamente el comentarista argentino que me posteó en ella, parece que Google quiere hacerse con el mundo en tres dimensiones gracias a la desinteresada colaboración de los dibujantes de SU, pero como por aquí no tenemos esa desconfianza tan patológica de los hispanoamericanos, a mí no me parece nada mal que le devolvamos a Google parte de lo que ellos nos dan con sus avances tecnológicos. Sobre todo porque también lo disfrutamos todos gratuitamente.
Como el viaje es extensivo a Hilversum y Utrech he visitado con GE estas dos ciudades y he sentido mucho que ni el Ayuntamiento de Dudock en la primera ni la famosa casa Shroeder de Rietveld en la segunda estuvieran aún dibujadas y subidas al famoso mapa mundial.

En Ámsterdam sin embargo me he llevado la sorpresa inversa: no sólo están dibujados algunos de sus edificios más importantes sino que alguien se ha tomado la molestia de subir manzanas y manzanas enteras con la volumetría de cada casa.

Por investigar un punto concreto y comentar las posibilidades y desarrollo de la herramienta, me he centrado en la Bolsa de Berlage y me ha parecido extraordinario revivir la relación urbana entre ese magnífico edificio, la Estación Central y la Oude Kerk que asoma por detrás, relación que he capturado en la imagen que he puesto arriba.

El movimiento en tres dimensiones del GE, exactamente igual que el del SU me ha permitido disfrutar no poco de la complejidad de la cubierta del edificio de la Bolsa:



Y subiendo y girando como si estuviera en un helicóptero podemos ver de nuevo la relación de los tres edificios no sólo con el entorno más inmediato de la parte vieja de la ciudad sino con su entorno geográfico.

El problema surge cuando te quieres acercar a los edificios y verlos desde la perspectiva del peatón. En primer lugar, se aprecia entonces que los dibujos de SU siguen la pauta de aquellos simpáticos recortables de papel que algunas ciudades vendían como souvenir o que algunos arquitectos se entretenían en hacer o promocionar como muestra de amor por la arquitectura (sin ir más lejos, aquí en la Rioja se lanzó una pequeña colección hace ya un tiempo). Nada que objetar a ello. Ese es el nivel que ofrece el GE con SU y está muy bien.


Pero en segundo lugar, lo que ocurre es que al intentar moverse para disfrutar de las distintas perspectivas urbanas del edificio te encuentras que el programa se descalabra cuando el punto de vista choca con las volumetrías simples creadas a su alrededor. Google ofrece la posibilidad de descargarse cada modelo y verlo tranquilamente en tu SU pero esa no es la cosa. El caso de los pioneros que tanto han dibujado ya en Ámsterdam debería mover a los ingenieros de Google a instalar otro botoncillo en su margen izquierdo para desactivar esas simples volumetrías que están muy bien para las perspectivas aéreas pero que en nada ayudan cuando quieres bajar a nivel de calle.

En cualquier caso, gracias Google, y gracias a todos los dibujantes que han subido a GE sus dibujillos de SU. Hacen el mundo mucho más visitable, reconocible y entendible ahorrándonos muchos viajes. O dicho de otro modo: con GE y SU me temo que los viajes van a cambiar bastante. De momento y a nivel de "viaje de estudios" tengo la sensación de estar yo también con mis alumnos visitando Ámsterdam.

(recuerdo que clicando en las imágenes se pueden ver algo más ampliadas)

martes, mayo 27, 2008

SKECHTUP


Mis preocupaciones en torno a la relación entre los diferentes tipos de dibujo y el proyecto de arquitectura las dejé escritas hace algo más de tres años y se pueden aún leer en internet: http://www.coar.es/cultura/elhall/numero87/hastalacocina.htm . Pero lo que no conté en aquel largo artículo de contenido casi académico, fueron mis malas relaciones personales con el “dibujo informático” desde que empecé con él en los primeros ordenadores de los años ochenta. Y es que es la historia de un largo desencuentro o desamor que de algún modo también influyó en que abandonara el ejercicio profesional para refugiarme en la docencia.

Después de pasar por aquel primer Spectrum que guardaba sus archivos en cassetes y los primeros Amstrad de pantalla verde con los que descubrí una nueva forma de escritura, los primeros PCs empezaron ya a ofrecer algunos programillas de dibujo que prometían mucho y no ofrecían nada. Y cuando empezaron a salir los CAD y los probé, me di cuenta de que íbamos a ser conejillos de indias del dibujo informático al menos durante dos décadas, pagando la novatada con muchas de aquellas viejas y costosas pesetas.

En octubre de 1995, siendo director del primer año de ELhALL publiqué un articulito muy gracioso de Javier Solozábal en el que contaba sus ímprobos esfuerzos con el CAD-KEY y el AUTO-CAD y la oferta comercial de las aplicaciones que había desarrollado con un par de expertos para su uso en los despachos de arquitectura.

Dos años después, y siendo Decano del COAR, era pan de cada día hablar con Ernesto Reiner o Alfonso Samaniego sobre los avances en el tema y las promesas comerciales de unos y otros. Reiner apostó por un desarrollo del AUTOCAD llamado ARKITOR que hicieron unos tipos de Madrid, y Samaniego por el ALLPAN del entorno Mac (y hasta yo me fui a Madrid a hacer un cursillo de una semana con el Arkitor). Luego Reiner, tras un breve paso por la Escuela de Arte recaló en el despacho de Jesús Pascual dedicándose exclusivamente a la combinación de los programas punteros en la materia: Autocad más 3D Estudio con retoques con Photoshop, etc.

Si yo que no me he dedicado a la profesión puedo contar una larga historia sobre los devaneos con el dibujo informático ¿qué no podrán contar quienes por obligación han tenido que pagar uno y otro avance o incluso alguna que otra multa (!) por el uso de aplicaciones piratas?

Sea como fuere, en el “refugio docente” no se podía ser ajeno a los avances informáticos así que por dos veces intenté ponerme al día con el Autocad y por dos veces lo abandoné, y ante las promesas de un dibujo fácil en tres dimensiones también hice un curso del 4D Cinema que me dejó como estaba.

Como dije en el artículo arriba mencionado, el Autocad es para delineantes y no para creadores y sus rutinas son tan extrañas que se olvidan con más rapidez que se aprenden. Si no estás todo el día al ordenador con ellas, mejor que no lo intentes. Y con el 4D, igual. El gran problema del aprendizaje del dibujo técnico y la geometría descriptiva, es decir, el de la adquisición de una cierta visión espacial previa para poder proyectar seguía hasta ayer como en la época previa a la informática. Y por el lado opuesto, es decir, en el del dominio descontrolado de los expertos en dibujo digital, ya he dejado amplia muestra de los horrores arquitectónicos a que nos lleva (v. por ejemplo el artículo de Fredy Massad: DEGENERACIÓN DIGITAL)

Pero hete aquí que por fin aparece un programa de aprendizaje sencillo y rutinas muy intuitivas que permite representar en tres dimensiones, y que encima es gratuito: el SKETCHUP de Google (http://sketchup.google.com/intl/es/ ). Los enterados dicen que ya lleva mucho tiempo corriendo por ahí (y en efecto, ya va por la sexta versión) pero yo he tenido noticia de su existencia en esta primavera del 2008 y a diferencia de los “enterados”, que no han dicho nada, yo sí que me he maravillado de sus prestaciones y de sus grandes posibilidades en la docencia de arquitectura y del diseño urbano y de interiores.

Si durante los últimos diez años me he empeñado en que los alumnos no pasaran directamente de los bocetos al autocad sin haber pasado previamente por el “plano matriz” de ajuste a lápiz, ahora me temo que entre esos bocetos y ese plano matriz se me va a colar felizmente este nuevo tipo de dibujo informático que permite visualizar en tres dimensiones con extrema facilidad cualquier boceto, o que permite darse cuenta perfectamente del contexto en el que proyectamos.

El aprendizaje de la visión espacial va a dar un vuelco considerable y el dibujo técnico y la geometría descriptiva van a dejar de ser los cocos de nuestra enseñanza… (hace unos días que vinieron a ver nuestra Escuela unos alumnos de bachillerato artístico con la intención de informarse de los estudios de diseño, y lo primero que preguntaron es si en nuestros estudios había mucho dibujo técnico; ante la respuesta afirmativa eran muchos los que decían ¡ah! pues entonces esto no va conmigo…).

Por aquello de probar, a las pocas horas de descubrirlo he intentado dibujar mi casa en el pueblo y en las dos imágenes que traigo aquí está parte del resultado (las posibles vistas de ese dibujo son infinitas, claro). Y lo mejor de todo es que, a diferencia de todos los programas anteriores que he probado, con el sketchup tengo la misma sensación que con saber andar en bicicleta: que es algo que no se olvida.
No creo que el sencillo sketchup pueda sustituir al muy complejo y completo Autocad en la última fase del proyecto (aunque en los dibujos finalistas puede darle más de un susto) pero lo que está claro es que el año que viene lo introduciré en la programación del primer curso de proyectos para la rápida adquisición del dominio de la representación espacial por parte de los alumnos y que, obviamente, compartiré aquí los resultados.



martes, mayo 20, 2008

CHINA (I)







Uno de los peores enemigos de la ecología como ciencia es esa cursiprogresía izquierdista que la ha convertido en una pose de lamentos blanditos y slogans publicitarios absorbiéndola e integrándola a nuestro sistema depredador a una velocidad muy superior a lo que pasó con la contracultura de los sesenta. La EXPO de Zaragoza y la maldita “sostenibilidad” de todos sus pabellones pasará a la historia de la infamia como nuestro hito nacional en la materia. Y mientras tanto, o la vez, el mundo se dispone a ir en masa a China (en aviones que no contaminan, claro) para asistir a los Juegos Olímpicos y ver lo mucho que ese país se ha occidentalizado en los últimos diez años.

Hace unos quince estuve tentado de ir a China y empecé a agrupar datos, libros y recortes de prensa, pero el tiempo o las oportunidades se me fueron pasando y creo que hoy ya no me apetece mucho esa emprender esa aventura.

Sin embargo, y como por inercia, sigo acumulando información sobre ese inmenso y extravagante país que no deja de sorprenderme, más que nada, supongo, por una cuestión de escala.

En marzo de este año hubo aquí (ELPAIS, ELMUNDO) algo así como una invasión de información sobre Arte Contemporáneo Chino. De la misma manera que producen todos esos gadgets más o menos inútiles que venden en los “Todo a Cien”, los chinos se han puesto a pintar zarrias de todo tipo y a inventarse un santoral de nombrecitos para estar a la misma altura que Occidente. Se ve que en diez años han conseguido lo que Europa en cien.

Mientras tanto los arquitectos estrellas han ido a China a levantar y repetir lo que ya hacen aquí y hasta nuestro colega Jesús Pascual vino encantado de allí contándonos (ElhAll n 96) que la arquitectura ya es global y que ancha es Castilla: “no es que en el Lejano Oriente estén occidentalizados –escribía nuestro boy scout de la arquitectura- es que somos hijos de una época marcada por la fluidez del conocimiento”. Eso de que el conocimiento se haya hecho fluido me recuerda mucho a lo del dicho castizo de que se te ha licuado la sesera, pero en fin, dejemos a Pascual que bastante tendrá estos meses con la crisis de la promoción que se le avecina.

Lo que fluyen en verdad son las imágenes, y de ahí que yo me quede sentado en casa viéndolas pasar. El fotógrafo Edward Burtynsky justificaba su espectacular trabajo sobre China diciendo que “no nos podemos dar cuenta de la escala en la que nos estamos moviendo sin ir a China” (El País, Babelia, 08.03.08 pag 36); pero hombre, si ya nos hace él las fotos ¿para qué vamos a ir nosotros? El trabajo fotográfico de Burtynsky lo han hecho más espectacular si cabe (o sea más cursiprogre) con una película titulada “Paisajes Transformados” que yo creía que me iba a encontrar en la página www.karmafilms.es/mesdelcinesolidario pero que veo que no, que sólo era un anuncio.
Me alegro, porque hacer espectáculo de la muerte, los desastres ecológicos, las guerras o el puterío es el vicio de la izquierda que más me ha apartado de la izquierda.

Mucho mejor que viajar, que leer reportajes sobre la fluidez del conocimiento o que ver pelis espectaculares de los desastres ecológicos, creo yo que es ir viendo poco a poco las fotos y más fotos de China sin pretensiones artísticas, ecológicas o de divulgación barata que trae google earth.
La contemplación tranquila de los detalles de cada una de ellas supone para mí toda una aventura intelectual y una experiencia nada fluida del conocimiento, así que os iré poniendo de vez en cuando en este blog algunas de ellas. Como hoy.

(Podéis picar sobre las fotos, como siempre, para verlas un poquito más grandes)

jueves, mayo 15, 2008

QUERELLA CRIMINAL

La cosa se pone fea. En

http://www.larioja.com/20080515/rioja-region/colegio-arquitectos-querella-injurias-20080515.html

y por abreviar, puede leerse que: “la Junta de Gobierno ha comunicado a todos los colegiados su decisión de presentar una querella criminal contra la CPAR por un supuesto delito tipificado como injurias”.

No os lo vais a creer pero ayer me topé en la calle con un arquitecto muy próximo al PP y me dijo que estaba indignado con la paginita de los empresarios (que por cierto, no es una editorial, como dice el periódico, sino una de esas secciones tontitas de premios y castigos que tan de moda se han puesto en los medios de comunicación / ver post DESAFIO Y RETO). Tal fue mi asombro ante lo que me dijo este compañero que pensé si Domingo no iba a sacar ventaja de la situación: ante el acoso de los empresarios a su máximo representante, estos hacen piña con él.

La querella criminal que hoy comenta la prensa me lo confirma. Lo de Domingo y sus junteros es una huida hacia delante tratando de arrastrar con ellos a toda la profesión.

Pero la falta de consideración hacia nuestra profesión no se va a recuperar en los Juzgados. Las mamarrachadas de los arquitectos estrella y el servilismo de los arquitectos sin pretensiones ha llevado a la arquitectura al borde de la extinción como profesión liberal, ilustrada, crítica, y racional, o sea, como disciplina, como autoridad.

Y por si alguien la desconoce no estará de más recordar en este caso la maldición del gitano: “pleitos tengas y los ganes”.

Si la gestión de las Juntas de Domingo han sido lo peor de lo peor de la crisis del Colegio de Arquitectos de La Rioja y de nuestra profesión en los últimos treinta años, esta huida hacia delante no augura nada positivo. Y si los arquitectos hacen piña con él en las inminentes elecciones, no digamos.

miércoles, mayo 14, 2008

MURAC



Sin saberlo, ayer puse en este blog una foto para el MURAC, la del “coto de caza”. Hoy mismo la mandaré al museo para que la incluyan en sus colecciones.

El MURAC, o sea, Museo Riojano de Arte Contemporáneo es una creación de cinco jóvenes riojanos que juegan (como todos los que jugamos en internet) en el terreno de los límites entre virtualidad y la realidad, identidad y anonimato, arte y acción, o apertura de espacios críticos ante el omnipotente poder validador de los medios de comunicación o el entramado de las Instituciones del Arte.

En realidad el MURAC es sólo esto que pongo aquí abajo, una página web, un enlace, un grupo de amigos, o… lo de ayer por la tarde en la Jornadas de Arte Contemporáneo de nuestra Escuela, o sea, un bolo con ordenadores y cañon de luz, una “presentación pública”.

La diferencia entre el MURAC y algunos otros que jugamos en internet es que los chicos del MURAC son jóvenes y parece como que van en vez de estar de vuelta: se diría que están desengañados antes de empezar y que eso le hace a uno dudar de su desengaño. O aún peor: ¿será el desengaño lo que les habremos enseñado a estos chicos para que ya no vivan el desengaño por ellos mismos?

Dada la similitud generacional lo voy a contar de otra manera: mi hija Teresa que acaba este mismo curso la carrera de arquitectura ya ha decidido abandonar la Arquitectura y empezar Medicina en el mes de octubre. Yo estoy completamente de acuerdo con su decisión (¿cómo no iba a estar de acuerdo?) porque en arquitectura no hay nada que hacer; y aunque los médicos puedan estar desengañados con su forma de trabajo, tratar el dolor, curar enfermedades y entender la vida desde el cuerpo humano me parecen tareas mucho más honestas que explorar la ruinas de nuestras paredes y calles, o aún peor, reproducirlas, para tratar de entender nuestra propia ruina.

Supongo que los del MURAC tarde o temprano acabarán en el MRAC, o sea el Museo Riojano de Arte Contemporáneo de la Consejería de Cultura. Y que sus nombres harán Historia, o sea, más desengaño.

Pero bueno, son jóvenes y ayer nos dieron una buena tarde. Aunque sólo fuera porque nos vimos en el espejo y sin arrugas.

Aquí el MURAC:

http://www.museomurac.com/index.htm

martes, mayo 13, 2008

COTO DE CAZA



"Crear para nadie y que todo quede sin explicar".

Ayer estuvo Perejaume en la Escuela de Arte de Logroño "explicando" Su Arte:
Pedro Moral se presenta a las elecciones a Decano del COAR. Y Domingo también, claro.

jueves, mayo 08, 2008

DESAFIO Y RETO



La Asociación de Empresarios de la Construcción, Promoción y Afines de La Rioja ha puesto de vuelta y media al Decano del Colegio de Arquitectos de La Rioja, Domingo García-Pozuelo, llamándole cara dura, manipulador del COAR en beneficio propio y falto de rigor técnico. Todo eso y más en la página 34 del número 55 de su revista Construvida -página que reproduzco como ilustración de esta entrada hasta el límite de que pinchando sobre ella pueda ser leída sin dificultad.

Pero como la crítica se hace extensiva a los arquitectos que le apoyan (es decir, directamente a los miembros de sus tres Juntas de Gobierno: Vicente Peña, Araceli Barrio, Francisco Iturriaga, Pablo Larrañeta, Alfonso Samaniego, Jesús González Menorca, Yolanda Ibañez, Noemí Grijalba y Fernando García Pérez), y como en ella se recuerda el carácter “elegible” del Decano justo cuando este mes hay elecciones colegiales, más que una crítica parece todo un desafío para los arquitectos.

No voy a ser yo quien defienda a este Decano y a los arquitectos en que se apoya . Con todo el mal que me han hecho y todo lo que me han ignorado y ninguneado durante los últimos cuatro importantes años de mi quehacer teórico, no puedo sino solidarizarme con los empresarios en el deseo de que los arquitectos empiecen a regenerar el Colegio mediante el pacífico y efectivo ejercicio del mecanismo democrático.

Pero el desafío de echar a esta Junta sería tan sólo un lavado de cara (una limpieza de gente impresentable) comparado con el problema profesional mucho más profundo que en la página 10 de la misma revista enuncia con meridiana claridad el empresario de la Construcción y Promoción, Francisco Saénz-López. En una entrevista sin entrevistador concreto, a la pregunta de “¿En de qué consiste su trabajo de cara al cliente? éste contesta literalmente: “En la producción en vertical del sistema de negocio, desarrollamos el ciclo completo del proceso, desde la gestión urbanística del suelo, el diseño del producto, la promoción, su construcción, y comercialización, hasta entregar al cliente la vivienda totalmente terminada y lista para ser habitada”.

Como esas palabras me las sé muy bien (porque en una de mis primeras experiencias profesionales me topé precisamente con este empresario), y como mi respuesta profesional a ellas es más que conocida, creo que tengo la autoridad moral suficiente para decir que quienes asuman el desafío de echar a Domingo y a sus secuaces, tienen además planteado el reto de regenerar la profesión que van a representar, estudiando en profundidad este tipo de pensamiento sobre nuestro sector y buscando respuestas a él.

De lo contrario, lo que deberían hacer quienes echasen a Domingo de la dirección el COAR y quisieran seguir con cierta dignidad en el ejercicio de su empleo (que no profesión), es dar de baja al Colegio como institución oficial y pedir su ingreso en el epígrafe de “Afines” de la Asociación de Empresarios de Construcción, Promoción y… Afines”.

¡Ah! y de paso, y si no es mucho pedir, salvar los muebles del COAR en aquella Fundación creada al efecto, para que, por ejemplo, pudieran destinarse al estudio, conocimiento, investigación, crítica y divulgación de la buena arquitectura.

sábado, abril 26, 2008

SI, ES PATETICO


Han pasado solo quince días entre esta portada del periódico del Ayuntamiento de Logroño DE BUENA FUENTE (11ab08), y esta otra de LA RIOJA (26ab08):



En la primera de ellas se recogían estas declaraciones:
“Mantener el edificio de la Estación del Ferrocarril no implicará retraso alguno en el proyecto de soterramiento”.
Han presentado una solución –explicó el concejal de Patrimonio, Angel Varea-, que integra el cuerpo central de la estación en la urbanización en superficie del soterramiento y permite ampliar la estación intermodal de autobuses-ferrocarril en el subsuelo”.
“Los arquitectos han trabajado sobre cinco opciones diferentes desde el traslado de los elementos de interés (…) o la conservación e integración del cuerpo central. Por esta última es por la que opta el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento: por el mantenimiento del edificio de la estación en su posición actual, procediendo a su restauración y rehabilitación integral”.
“El concejal de Patrimonio expresó su satisfacción y señaló que “una vez más se demuestra que es posible compatibilizar la conservación del patrimonio con la modernidad y el progreso de la ciudad””.
“Del mismo modo, el concejal de Movilidad reiteró su satisfacción y recordó que “cuando los temas se trabajan, al final salen resultados positivos”. Domingo Dorado recordó que la propuesta para la creación de la estación intermodal –trenes y autobuses- tampoco se contemplaba en el proyecto inicial: “Ahora –explicó- la propuesta de conservación del edificio de la actual estación incluye también la ampliación de las dársenas para autobuses, que pasan de 25 a 32, mejorando el proyecto””.

En el reportaje de La Rioja, sin embargo, ninguna de las cinco opciones que plantean los arquitectos, tiene que ver con “el mantenimiento del edificio de la estación en su posición actual, procediendo a su restauración y rehabilitación integral”. Lo de los 3,7 millones de sobrecoste del titular no creo que preocupen a nadie, toda vez que por aquí nos sobra el dinero y somos capaces de hacer la circunvalación tres veces, sus rotondas dos, o tirar hospitales enteros al cubo de la basura.
Pero las sibilinas inclinaciones del periódico se ponen de manifiesto en el último de los párrafos destacados del reportaje: “La estación sobre la que ahora se debate ya fue cuestionada al construirse en 1958”.

Ante este panorama de confusión algunos me han preguntado mi opinión. Y como yo ya la dejé por escrito aquí en el LHD -EL MEJOR Y DE LARGO-, lo único que puedo añadir es que la actuación de los políticos y de sus publicistas municipales es de pena y de vergüenza (o acaso de dimisión… ¿eh, Varea?), pero que esa manera de hacer arquitectura de Abalos y Herreros repartiendo una barajilla de cinco cartas para que escojan los atribulados clientes es lo más alejado de la disciplina que imaginarse uno pueda: para nuestra profesión de arquitectos, más que vergonzosa, es realmente patética.

viernes, abril 25, 2008

VPO NOTICIAS

Ya lo siento. Por segundo día consecutivo en vez de un LHD me ha salido un CASCOTE. Tenía pensado dedicar el cuarto capítulo de la saga VPO a argumentar cómo la vivienda pública ha destruido la arquitectura de la vivienda en general arrastrándola hacia sus patrones, sus proporciones, sus normativas y sus tipologías, pero se me ha cruzado una curiosa noticia sobre el sorteo de las últimas viviendas de Protección Oficial en Logroño, con proyecto del insigne japonés Toyo Ito (asunto reservado al quinto capítulo: o como los arquitectos con nombrecito son llamados a dar lustre a la Vivienda Pública) y habrá que esperar un poco. Podéis leer mientras tanto en Cascotes: HITO TUYO.

miércoles, abril 23, 2008

EN EL OTRO

Publiqué hace tiempo una entrada en este blog sobre Roberto Segre. Pero la respuesta suya creo que encaja mejor en Cascotes, así que a ese blog os remito:
ROBERTO SEGRE ME ESCRIBE

martes, abril 22, 2008

CAMBIO DE BANDERA



Aunque la “modernidad” en arquitectura parece no acabarse nunca, en realidad tuvo tan sólo dos décadas “gloriosas”, los cincuenta y los sesenta. Lo que vino después fue la confusión y la crisis de la disciplina (y de ahí el canto de sirena de Rossi diciendo que la arquitectura era sobre todo una disciplina / aunque él hiciera de ella una moda personal…), pero bueno, a lo que vamos, antes de los cincuenta ¿qué hubo en realidad?

Los veinte están bastante claros: la irrupción de la modernidad (Bauhaus, Le Corbusier) a rebufo de las vanguardias pictóricas y a continuación, su versión moderada y refinada (Art Decó) conviviendo con la inercia de clasicismos y regionalismos varios hasta la Expo del 29 en Barcelona donde se vieron las caras todos.

Los treinta son más confusos: mientras que en la famélica España triunfa la modernidad de la mano del progresismo republicano, Europa se echa para atrás ante el empuje del monstruo alemán, pero al menos está todo bastante estudiado.

Pero de lo que hemos estado bastante indocumentados ha sido de los años cuarenta. En Europa fue la hecatombe, cinco años de bombas y otros cinco limpiando las ruinas no dan para más, pero en España fueron años de “gloria” para el nuevo “régimen” surgido de la guerra. Una gloria que en lo político duró hasta mediados los setenta pero que en lo arquitectónico fue bastante efímera, pues a finales de los cuarenta ya estaba triunfando aquí la “modernidad”.

Pensémoslo entonces bien: aunque hemos llamado franquista a la arquitectura clasicista y “retrógrada” de los cuarenta, en la realidad la arquitectura que triunfa durante el franquismo es la arquitectura moderna (sí, esa, la del “menos es más”) es decir, que la arquitectura más genuina del franquismo es la arquitectura llamada moderna o progresista.

Lluis Doménech Girbau, (nieto de Doménech i Muntaner y gran animador cultural en Barcelona a comienzos de los setenta, o sea, en los tiempos de la crisis de la modernidad) no se atrevió a decir algo así en los artículos y exposiciones que organizó para documentar la arquitectura de los años cuarenta en España, pero el título del librito en que resumió todos sus estudios doctorales es inequívoco: “ARQUITECTURA DE SIEMPRE. Los años cuarenta en España”. ¿A alguien se le podía ocurrir un eslogan más claramente reivindicativo para la arquitectura de esa década?

Desde luego que la “Arquitectura de Siempre” no es la del “Modo Intemporal de Construir” de Alexander, pero simbolismos aparte mucho hay que las conecta. Argumentó Doménech en su librito que la “reacción” arquitectónica contra la modernidad republicana de los cuarenta no fue tal como se pintó después, sino que en realidad se trató de una simple continuidad con los viejos principios de la “disciplina” aprendidos en las Escuelas ante una modernidad bastante mal entendida como tal, o sea, como“disciplina”.

Dado que había sido su tesis doctoral, el estilo del librito del nieto del famoso Doménech no es el de los artículos que escribía en los primeros Arquitecturas Bis (“Una vez al año no hace daño”, titulaba irónicamente de los Premios Fad). Además, siendo colega de tanta progresía catalana se le nota bastante envarado e incómodo al reivindicar la arquitectura de los cuarenta. Pero como su labor no ha tenido continuidad, creo que se trata de un texto imprescindible. Lo editó Tusquets en su colección de Cuadernos Infimos en octubre de 1978 y lo tenía yo perdido por mi biblioteca hasta que hace un par de semanas le dí una relectura.

Hay que ver cómo cambian los libros cuando se leen desde distintas épocas. Mira tú: quién iba a decir que la arquitectura de los cuarenta es la arquitectura de siempre, y que la arquitectura moderna es la arquitectura franquista.

(Domingo, aprende, y devuélvenos la fachada de la Escuela de Magisterio)

sábado, abril 19, 2008

MONTES, NUEVO BLOG



Con el argumento o la disculpa de que en la penuria arquitectónica de nuestro tiempo los montes son la mejor arquitectura que podemos disfrutar, hace un año empecé a colgar en este blog las excursiones que de vez en cuando hago a peñas, sierras o montañas. Pero las salidas al monte tienen a veces una dimensión más humana o deportiva que arquitectónica, y mezclar muchas de esas excursiones con la arquitectura me parece excesivo.

Además, ordenando cuadernos, diarios y fotografías me he dado cuenta de que tengo anotadas muchas salidas realizadas en los últimos veinte o treinta años, y dado que me apetece revivirlas, compartirlas con quienes las hicieron conmigo, o anotar mejor sus datos por si pudieran servir como guía de futuras aventuras, he pensado que era mejor abrir un nuevo blog más específico con todas ellas al margen del LHD. Ha nacido así Montes (www.montesyarquitectura.blogspot.com), cuyo enlace se puede ver en el margen derecho de este blog, debajo de Anguciana.

Ayer me entretuve en trasladar a él las catorce excursiones que tenía puestas en el LHD y en lo sucesivo iré colgando allí viejos recuerdos de bellas montañas sacados de mis cuadernos y albumes, o nuevas excursiones y planes hacia nuevos destinos.

De momento no creo necesario hacer un gran mapa de situación o un índice con todas ellas, pero las iré poniendo un número para que cuando llegue a las cien pueda hacer una recopilación que facilite su búsqueda.

Que Vds. lo disfruten, copien y excursionen mucho.

Y como ilustración de este anuncio pongo, -faltaría más-, una foto (ampliable a tamaño de fondo de pantalla…) de las bellísimas peñas de Gembres que son a la vez, Arquitectura (¡torres gemelas!), lugar de Anguciana, y destino montañero queridísimo por las tantas y tantas veces que he subido a ellas con diferentes y gratas compañías.

lunes, abril 14, 2008

BARES SIN TELEVISION


Los patterns del libro de Alexander no son un listado completo y cerrado de buenas relaciones entre los elementos que configuran un lugar donde hay vida, o mejor dicho donde la vida puede alcanzar su plenitud. La lista del libro es buena, pero lo mejor que puede proporcionarnos ese libro es su método: cada vez que nos sintamos muy a gusto en un lugar tratemos de entender las causas espaciales y decorativas y sus relaciones internas, e intentemos describirlas, razonarlas y ponerlas por escrito.
La recíproca, sin embargo, no vale como método, aunque en algunos casos podría ayudarnos. Si cada vez que nos sentimos mal en algún sitio, encontramos algunas causas concretas (mala iluminación, materiales excesivamente duros, colores estridentes, etc.) es posible que eliminándolas hagamos más amables los lugares y más plena nuestra vida. Pero llegado el caso, también podría ser que dando la vuelta a la negatividad diéramos con algún patrón de mayor alcance.

Desde hace algún tiempo, cada vez que entro en un bar, veo que hay televisión, y que está encendida (lo cual es frecuentísimo en este país, casi diría que la norma), me siento fatal y me entran ganas de marcharme. No, no es que no me guste la televisión. Todo lo contrario. La televisión es fascinante: la capacidad de comprimir historias en pocas y buenas imágenes, la posibilidad de ver en directo bellísimos acontecimientos deportivos que están ocurriendo al otro lado del mundo o la síntesis de todas las artes que incorpora (palabra, música, arquitectura, escena, etc.), le confieren tal poder de comunicación y persuasión que me resulta imposible ignorarla y apartar la vista de ella cuando la veo encendida. Y es por eso que no la soporto cuando voy a un bar a echar un trago, ver gente y charlar con ella.

En función de su escasez creo que no me será difícil hacer un listado de bares sin televisión de esta ciudad y animo a mis lectores a que me aporten sus impresiones y datos de las suyas. Una GUIA DE BARES SIN TELEVISION de cada ciudad podría ser una excelente tarjeta de visita o de recomendaciones para quien pensara (como yo) que ese patrón nacido de una observación crítica y negativa (nacido de una perturbación), es en realidad un verdadero patrón: un patrón positivo.
___________________________________________________________

Empiezo con uno (el más próximo, mi preferido, el que frecuento) y seguiré añadiendo según vaya encontrando:

Logroño, Calle San Juan, Bar Torres.

viernes, abril 11, 2008

SANTUARIO DE MERITXELL, ANDORRA


Supe de la construcción del Santuario de Meritxell en Andorra desde el momento en que se le hizo el encargo a Bofill a comienzos de los setenta, porque ya por entonces este arquitecto llamado a la fama se hacía mucha publicidad de sí mismo. Había construido poco más que el barrio Gaudí en Reus y estaba construyendo Walden 7 en la salida de Barcelona, pero sus proyectos eran ya celebrados con el alborozo de la naciente Arquitectura del Espectáculo.

Si cuento mi reciente visita al Santuario de Meritxell aquí, en el LHD, en vez de hacerlo en el CASCOTES, no es porque lo tenga por arquitectura de merecimiento sino porque por mi cariño a todo lugar sagrado voy a argumentar un poco.

La primera impresión del edificio no es mala. El conjunto de volúmenes, la exquisita mampostería de pizarra y el toque de modernidad que le dan los recercados blancos de los huecos tienen su gracia, aunque desde lejos ya se vean esos arcos escenográficos que parecen aludir a las costillas del posible santuario arrasado por el fuego que dio origen al nuevo encargo.

Pero de eso nada. El antiguo santuario era una pequeña iglesia románica que el nuevo edificio y el sibilino arbolado de coníferas a la izquierda se encargan de ocultar. Junto a aquella sencilla iglesita había también cuatro casas populares que se llevó el incendio, pero sobre todo había una amplia y bucólica perspectiva de la fachada de la ermita y de los edificios adosados a ella que las fotografías del benemérito Centro Excursionista de Cataluña han tenido a bien documentar en una exposición que se muestra en la vieja iglesia recientemente “rehabilitada”. (He buscado en internet a ver si estaban colgadas algunas de esas hermosas fotografías pero no ha habido suerte. A cambio he encontrado estas dos: una del día del incendio y otra en la que se ve que inicialmente la vieja iglesia se dejó como una ruina).




Por cierto, la rehabilitación interior de la iglesia realizada en 1994, da pavor. Esta es la foto que tomé de ella:

El interior de la capilla de Bofill no es mucho mejor. Había visto algunas fotografías y me la imaginaba mucho más grande, pero en realidad es un pastelito modesto. De la decoración mejor no decir nada. La reproducción de la Virgen original me pareció irreverente y el mobiliario línea Mackintosh (bancos, sillas y hasta el confesionario) un atraco.



Lo inaudito, sin embargo es que mientras los grandes nuevos arcos sugieren un gran templo colocado en la posición normal Este Oeste, la nueva capilla esté situada en orientación Norte Sur, como olvidando los viejos principios de ubicación litúrgica. Eso hace que el acceso a la iglesia sea por esta extraña y estrecha escalera rampa con entrada siempre por el mismo pie (o sea, de suspenso en proyectos / como la de Gehry en Bilbao) acabada en puerta de cristal:



Acabo el recorrido con esta foto del “monumental” corredor peatonal, al fondo del cual se ve la vieja iglesia. No sé si el desproporcionado rodapié será original, pero canta bastante.

En fin ¿qué íbamos a esperar de la arquitectura de nuestros prohombres y de nuestros rehabilitadores? Me quedé con las ganas de que la Virgen de Meritxell hubiera obrado algún milagro de los suyos; pero no, imposible: la Arquitectura de nuestro tiempo es una religión aparte, bastante pagada ya de sí misma.